geriatricarea Laura Maria Garcia Fernandez



Un artículo de Laura María García Fernández,
Educadora Social especializada en personas mayores

Hace casi un año que el Covid-19 cambió nuestras vidas. Un acontecimiento que nos puso a prueba no sólo a nivel físico, sino también a nivel psicológico. Se produjeron muchos cambios que con llevaban una rápida respuesta. Estas respuestas, a veces, fueron insuficientes y descoordinadas.

Uno de los colectivos más afectados y que tuvieron que enfrentarse a una gran carga emocional derivada de la incertidumbre fueron los/as profesionales de las residencias y unidades de día de personas mayores. Muchas de las mismas no tenían el material necesario para proteger a sus trabajadores/as, apenas se tenía conocimiento sobre el virus y se tuvo que implantar medidas que cambiaban la rutina del trabajo del personal.

Estos hechos han provocado una gran fuente de malestar de la que no tenemos mucha información, por lo que, en un futuro, se tendrá que investigar sobre las consecuencias a corto y largo plazo sobre la salud mental del personal laboral y de las personas mayores. El Covid-19 no sólo ha visibilizado la falta de coordinación o de recursos para hacer frente a este tipo de situaciones, sino que ha agravado aquellas situaciones de desigualdad que ya antes existían en nuestro país.

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La atención plena puede ayudar a mejorar el estado anímico y potenciar el cuidado, reduciendo o aliviando la fatiga relacionada con la pandemia

En nuestra sociedad, se valora la competitividad, la productividad y la mejora continua y, esto, con frecuencia, provoca más ansiedad. No sería justo que la responsabilidad de nuestro bienestar sólo recayera sobre el personal laboral porque, detrás de esa insatisfacción, existe una estructura que pone de manifiesto la insuficiencia de políticas, instrumentos y medidas.

No hay una respuesta que solucione todo lo que ha provocado el virus pero sí se pueden poner en marcha recursos que disminuyan el nivel de estrés al que están sometidos el personal de las residencias y unidades de día. El desgaste físico y emocional se va acumulando día a día y, se hace más visible, porque ha pasado casi un año desde que el covid-19 entró en escena. Ahora debemos cuidarnos más, es decir, dedicarnos tiempo para realizar acciones que nos proporcione beneficios físicos y psicológicos.

La atención plena nos puede ayudar a mejorar nuestro estado anímico y potenciar nuestro cuidado, reduciendo o aliviando la fatiga relacionada con la pandemia. La atención plena se define como “prestar atención de manera intencional al momento presente, sin juzgar” (Kabat-Zinn, 1990). Miró (2006) señala que una característica fundamental de la misma es el hecho de estar presentes a través de los sentidos.

Actualmente, estamos viviendo una época de incertidumbre laboral y personal, en la que estamos, a menudo, con una sensación continua de alerta que nos provoca ansiedad, inseguridad o frustración. Los/as profesionales sociosanitarios, como se ha mencionado anteriormente, han tenido que afrontar situaciones muy difíciles y una gran sobrecarga de trabajo, además de afrontar sus propios miedos respecto al virus y sus circunstancias personales.

Tal y como indica Dosil Santamaría et al. (2020) en los resultados de su investigación, sobre las consecuencias psicológicas del Covid en los profesionales sanitarios, son los/as profesionales de mayor edad y las mujeres quienes tienen mayores niveles de ansiedad, estrés, depresión o insomnio. Respecto a las mujeres, el equipo de investigación matiza que los resultados deben ser vistos con cuidado dado que el 80% de la muestra eran mujeres. Pese a ello, también apuntan que dos de las causas relacionadas con los resultados y que están relacionados con la socialización diferencial de género, podría ser el papel de cuidadoras de la familia y el miedo a contagiar a su entorno cercano y la tendencia a internalizar los síntomas.

