Un artículo del Dr. Juan José Gomariz, Médico de atención primaria perteneciente al grupo de Neurología de SEMERGEN, publicado en http://knowalzheimer.com/blog/

Actualmente la demencia es un grave problema de salud pública por su aumento progresivo y porque es el proceso que provoca más años de vida perdidos por discapacidad social. Pero, a pesar de su elevada prevalencia, es una entidad infradiagnosticada, no detectada en más del 50% de los ancianos.
Existen varias definiciones de consenso de cuando se sospecha de demencia en una persona sana, pero como condición indispensable la mayoría incluyen el deterioro de memoria y de conducta.

Geriatricarea Exploraciones diagnósticas sospecha de demencia
En la actualidad no existe una prueba definitiva para el diagnóstico de demencia

No existe una prueba definitiva, hoy por hoy, para el diagnóstico de demencia. Éste es un diagnostico eminentemente clínico y precisa un alto índice de sospecha ante síntomas de alarma de deterioro cognitivo, corroborados por un informador, y que supongan un cambio al estado previo.
Para llegar a un diagnóstico deberemos realizar una anamnesis (o entrevista con el paciente) previa, con evaluación del estado cognitivo, valoración de la repercusión del deterioro cognitivo en las actividades de la vida daría, detección de síntomas psicológicos y conductuales y repercusión familiar y social. Debe completarse con una exploración física y con exploraciones complementarias para descartar causas secundarias de demencia y para el posible diagnóstico etiológico.
En cuanto a la anamnesis, debe registrar los antecedentes más relevantes, especialmente los hábitos tóxicos y los factores de riesgo cardiovascular, las enfermedades neurológicas y los fármacos habituales, el nivel de escolarización y el contexto sociofamiliar.
La valoración inicial del estado cognitivo en atención primaria requiere la utilización de tests breves, paso previo a una evaluación más detallada. El test más utilizado internacionalmente es el Mini-Mental State Examination, influido por variables sociodemográficas.
Se deben valorar las actividades de la vida diaria instrumental, con el índice de Lawton, y las básicas, con el índice de Barthel. También deben valorarse la presencia, frecuencia e intensidad de los síntomas psicológicos y conductuales mediante la escala Neuropsychiatric Inventory.
Con la exploración física se pueden detectar alteraciones por enfermedades subyacentes y ayudar a establecer el diagnostico etiológico (focalidad neurológica, parkinsonismo, alteraciones de la marcha…).
Las exploraciones complementarias en el estudio inicial de las demencias incluyen un hemograma completo con bioquímica básica y enzimas hepáticos, niveles de vitamina B12 y ácido fólico, y hormonas tiroideas. Si existe sospecha de sífilis o SIDA, se practicará serología luética y serología de VIH.
Por último, en cuanto a las pruebas de neuroimagen, la SPECT y la PET se pueden emplear como complemento a la neuroimagen estructural para apoyar el diagnóstico o para ayudar a diferenciar entre diferentes tipos de demencia, pero no se recomienda su uso rutinario ni como herramienta única de diagnóstico.