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Los mayores que además de sufrir un síndrome coronario agudo también tiene fragilidad tiene hasta tres veces más probabilidades de volver a padecer un infarto o de mortalidad

Las patologías cardiovasculares que afectan a la población de edad avanzada han tenido un espacial protagonismo en el European Society of Cardiology Congress 2014, celebrado recientemente en Barcelona.
En el transcurso del mismo se han dado a conocer los resultados de varios estudios realizados por cardiólogos españoles que abordan el pronóstico de las enfermedades cardiovasculares en personas mayores, las características de su corazón y la relación de enfermedad cardiovascular con demencia senil.
Así, Manuel Martínez-Sellés, presidente de la Sección de Cardiología Geriátrica de la Sociedad Española de Cardiología, ha presentado el estudio 4C (Caracterización Científica del Corazón del Centenario) en el que se ha analizado el corazón de 118 personas centenarias, un aspecto del que no se tiene mucha información.
“Hemos querido averiguar qué las hace tan longevas, qué características tiene su corazón y así poder arrojar luz sobre los secretos de la longevidad, ya que en el año 2011 existían unos 317.000 centenarios y se calcula que serán más de tres millones en 2050 y más de 17 a finales de siglo», afirma Martínez-Sellés.
Gracias a este estudio se ha descubierto que el 45% de los centenarios estudiados considera que tiene un muy buen estado de salud; que más de dos tercios ha seguido un estilo de vida saludable después de los 65 años, y que la patología cardiovascular es más frecuente en hombres que en mujeres.
Según el Dr. Martínez-Sellés, estas personas suelen presentar una patología cardiovascular asintomática, por lo que “es importante conocer qué tipo de problemas suelen sufrir para evitar complicaciones. Así, una quinta parte de nuestros centenarios sufría fibrilación auricular y la mitad de ellos regurgitación aórtica (reflujo de sangre por una válvula aórtica dilatada o debilitada hacia la cavidad inferior izquierda del corazón), lo que a su vez se asocia con un incremento de la mortalidad».
Por su parte, Clara Bonanad, cardióloga del Hospital Clínico Universitario de Valencia, mostró en el ESC Congress 2014 como la presencia de fragilidad en los pacientes ancianos con SCA (infarto o angina de pecho) multiplica por tres las probabilidades de volver a padecer un infarto o de mortalidad.
En su trabajo ha analizado a 365 pacientes de más de 65 años con diagnóstico de SCA y ha analizado la presencia de cinco condiciones geriátricas: fragilidad, discapacidad física, discapacidad instrumental, discapacidad cognitiva y comorbilidad.
El resultado es que “pudimos observar que aunque todas las condiciones geriátricas influyen en la recuperación del paciente con infarto o angina de pecho, el que más influía en su pronóstico era la fragilidad, incluso por encima de la propia edad. Podemos afirmar que un paciente que además de sufrir un síndrome coronario agudo también tiene fragilidad tiene hasta tres veces más probabilidades de volver a padecer un infarto o de mortalidad«, afirma la Dra. Bonanad.
En opinión de esta especialista “estos resultados indican que es imprescindible que los cardiólogos también valoremos las condiciones geriátricas de los pacientes para poder decidir cuál es la mejor estrategia a seguir, tanto en el tratamiento del paciente como en la rehabilitación posterior».