El envejecimiento saludable es uno de los grandes desafíos sanitarios y sociales del siglo XXI. En España, el aumento de la esperanza de vida ha venido acompañado de un incremento en la prevalencia de fragilidad, sarcopenia, riesgo de desnutrición y enfermedades crónicas (Ministerio de Sanidad (España) – Estrategia para el Abordaje de la Cronicidad en el SNS).

En este contexto, preservar la autonomía y la calidad de vida de las personas mayores exige estrategias preventivas eficaces. Dos de las más relevantes son la nutrición clínica y la actividad física adaptada (AFA).

Durante décadas, ambas intervenciones se han desarrollado de forma paralela. Sin embargo, la evidencia científica y la experiencia en residencias muestran que abordarlas de forma separada limita su impacto.

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Integrar nutrición clínica y actividad física adaptada permite avanzar hacia modelos de atención más eficaces para prevenir la dependencia


Integrar nutrición clínica y actividad física adaptada en una estrategia coordinada permite mejorar la capacidad funcional de los residentes y prevenir situaciones de dependencia.

En este artículo presentamos experiencias que demuestran cómo la integración de nutrición clínica y actividad física adaptada puede mejorar la salud y la autonomía de las personas mayores en residencias.

Estas iniciativas también evidencian la importancia de la colaboración entre distintos actores para diseñar estrategias a largo plazo y fortalecer modelos estructurales de cuidado que favorezcan un envejecimiento saludable.

Por qué nutrición y actividad física deben abordarse conjuntamente

La pérdida progresiva de masa muscular, conocida como sarcopenia, es uno de los principales factores asociados a la fragilidad en personas mayores. Esta pérdida muscular aumenta el riesgo de caídas, hospitalizaciones y pérdida de autonomía.

Para prevenir esta evolución, los organismos internacionales recomiendan actuar sobre dos factores complementarios.

  • Por un lado, la Organización Mundial de la Salud recomienda que las personas mayores hagan ejercicios de fortalecimiento muscular y equilibrio para prevenir caídas.
  • Por otro,  las guías clínicas europeas (ESPEN – European Society for Clinical Nutrition and Metabolism) subrayan la importancia de garantizar un aporte adecuado de proteínas y energía para preservar la masa muscular, especialmente cuando se realiza actividad física.

Ambas intervenciones están estrechamente vinculadas: la actividad física adaptada necesita soporte nutricional, y la nutrición clínica necesita activación muscular para traducirse en una mejora funcional.

Por este motivo, los programas de envejecimiento saludable deben integrar nutrición clínica y actividad física adaptada dentro de un mismo modelo de intervención.

Actividad física adaptada en residencias: resultados basados en evidencias

En el ámbito residencial, la actividad física adaptada es una intervención estructurada dirigida a mejorar la fuerza, el equilibrio, la movilidad y la capacidad funcional de los residentes.

No se trata de actividades recreativas o de animación, sino de programas diseñados según el nivel funcional de cada persona. La evidencia científica muestra que este tipo de intervenciones puede tener un impacto significativo en la prevención de caídas.

Un ejemplo es el ensayo realizado dentro del programa HAPPIER, implementado durante doce meses en 32 residencias europeas. Esta prueba piloto estuvo coordinada por la Fundación Siel Bleu España y contó con la participación de 452 personas mayores. El programa redujo a la mitad el número de caídas (C. Senik et al., HAPPIER Elderly Residents)

La reducción de caídas tiene implicaciones clínicas y sociales relevantes: disminuyen las fracturas, los ingresos hospitalarios y la pérdida de autonomía. Invertir en este tipo de intervenciones preventivas permite mejorar la salud de las personas mayores y, al mismo tiempo, reducir la carga y los costes del sistema sanitario.

Sin embargo, la prevención de la fragilidad no depende únicamente del ejercicio. Cuando estos programas de ejercicio en residencias se complementan con estrategias de nutrición clínica, el efecto preventivo puede ser aún mayor. Por ello, algunos programas han comenzado a integrar de forma sistemática ambas dimensiones.

ActiVIDA: un ejemplo de integración entre nutrición clínica y ejercicio adaptado

Uno de los ejemplos más relevantes en España de integración entre nutrición y actividad física en personas mayores es el programa ActiVIDA, desarrollado conjuntamente por Nutricia (división de nutrición especializada de Danone) y Fundación Siel Bleu España, con el apoyo del Danone Ecosystem Fund.

El programa está dirigido a personas mayores que viven en residencia y tiene como objetivo mejorar su estado físico y su nutrición.

Para ello combina tres componentes:

  • valoración funcional de los residentes
  • seguimiento y asesoramiento nutricional periódico
  • sesiones de actividad física adaptada diseñadas según el nivel de autonomía

Este planteamiento evita tratar el ejercicio y la nutrición como intervenciones independientes y permite diseñar una estrategia coordinada.

El programa benefició a unas 3.200 personas mayores en España. Se aplicó en 80 residencias y contó con la participación de 36 educadores formados por Siel Bleu.

El modelo ActiVIDA demuestra que la colaboración entre nutrición clínica y ejercicio adaptado puede implementarse a escala real.

Colaboración e innovación social para un envejecimiento saludable

Implementar este tipo de programas requiere colaboración, formación especializada y compromiso institucional. Para ello, es imprescindible el trabajo conjunto entre la industria de la nutrición clínica, especialistas en actividad física adaptada, residencias, hospitales y fondos de innovación social para crear soluciones sostenibles.

Danone Ecosystem Fund representa un modelo de innovación social que impulsa proyectos con impacto estructural. Gracias a esta arquitectura de alianza, programas como ActiVIDA han podido escalar en el territorio español.

Lucía Martínez, Marketing & Healthcare Strategy Director – Danone Specialized Nutrition resume esta integración: “La colaboración con Fundación Siel Bleu, Nutricia y Danone, ha sido —y sigue siendo— profundamente inspiradora. Hemos comprobado cómo la actividad física adaptada y la nutrición clínica se potencian mutuamente para la recuperación de masa muscular. “

Guillaume Lefebvre, Director General de Fundación Siel Bleu España, lo resume así: “Integrar el ejercicio en un plan nutricional personalizado mejora la adherencia a los tratamientos, aumenta la motivación y repercute positivamente en la calidad de vida.”

La colaboración es imprescindible para generar conocimiento e impulsar nuevas estrategias de prevención y cuidados. Integrar nutrición clínica y actividad física adaptada permite avanzar hacia modelos de atención más eficaces que permiten un envejecimiento más saludable en residencias.