Hay indicios que los programas de atención plena pueden ser positivos para prevenir o disminuir la percepción del síndrome de burn-out, derivada de la exposición continua de estresores emocionales e interpersonales en el ámbito laboral (Marlash, 2003); mejorar la gestión emocional, la autocompasión, la calidad de vida o la asistencia (Fuertes et al., 2019; Sansó et al., 2018; Urcola Pardo, 2017). Es decir, cuidar del personal laboral sociosanitario no sólo tiene consecuencias positivas para los/as profesionales, sino también para su entorno más cercano, como pueden ser las personas mayores.

Urcola Pardo (2017), en su tesis doctoral, hace un análisis de diferentes programas de atención plena, resultando de interés aquellos programas que tuvieron un efecto beneficioso para la salud delas personas participantes. Cabe destacar el programa de reducción de estrés basado en la atención plena (Mindfulness Based Stress Reduction, MBSR) de Jon Kabat-Zinn, en el que combinan prácticas de meditación formal e informal que mejora diferentes aspectos psicológicos. La meditación formal hace referencia al yoga, escaneo corporal, meditación sentada, de pie o caminando mientras que en la meditación informal se pone el foco de atención en la actividad que se está haciendo como forma de anclaje. Es importante señalar que, pese a que cualquier persona puede acceder a un programa de estas características, no tiene los mismos resultados para todas las personas, ya que dependerá de otras variables.

Otro de los programas que se puede destacar es el programa de Mindfulness y Autocompasión creado por Neff y Germer (2013) y llevado a cabo en España por Vicente Simón y Marta Alonso. La autocompasión, desde la perspectiva de Neff, tiene el objeto de conectar con el propio sufrimiento y motivar el deseo de aliviar el mismo desde la bondad. Para ello, es importante no evitar el dolor o negar su experiencia, sino tener una postura de apertura y aceptación hacia el mismo, entendiendo que los seres humanos cometemos errores y que la vida misma tiene momentos de sufrimiento y tristeza. Para Neff, la autocompasión tiene tres elementos claves: la atención plena, la humanidad compartida y la bondad hacia la propia persona. Los resultados señalaron que las personas participantes del programa tuvieron una mejora en la satisfacción vital, incluso un año después de haber llevado a cabo el mismo, así como la reducción de sintomalogía ansiosa-depresiva.

Este programa favorece que se tenga una actitud más abierta hacia las emociones y pensamientos, favoreciendo el cuidado propio, no desde el víctimismo o desde la resignación, sino desde la responsabilidad de cuidar de nosotras mismas.

Balluerka Lasa et al. (2020) han realizado un análisis de las consecuencias psicológicas que ha provocado el Covid-19 y el confinamiento derivado del mismo, aunque su muestra está dirigida a la población general y el objeto de este artículo es el personal sociosanitario de las residencias y unidades de día, sus recomendaciones pueden ser útiles para los/as profesionales. Entre las recomendaciones de este equipo de investigación, destacan las siguientes: hábitos saludables, estrategias de activación, redes de apoyo, estrategias de desactivación y aceptación de las emociones desagradables. A las estrategias anteriores, se puede aplicar ejercicios y actividades que potencien la atención plena:

  • Hábitos saludables
    La alimentación, la rutina, el ejercicio físico y el descanso. A través dela alimentación consciente, deteniéndose y disfrutando de los detalles del alimento, de los diferentes sabores y texturas; mediante la concentración en la actividad física, escuchándolos sonidos, poniendo el foco en el movimiento, realizando los 10 movimientos conscientes de Thich Nhat Hanh; utilizando la meditación a través de la visualizando para el descanso ola respiración diafragmática antes de dormir.
  • Estrategias de activación
    Son aquellas actividades que nos aporta un beneficio psicológico o físico, derivado de la realización de actividades físicas, aficiones o retos personales. Dedicar tiempo a esto sin interrupciones, dejando de lado durante el tiempo necesario las redes sociales y los móviles, nos permitirá poner el foco de atención en la actividad y nos servirá como anclaje.
  • Redes de Apoyo
    Los seres humanos tenemos necesidades afectivas y emocionales, relacionarnos con familiares y amistades mejora nuestro estado anímico. Reunirnos y compartir momentos con nuestros seres queridos, respetando las medidas de seguridad, puede aliviar el estrés. Estar presente sin “el piloto automático”.
  • Estrategias de desactivación
    Son aquellas actividades que favorecen la calma y disminuyen los niveles de ansiedad. Por ejemplo, la respiración diafragmática, las técnicas de relajación, el escaneo corporal, la meditación sentada…
  • Aceptación de las emociones desagradables
    aceptar que estamos viviendo una situación sin precedentes en la que podemos sentir que no tenemos el control de nuestra vida y que nos genera emociones como tristeza, frustración, rabia, impotencia o cansancio.

