El anuncio de la próxima regulación de la nueva cualificación profesional de asistente personal, ha sido acogida de forma positiva por la Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (COCEMFE), ya que la figura del asistente personal como una prestación del sistema asociado a la misma todavía no se ha incluido en el catálogo nacional de cualificaciones, a pesar de que la Ley de Autonomía Personal y Dependencia lleva ya siete años en vigor.

geriatricarea cocemfe
COCEMFE espera que la regulación se produzca a la mayor brevedad posible para que esta prestación se extienda y generalice a personas con discapacidad que lo requieran

Así, desde COCEMFE se considera positivo que los ministerios de Educación, Cultura y Deporte y de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad estén trabajando en el proceso de definición de esta cualificación profesional y que se cuente para ello con el movimiento de la discapacidad.
«A pesar de que para muchas personas es la prestación más adecuada para lograr una vida independiente y la inclusión en comunidad, solamente hay 1.441 personas en nuestro país con asistente personal, lo que supone el 0,15% del total de prestaciones para personas en situación de dependencia», apunta Mario García, presidente de COCEMFE.
Por ello, desde esta Confederación se espera que dicha regulación se produzca a la mayor brevedad posible para que esta prestación se extienda y generalice a personas con discapacidad que lo requieran.
Pese a este avance, COCEMFE recuerda que todavía están pendientes de una solución importantes cuestiones en materia de autonomía personal y dependencia y que preocupan mucho al colectivo de las personas con discapacidad física y orgánica.
Así, por ejemplo, para el presidente de la Confederación «es necesario eliminar el incremento de la aportación de los usuarios aprobada el año pasado, puesto que el sector de la discapacidad está ya sufriendo demasiados recortes e incrementos de copagos que asfixian a numerosas familias de este colectivo. Todo ello teniendo en cuenta, además, que no se trata de un colectivo caracterizado por tener grandes recursos económicos, sino personas con ingresos muy ajustados que reclaman estas prestaciones para tener una vida mínimamente digna».
Además, COCEMFE recomienda dejar de realizar experiencias pilotos y estudios sobre la creación del tan esperado espacio sociosanitario, donde se integren los servicios sanitarios y sociales, puesto que llevamos haciéndolo desde los años 80 sin llegar a ninguna parte, cuando en realidad ya se puede poner en marcha.
Y es que para llegar a buen puerto hace falta una verdadera voluntad política por parte de los representantes de los sistemas sanitario y social que permita llegar a un acuerdo y así, finalmente, poder proporcionar una respuesta eficaz a las necesidades múltiples y superpuestas de las personas que requieren atención por parte de ambos sistemas, como son las personas con discapacidad, enfermedades crónicas y/o en situación de dependencia.
A juicio de COCEMFE, hay que tomar conciencia de que todo lo que se invierta en prevención significa una reducción de los costes en el futuro. Y como medidas preventivas recomienda desbloquear la entrada de las personas en situación de dependencia moderada al Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia; reducir la lista de espera, y agilizar los trámites y la concesión de prestaciones, excesivamente dilatados en el tiempo.
Y dentro de las políticas de prevención, considera primordial proporcionar servicios de fisioterapia y rehabilitación a las personas con discapacidad que lo precisen, así como promover de forma decidida la autonomía personal de las personas con discapacidad, con actuaciones que reduzcan la incidencia y la prevalencia de ciertas enfermedades, lesiones y discapacidades y atenúen sus consecuencias negativas; y que también prevengan las posibles secuelas de las diferentes discapacidades, anticipándonos al normal desarrollo de enfermedades y discapacidades para mantener el estado de salud en las mejores condiciones posibles.
Por último, habría que establecer un sistema de actualización constante de la prestación ortoprotésica del Sistema Nacional de Salud, de modo que éste se ajuste a las necesidades de las personas y no al revés, recogiendo los productos que han demostrado ser esenciales para lograr la integración y normalización de este colectivo, y apostando por las nuevas tecnologías y por los materiales de fabricación que han demostrado ser nuestros grandes aliados.