/p>gure id="attachment_10342" style="width: 280px" class="wp-caption alignright">geriatricarea La Vostra Llar Carmen Morales
Carmen Morales es enfermera y responsable higiénico-sanitaria de la residencia Parc Güell
Por Carmen Morales, enfermera y responsable higiénico-sanitaria de la residencia Parc Güell de La Vostra Llar

La desnutrición es sin duda uno de los principales problemas que surgen en la tercera edad y las causas que lo provocan son diversas, y entre ellas destacan la inapetencia, problemas de deglución, dificultad de masticación o pérdida de piezas dentales, entre otras.
Una de las soluciones para combatir este problema, que en ocasiones también está relacionado con la demencia avanzada, es la dieta triturada, basada en la diversidad de sabores, texturas y colores, dando prioridad al nivel y calidad nutricional del plato. De hecho, según datos ya publicados, un 25% de los ancianos españoles padecen desnutrición, un porcentaje importante si se tiene en cuenta que tanto la desnutrición como la malnutrición predispone a que estas personas padezcan trastornos como infecciones, fracturas, déficit cognitivo, anemia y fragilidad de la piel.
El problema de la desnutrición tiene generalmente su raíz en la dieta del anciano. En algunos centros residenciales ofrecen dietas monótonas y con baja densidad de nutrientes, con un déficit en la ingesta de calcio, cinc, magnesio, hierro y vitaminas. Debido a ello, es importante que los centros, además de seguir protocolos de prevención puedan ofrecer un tipo de dieta, la cual, respete los gustos del residente.
El hecho de vivir en una residencia geriátrica a menudo se confunde con ofrecer una dieta basada en platos “de hospital” y esto es un gran error. En nuestros centros, creemos en la atención centrada en la persona y entre nuestras principales premisas se encuentra la de escuchar al usuario, respetar sus gustos y aficiones, donde la comida ocupa un lugar privilegiado y pretendemos que siga ocupando ese lugar.
En los centros La Vostra Llar se ha implantado este tipo de dieta triturada, pues al ofrecer un gran abanico de sabores, texturas y colores, sin olvidar la calidad nutritiva del plato, se garantiza casi al 100% que el usuario pueda disfrutar de las comidas.
Al final, todo es un conjunto de causas que nos llevan a consumir este tipo de dieta, pero resulta curioso cuando personas mayores, con deterioro cognitivo, mantienen sus gustos por determinados alimentos, helados, chocolates, o pastas. A pesar de no reconocer a algunos de sus familiares son capaces de “derretirse” por un helado.
Mediante reuniones con nuestros usuarios y siguiendo unas pautas nutricionales elaboramos nuestros menús caseros y con diferentes opciones, implantando así en otro ámbito, una nueva filosofía asistencial. Este tipo de dieta no solo es positiva para evitar la desnutrición, sino que favorece la apetencia del usuario debido a la variedad de colores y texturas respetando los gustos y preferencias. Una alimentación diversa, divertida y nutritiva es posible en un centro residencial.