La principal característica es estar presente, utilizar los sentidos como ayuda para mejorar la concentración y la atención. Cuando nos distraigamos y la mente se vaya hacia pensamientos que nos genere más ansiedad, se aceptarán y se volverá al objeto de la atención. Es importante, tratarnos con cariño y bondad, teniendo paciencia con nosotras mismas, siendo conscientes de que podemos pedir ayuda profesional si sentimos con frecuencia malestar, cansancio o apatía.

Por último, se debe incidir que, aunque las recomendaciones pueden servir para paliar las consecuencias, se debe reforzar los factores de protección que permitan el cuidado del personal sociosanitario, creando un buen ambiente del trabajo en el que se fomente el trabajo en equipo y se tomen medidas y actuaciones para disminuir el nivel de estrés laboral derivada de la crisis sanitaria.

BIBLIOGRAFÍA

Balluerka Lasa, N.B., Gómez Benito, J., Hidalgo Montesinos, M.D., Gorostiaga Manterola, A., Espada Sánchez, J.P., Padilla García, J.L., Santed Germán, M.A. (2020). Las consecuencias psicológicas de la Covid-19 y el confinamiento. Informe de Investigación. Recuperado de:http://www.aei.gob.es/stfls/MICINN/UniversidadesFicherosConsecuencias_psicologicasCOVID19.pdf

Dosil Santamaría M, et al. Impacto psicológico de la COVID-19 en una muestra de profesionales sanitarios españoles. Rev Psiquiatr Salud Ment (Barc.). 2020https://doi.org/10.1016/j.rpsm.2020.05.00

Fuertes, C., Aranda, G., Rezola, N., Erramuzpe, A., Palacios, C., Ibáñez, B. (2019).Persistencia a largo plazo de los efectos de un programa de mindfulness y autocompasión en profesionales sanitarios de Atención Primaria. An.Sist. Sanit.Navar, 42 (3), 269-280.Recuperado de: https://doi.org/10.23938/ASSN.0718

Kabat-Zinn, J. (1990). Full catastrophy living. How to cope with stress, pain and illnes usingmindfulness meditation. New York: Piatkus

Kabat-Zinn, J. (2007). La práctica de la atención plena. Editorial Kairó

Miró, M.T. (2006). La atención plena (mindfulness) como intervención clínica para aliviar el sufrimiento y mejorar la convivencia. Revista de Psicoterapia, 17 (66-67), 31-76

Sansó, N., Galiana, L., Oliver, A., Cuesta, P., Sánchez, C. y Benito, E. (2018). Evaluación de una intervención mindfulness en equipos de cuidados paliativos. Psychosocial Intervention,27, 81-88. https://doi.org/10.5093/pi2018a7

Urcola Pardo, F. (2017). Atención Plena de los profesionales sanitarios del Servicio Aragonés de Salud y relación con la calidad percibida por profesionales y usuarios. Tesis doctoral: Universidad de Zaragoza. Recuperado de: https://zaguan.unizar.es/record/61575/files/TESIS-2017-047.pdf

Sobre la autora

Laura María García Fernández es Educadora Social especializada en personas mayores con Máster Oficial en Gerontología, Dependencia y Protección de los Mayores por la Universidad de Granada. Cuenta con formación en igualdad y psicogerontología, y ha sido ponente en las Jornadas «Hacia una sociedad para todas las edades» de la Universidad de Granada. Actualmente, se encuentra en búsqueda activa de empleo.

email: lmgfeduso@nullgmail.com