Determinadas alteraciones moleculares podrían afectar a la función de las proteínas acetilcolinesterasa (AChE) y presenilina-1 (PS1), ambas relacionadas con la patología del Alzheimer, tal y como revela estudio de Fisabio. Esto podría contribuir al diseño de nuevas estrategias terapéuticas mucho más selectivas.

En el deterioro cognitivo asociado a la enfermedad de Alzheimer juega un papel clave la afectación de una parte del sistema nervioso que implica a la proteína AChE. Por eso, AChE es la diana de algunos de los medicamentos que se suministran actualmente a los pacientes de Alzheimer con el fin de frenar este deterioro cognitivo. Sin embargo, la mejora cognitiva que producen sólo es efectiva durante un periodo limitado de tiempo.

En la imagen, el grupo de investigación de Fisabio que lidera María Salud García Ayllón

El buen funcionamiento de esta AChE, así como que sus niveles sean los adecuados en cerebro y otros órganos, depende, entre otras cosas, de un proceso bioquímico llamado glicosilación con el que la proteína consigue su estructura final y localizarse correctamente en su sitio funcional.

En concreto, este estudio ha analizado este proceso en muestras de cerebro de pacientes de Alzheimer y los resultados han mostrado alteraciones en la patología que podrían relacionarse con la perdida de actividad de la proteína AChE en los y las pacientes con Alzheimer.

El personal investigador ha descrito que una gran parte de la proteína que está inactiva presenta una glicosilación completamente diferente de la proteína que es funcional, pudiendo estar relacionada con el desarrollo de la patología. Además, el trabajo ha demostrado que esta glicosilación alterada en la AChE es diferente entre las dos variantes de Alzheimer: el familiar y el esporádico.

El Alzheimer familiar tiene un componente hereditario al producirse por mutaciones génicas, que pueden transmitirse a la descendencia. En cambio, en el desarrollo del Alzheimer esporádico, el más frecuente, no tiene una etología concreta y pueden influir diversos factores.

En este estudio se emplearon muestras de Alzheimer familiar originado por mutaciones en el gen PS1, lo que permitió confirmar una función alternativa y menos conocida de esta proteína. Dicha función consiste en participar en la maduración correcta de otras proteínas y posibilitar que estas se localicen correctamente y desempeñen su función eficazmente.   Así, el trabajo también concluye que alteraciones en PS1 afectarían a la maduración y funcionalidad de AChE, contribuyendo, de nuevo, al desarrollo de la patología.

Ambos resultados implican conocer con más detalle las alteraciones que presenta la proteína AChE y el papel de PS1 en la patología del Alzheimer y podrían contribuir al diseño de nuevas estrategias terapéuticas mucho más selectivas.

Tal y como destaca María Salud García Ayllón, investigadora de Fisabio en el Hospital General Universitario de Elche y en el Instituto de Neurociencias de la Universidad Miguel Hernández-CSIC (IN, UMH-CSIC), “esto supone un gran avance en el conocimiento del Alzheimer. Hemos demostrado como la proteína AChE está diferentemente afectada tanto en la enfermedad de Alzheimer esporádica como en la familiar causada por mutaciones de PS1”.

Además, esta experta recalca que “este mismo fenómeno podría estar ocurriendo con otras proteínas reguladas por PS1 e implicadas en la patología, un hecho que indica que hay que ser cuidadoso en el diseño de terapias y discriminar efectos que podrían ser incluso opuestos entre ambas formas de la patología”.

El estudio de la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunitat Valenciana (Fisabio), organismo dependiente de la Conselleria de Sanitat Universal i Salut Pública, ha sido realizado por el grupo de investigación Mecanismos moleculares alterados en la enfermedad del Alzheimer, que lidera María Salud García Ayllón, y publicado en la revista International Journal of MS Care (IJMSC).  

Este trabajo se ha realizado en colaboración con el Dr. Javier Sáez-Valero del IN, UMH-CSIC e Investigador Principal de grupo en el Centro de Investigación Biomédica en Red sobre Enfermedades Neurodegenerativas (CIBERNED). En el estudio han participado también el Dr. Alom, Jefe del Servicio de Neurologia, el Dr. Victor Barberá, de la Unidad de Consejo Genético y de la investigadora predoctoral María de los Ángeles Cortés, personal investigador de Fisabio en el Hospital General Universitario de Elche.