Reducir los trastornos de la marcha y del equilibrio, así como ralentizar el deterioro cognitivo, son los principales retos de futuro inmediato de la enfermedad de Parkinson, tal y como pusieron de relieve los especialistas que participaron en la XV Reunión de Controversias en Neurología, organizada por TEVA Neuroscience en Madrid.

Geriatricarea Parkinson TEVA
Reducir los trastornos motores y el deterioro cognitivo es clave para el tratamiento de la enfermedad de Parkinson

Tal y como destacó el Dr. José A. Obeso, director del Centro Integral en Neurociencias (CINAC), “son dos frentes abiertos en este momento, en los que la Neurología tiene que seguir avanzando, sin dejar de investigar otros síntomas ya asociados a estas patologías, como los trastornos gastrointestinales, del sueño, la hiposmia, etc.”.
En este foro también se abordaron los criterios diagnósticos de la enfermedad. En este apartado, la doctora Lydia Vela, del Hospital Universitario Fundación Alcorcón y del CINAC, recalcó que “desde hace tiempo, nos hemos estado rigiendo según los criterios del Banco de Tejidos de Londres, pero, hace unos meses, la Sociedad de Trastornos del Movimiento publicó un artículo con criterios nuevos. Por eso uno de los temas de controversia presentados en la reunión ha sido cuál de los dos es el más adecuado”. En este sentido, el Dr. Obeso afirmó que “los criterios de diagnóstico están muy bien definidos, pero es debatible si reflejan la realidad de lo que se observa en la práctica clínica. Dichos criterios, que son como una herramienta de trabajo, van cambiando y se van adaptando a la evidencia.
Respecto a los avances en el tratamiento del Parkinson, esta área de la Neurología se está preparando para la llegada de terapias que modificarán la evolución de la enfermedad. Actualmente, el diagnostico precoz sigue siendo fundamental, ya que “permite que los pacientes sean tratados adecuadamente lo antes posible, por lo que su evolución será mejor”, indicó el director del CINAC, quien explicó que el tratamiento fundamental actual consiste en “compensar el problema esencial de la enfermedad, que es el déficit dopaminérgico.
Otra tema de debate en este encuentro organizado por TEVA Neuroscience fue si la enfermedad de Parkinson es una prionopatía (procesos neurodegenerativos producidos por el metabolismo aberrante de una proteína priónica, con carácter transmisible). Ante esta cuestión, los profesionales se mostraron bastante rotundos. “La EP no es una prionopatía porque no se transmite ni se contagia”, aseveró el Dr. Obeso.
Sin embargo, “no puede descartarse que los agregados de alfa synucleina no se propaguen de unas neuronas a otras a través de un mecanismo ‘prion-like’. Sería muy importante conocer el mecanismo por el que se extiende o propaga el daño neuronal para intentar frenar la progresión de la enfermedad», comentó la doctora Vela.
En cuanto a las novedades farmacológicas, el Dr. Obeso destacó el desarrollo de diversas vías de administración que favorecen la adherencia y que pueden resultar más sencillas de administrar, como es el caso de la levodopa inhalada o la apomorfina sublingual. “No se trata de avances conceptuales, ni siquiera farmacológicos, sino que a algunos pacientes les resultan más simples estos métodos, favoreciendo la eficacia y el cumplimiento terapéutico”, afirmó.