Con el objetivo de combatir las altas temperaturas durante la campaña de verano, la Comunidad de Madrid ha reestructurado los menús de alimentación en sus residencias y centros públicos de personas mayores y con discapacidad intelectual.

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Los menús de las residencias y centros públicos serán más ligeros y ricos en frutas y vegetales

Además, la Consejería de Asuntos Sociales, a través del Servicio Regional de Bienestar Social (SRBS), ha implementado medidas de prevención de deshidratación en estos colectivos altamente vulnerables.
Los menús de las residencias y centros públicos de la región tendrán comidas más ligeras, ricas en frutas y vegetales, menos calóricas y más fáciles de digerir. Además, se repartirán más de 58.000 menús mensuales a los usuarios del servicio de cafetería de los centros de mayores.
Asimismo, se evitarán las comidas copiosas y muy calientes que hagan más difícil la digestión y se aumentará la ingesta de líquidos. Las ensaladas, el gazpacho, las gelatinas, entre otros, son parte fundamental de la dieta de los residentes en estas fechas, porque ayudan a reponer líquidos con facilidad.
Además, se han establecido unas cantidades recomendadas para beber, repartidas a lo largo del día, para garantizar que los mayores siempre estén hidratados. Al margen de agua, también se ofrecen otras bebidas como zumos o sueros, evitando los azúcares y el gas, y podrán solicitarse en cualquier momento del día. También se tendrán en cuenta cuáles son los sitios más frescos de los centros y donde están ubicados los puntos de aire acondicionado.
El protocolo de verano establece que los responsables y los técnicos de las residencias comprobarán las previsiones climatológicas que diariamente reciben de la Agencia Estatal de Meteorología para poder activar uno de los tres niveles de alerta recogidos en el programa preventivo: nivel 0 (normalidad), nivel 1 (precaución) y nivel 2 (alto riesgo). Tras comprobar el parte meteorológico, los profesionales de los centros decidirán qué medidas adoptarán, intensificándolas o rebajándolas, en función de las temperaturas que se prevén.
Unos 6.000 mayores de las residencias y centros de día y más de 1.600 personas con discapacidad intelectual se beneficiarán de este protocolo de actuación contra la ola de calor.