Un artículo de Anna Chaparro, Trabajadora Social de BSP Asistencia

Este artículo tiene como finalidad informar a todos los profesionales de cuáles son las funciones que lleva a cabo una Trabajadora Social (TS en adelante) dentro de una residencia. Todos conocemos la labor que realizan las educadoras, las psicólogas, las enfermeras, los médicos, etc., pero en cambio hay bastantes desconocimiento de las funciones de una TS.
Mis herramientas primordiales son la escucha activa, la empatía y la proximidad. Sin estas herramientas una TS hace su trabajo a medias. En muchas ocasiones una TS no puede hacer nada ante una problemática familiar planteada por un usuario, y por lo tanto en estos casos debemos dejar que el usuario exprese, saber ponernos en su lugar y ser capaces de escuchar y entender lo que nos dice. Alguien puede tener la sensación de que no se hace nada actuando así, pero no es cierto: cuando dejamos que alguien verbalice y nos cuente sus problemas y sentimientos, y sólo escuchamos, ayudamos al usuario a reducir la ansiedad de ciertas situaciones vividas por los residentes.

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La Trabajadora Social debe procurar el mayor bienestar y calidad de vida para del usuario del centro residencial

Para conocer a los usuarios, no es suficiente hablar con ellos: un TS no es nadie sin un equipo interdisciplinario, ya que necesita nutrirse de los otros profesionales implicados en el centro residencial. Las Educadoras organizan diferentes actividades para los residentes, y ellas más que nadie saben qué usuarios participan o no en estas actividades, son conocedoras de mucha información que traspasan a la TS, y sus objetivos de trabajo, son los mismos que tiene la TS. Y lo mismo sucede con el resto de profesionales.
La TS se alimenta de toda esta información y tiene que trabajar para la consecución de objetivos del resto de profesionales, para tratar al usuario de manera íntegra y global, por lo que es necesario la cooperación interdisciplinar. Los PIAI y objetivos interprofesionales son los objetivos del TS, para intentar garantizar el mayor bienestar posible y calidad de vida para del usuario.
Para ello debe ser capaz de dejar el trabajo de despacho, que habitualmente hay mucho, para intentar hacer seguimientos de los usuarios. A menudo nos quedamos bloqueados con trabajos de despacho y con el envío de datos cualitativos y cuantitativos, y en realidad nos olvidemos de lo que es más importante: el trabajo de seguimiento, especialmente cuando un usuario acaba de ingresar en un centro.
Es fundamental hacer un seguimiento de la adaptación, acogida e integración del usuario en su nueva casa, que debe ser llevado acabo también por el resto de profesionales, teniendo en cuenta que los primero meses de bienvenida no son fáciles para nadie. Los seguimientos de los usuarios deben ser registrados por el TS, y éste debe reunirse con el resto de profesionales tener una visión más global. En el registro de seguimientos se recogen las observaciones del resto de profesionales y la TS, y todos estos objetivos de trabajo se deben fundir en un único objetivo global.
Los seguimientos llevan datos relacionados con la satisfacción tanto del residente como de su familia. En este sentido, se debe tener en cuenta que es bastante difícil conocer la opinión de la familia, dado que en pocas ocasiones la TS tiene la ocasión de encontrarse con los familiares, pese a que saber cuál es la relación familiar entre los miembros, y el papel que juega el usuario dentro de la familia es fundamental. Así mismo, es importante saber con qué compañeros residentes se relaciona y el papel que juega dentro de la comunidad a la que pertenece.
Por último queda el trabajo más desagradecido, desde un punto de vista completamente personal. Una persona puede ingresar en un centro residencial por muchos motivos, pero principalmente es por una situación de dependencia que impide que permanezca en su domicilio. Cuando un usuario ingresa, primer paso de una TS es averiguar cuál es la situación legal y las ayudas por la dependencia que el usuario tiene tramitadas para averiguar todas las ayudas y recursos posibles de los que se puede beneficiar del usuario. Así, de ahora en adelante la TS se convierte en el abogado del usuario y trabaja por lograr el máximo beneficio posible.
El primer paso es saber si tiene tramitada la ley de dependencia y si no es así, movilizar todos los medios posibles para hacerlo lo antes posible. Y si ya está tramitada, averiguar en qué proceso se encuentra y hacer las gestiones necesarias para obtener un grado.
Una vez tramitada la ley de dependencia, corresponde a la TS del centro residencial, coordinarse con Primaria para aportar toda la documentación necesaria del usuario. En Primaria elaboran el PIA (Plan Individual de Trabajo) en el que se indican las ayudas pertinentes que la TS tramita, según la demanda del usuario y familia. En este documento se hace constar si el usuario tiene derecho a una prestación vinculada a un servicio de residencia, SAD, teleasistencia, prestación por cuidadora privada, centro de día más SAD, etc., es decir, todo un abanico de posibles recursos y ayudas que pueden ayudar al usuario a mantener una mayor autonomía personal, y por tanto una mayor calidad de vida.
La TS de Primaria pide a la TS del centro residencial toda la documentación necesaria para la elaboración del PIA. Durante este proceso hay una parte de la documentación que la TS de la residencia pide de manera directa a la familia y le hace llegar a la TS de Primaria. Ésta última también se reúne con el usuario y la familia para pedir otros documentos de carácter más económico y descriptivo. Es importante que la TS del centros residencial registre los PIAS llegados de Primaria, y que sepa en todo momento en qué punto se encuentra el proceso para velar por los intereses del usuario.
Por supuesto, hay muchas más cosas que una TS hace en una residencia, pero creo que estas son las más importantes.