Los programas de psicoestimulación forman parte de los servicios esenciales que se establecen para la atención de las personas mayores dependientes, tanto en residencias como en centros de estancias diurnas, tal y como apuntan los especialistas de Fundación Salud y Comunidad (FSC). Estos programas están enfocados a prevenir o tratar aquellos aspectos físicos o psíquicos que pueden causar un empeoramiento de las capacidades y habilidades de la persona, poniendo en riesgo su autonomía, autoestima y, en general, su bienestar.

geriatricarea psicoestimulación FSC
La psicoestimulación forma parte de los servicios esenciales para atención personas mayores dependientes

Basado en el modelo de Atención Centrado en la Persona, el programa de psicoestimulación que lleva a cabo FSC a través de diversas actividades en los servicios de mayores gestionados, contempla las diferencias funcionales y cognitivas de los usuarios en función de sus grados de dependencia y demencia.
Buen ejemplo de ello es el Servicio de Psicoestimulación de las residencias y centros de estancias diurnas de Oyón y Samaniego, en la provincia de Álava, de titularidad de Instituto Foral de Bienestar Social y que desde el pasado mes de enero gestiona FSC.
En coordinación con los profesionales de estos centros, trabaja para diseñar el Plan de Atención Individualizado de cada participante en el programa, siguiendo las directrices del modelo de Atención Centrada en la Persona. Al tratarse de un servicio ubicado dentro del funcionamiento general de las residencias y centros de estancias diurnas de Oyón y Samaniego, las actividades que desarrolla son complementarias y amplían a las que ya se vienen realizando en estos servicios.
El diseño de objetivos en el programa de psicoestimulación es fundamental, ya que dependiendo de lo que se acuerda en las diferentes sesiones de trabajo con el equipo profesional del centro, se potencia un tipo u otro de actividad, ya sea de estimulación lúdica o cognitiva.
El trabajo terapéutico se organiza semanalmente en grupos reducidos, realizándose actividades de estimulación adaptadas a la situación individual de cada persona. Las sesiones se organizan alrededor de un concepto básico, la estimulación de la autonomía, a través de la integración y participación de los usuarios en el grupo.
Las sesiones comienzan con un trabajo de orientación temporal, espacial y personal, tal y como apunta Marta G., psicóloga responsable de este programa. “Nos situamos en el tiempo y en el lugar en el que estamos, a través de actividades con el calendario. Posteriormente, hacemos actividades de cálculo, lenguaje y memoria, ponemos en marcha dinámicas orales, escritas (dirigidas aquellos que tienen capacidad) y lúdicas (con juegos de letras, memoria, construcciones, etc.)”, comenta esta experta.
Y con los grupos de mayor déficit cognitivo, los profesionales de Fundación Salud y Comunidad llevan a cabo actividades de reminiscencia, intentando por parte del equipo profesional fomentar la memoria remota. Para ello, se recurre a refranes, canciones populares, datos sobre sus historias de vida, así como actividades de estimulación sensorial, a través del olfato, el tacto, etc.