Las hiperintensidades de la materia blanca son lesiones de este tejido cerebral de origen vascular que se han asociado con un mayor riesgo de enfermedad de Alzheimer. Ahora, un nuevo estudio ha asociado patrones espaciales concretos de este tipo de lesiones con factores de riesgo específicos para el desarrollo de esta enfermedad neurodegenerativa.
El objetivo de esta investigación, en el que participan investigadores del CIBERFES, del grupo que lidera José Luis Molinuevo en el Barcelonaβeta Brain Research Center (BBRC) y del CIBER-BBN era describir los patrones de hiperintensidades de la materia blanca asociados con las estimaciones de riesgo de demencia y los factores de riesgo individuales en una cohorte de individuos de entre 51 y 64 años sin alteraciones cognitivas, analizando datos de 575 participantes del Estudio Alfa, impulsado por “la Caixa” en el BBRC y la Fundación Pasqual Maragall.

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En la imagen, el grupo de investigación del CIBERFES – BBRC liderado por José Luis Molinuevo

 
La carga de hiperintensidades de la materia blanca se calculó automáticamente en cada lóbulo cerebral y en cuatro capas equidistantes desde la superficie ventricular hasta la interfaz cortical. Los volúmenes globales y los patrones regionales de la carga de hiperintensidades de la materia blanca se analizaron en función de la puntuación de riesgo de demencia en 20 años medido mediante el CAIDE, que tiene en cuenta factores de riesgo cardiovascular, envejecimiento e incidencia de demencia.
Asimismo, también se analizaron las correlaciones de hiperintensidades con los antecedentes familiares de enfermedad de Alzheimer y el genotipo de la apolipoproteína E (APOE), puesto que determinadas expresiones de este gen están vinculadas a un mayor riesgo de demencia.
Los resultados, que han sido publicado en la revista Alzheimer’s Research & Therapy, revelaron que los niveles más altos de riesgo de demencia se asociaron significativamente con una mayor carga global de hiperintensidades de la materia blanca. Los principales impulsores de esta asociación fueron la edad y la hipertensión. La hipercolesterolemia y el índice de masa corporal también mostraron una influencia menor, aunque significativa.
Por regiones cerebrales, los mayores niveles de riesgo de demencia se asociaron con hiperintensidades de la materia blanca en áreas anteriores, principalmente en el lóbulo frontal. Los participantes con antecedentes familiares de enfermedad de Alzheimer tuvieron una mayor carga de hiperintensidades que los que no los tenían, especialmente en los lóbulos occipital y temporal. El estudio también reveló el efecto protector del alelo APOE-ε2 sobre las hiperintensidades de la materia blanca.
Tal y como explica el Dr. Molinuevo, “la carga de hiperintensidades de la materia blanca se asocia con factores de riesgo de enfermedad de Alzheimer, incluso en sujetos sin deterioro cognitivo y con una carga muy baja de hiperintensidades de la materia blanca y con bajas estimaciones del riesgo de demencia”.
En este sentido, la autora principal del artículo e investigadora del Programa de Prevención del Alzheimer del BBRC, Gemma Salvadó, destaca que “nuestros resultados sugieren que el control estricto de los factores de riesgo modificables en personas de mediana edad puede contribuir a la reducción del riesgo de desarrollar demencia en un futuro”.
Los interesados pueden consultar aquí los resultados de este estudio.