El Instituto de Investigación Marqués de Valdecilla (IDIVAL) lidera un estudio en el marco del proyecto JADE Health para identificar factores de riesgo modificables para la demencia y el ictus, así como los hábitos saludables que permiten reducir drásticamente la incidencia de trastornos neurovasculares y cognitivos.
Las enfermedades neurológicas son la principal causa de discapacidad y la segunda causa de muerte en el mundo. En una sociedad cada vez más envejecida, trastornos como la demencia y el ictus afectan a un número creciente de personas, con importantes consecuencias personales, familiares y socioeconómicas.

Sin embargo, la evidencia científica indica que hasta el 80% de los ictus y alrededor del 40% de los casos de demencia podrían prevenirse mediante el control de determinados factores de riesgo modificables, lo que cuestiona la idea extendida de que el deterioro cognitivo es una consecuencia inevitable del envejecimiento.
Con este enfoque se desarrolla el proyecto “Prevenir la demencia y el ictus: análisis de factores de riesgo modificables en la población de Cantabria”, impulsado por el grupo de Enfermedades Neurodegenerativas del Instituto de Investigación Marqués de Valdecilla (IDIVAL). La iniciativa forma parte de JADE Health (Joint Action for Dementia), una acción conjunta europea cofinanciada por la Unión Europea en la que participan 17 países con el objetivo de mejorar la prevención, detección precoz y atención de los trastornos cognitivos y neurovasculares.
El programa comenzó en enero de 2025 y tendrá una duración de 36 meses, desarrollando actividades tanto en los sistemas sanitarios como en la población general para mejorar la educación sanitaria y reducir el estigma asociado a estas enfermedades.
Factores de riesgo frecuentes en la población
En concreto, el proyecto cántabro analiza la frecuencia de factores de riesgo modificables asociados a demencia e ictus en la población de la comunidad utilizando datos de Cohorte Cantabria, un estudio poblacional liderado por IDIVAL que recopila información de salud, variables socioeconómicas y muestras biológicas de 50.000 voluntarios residentes en Cantabria de entre 40 y 70 años.
Los resultados muestran una presencia significativa de factores de riesgo vascular:
- hipertensión en el 13,6% de los participantes
- diabetes en el 4,2%
- fibrilación auricular en el 2%
Además, se detectó obesidad en el 26,5 % y niveles elevados de colesterol en el 53,2 %, cifra que incluye tanto casos no diagnosticados como situaciones de control insuficiente del colesterol, lo que apunta a posibles problemas de infradiagnóstico e infratratamiento.
Los hábitos de vida también reflejan margen de mejora. Más de la mitad de los participantes (52,4%) fueron considerados físicamente inactivos según los criterios de la Organización Mundial de la Salud, que recomienda al menos 150 minutos de actividad física moderada o 75 minutos de actividad vigorosa a la semana. En cuanto a la alimentación, el 55,2 % mostró baja adherencia a una dieta baja en grasas y el 37,9 % a la dieta mediterránea. Además, el 31,5 % se declaró fumador activo y el 5,5 % presentó consumo excesivo de alcohol.
Factores específicos de demencia y prevención
El estudio también analizó factores específicos asociados al riesgo de demencia. Un 21,9% de los participantes presentaba bajo nivel educativo, definido como una escolarización formal de ocho años o menos, aunque diversos estudios sugieren que la estimulación cognitiva en la edad adulta puede compensar parte de este riesgo. Asimismo, el 5,1 % presentaba pérdida auditiva, un factor de riesgo de demencia cuyo impacto puede reducirse significativamente con el uso de audífonos.
Los resultados se integrarán en las actividades de JADE Health para el desarrollo de modelos epidemiológicos que permitan estimar el número de casos potencialmente evitables de demencia e ictus tanto a nivel europeo como en Cantabria.
Para los investigadores del IDIVAL, los datos ponen de manifiesto que existe un amplio margen para mejorar la salud cerebral de la población, lo que refuerza la importancia de desarrollar estrategias de prevención basadas en evidencia y adaptadas a las características de la comunidad.