Un artículo de Miriam Martí, nutricionista de Colisée

La desnutrición relacionada con la enfermedad (DRE) afecta entre el 25% y el 60% de los residentes en centros geriátricos europeos, según estudios recientes, y constituye un factor pronóstico independiente de morbimortalidad, fragilidad, pérdida funcional y hospitalizaciones.

Lejos de ser una consecuencia inevitable del envejecimiento, la DRE es prevenible y tratable mediante protocolos sistemáticos de cribado, diagnóstico e intervención nutricional. La implementación de estos protocolos constituye un indicador de calidad asistencial y refleja la excelencia organizativa de la institución.

En este contexto, en Colisée realizamos un seguimiento exhaustivo mediante un cribado periódico para evaluar la situación nutricional de los residentes. Este proceso nos permite detectar de manera temprana cualquier deficiencia o desequilibrio, garantizando que cada persona reciba la atención necesaria para mejorar su estado de salud y bienestar.

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La nutrición debe considerarse un eje estratégico del modelo asistencial, integrando protocolos, seguimiento y formación continua


1. Cribado sistemático: la base de la prevención

La detección temprana del riesgo nutricional debe formar parte de la valoración integral geriátrica desde el ingreso y realizarse de forma periódica (trimestral o ante cambios clínicos significativos). Las herramientas recomendadas son:

  • MNA-SF (Mini Nutritional Assessment – Short Form): validado en población institucionalizada, identifica riesgo y desnutrición en pocos minutos.
  • Monitorización de peso e ingesta: registrar pérdida involuntaria >5% en 1 un mes o ingesta <75% de la ración habitual.

Signos clínicos de alerta:

  • Pérdida de peso o ropa más holgada.
  • Disminución de fuerza o movilidad.
  • Cambios conductuales o afectivos asociados a menor apetito.
  • Pérdida de masa muscular y sarcopenia, que aumenta el riesgo de caídas y fracturas.

La integración de cribado estructurado y observación clínica de estos signos nos permite activar intervenciones tempranas y prevenir complicaciones funcionales.

2. Diagnóstico de desnutrición: Criterios GLIM

La Global Leadership Initiative on Malnutrition (GLIM) propone un enfoque en dos pasos: cribado inicial seguido de confirmación mediante criterios fenotípicos y etiológicos. Para diagnosticar desnutrición se requiere al menos un criterio de cada categoría:

  • Criterios fenotípicos: Pérdida de peso involuntaria >5% en 6 meses, IMC bajo (<22 kg/m² en mayores de 70 años), masa muscular reducida (evaluada mediante bioimpedancia, circunferencia de pantorrilla, dinamometría o ecografía muscular).
  • Criterios etiológicos: Ingesta reducida o mala absorción e inflamación aguda o crónica (EPOC, insuficiencia renal, demencia avanzada, infecciones).

Por ello, en residencias, combinar GLIM con valoración funcional (Barthel, fuerza de prensión) mejora la precisión y permite estratificar la gravedad, priorizando intervenciones.

3. El comedor como entorno terapéutico

El entorno alimentario influye directamente en la ingesta y el bienestar emocional de los residentes. En residencias, el comedor puede considerarse un espacio terapéutico, donde la alimentación se integra con la socialización y la estimulación sensorial.

Elementos clave para favorecer la alimentación y el bienestar:

  • Crear un ambiente tranquilo y acogedor: iluminación adecuada, control de ruidos y tiempos de comida respetuosos.
  • Fomentar la interacción social: compartir la comida potencia el apetito y mejora el estado emocional.
  • Adaptar la textura y presentación de los alimentos: esencial para residentes con disfagia o deterioro cognitivo. La planificación de menús para personas mayores es un elemento clave en este enfoque, ya que permite adaptar tanto el valor nutricional como la textura de los alimentos a las necesidades individuales de cada residente como disfagia o deterioro cognitivo.
  • Estrategias no farmacológicas en demencia: música ambiental suave, rutinas predecibles y apoyos visuales que faciliten la alimentación.
  • Hidratación constante: ofrecer líquidos de manera frecuente, ya que la percepción de sed disminuye con la edad.

Estudios muestran que comedores diseñados como espacios terapéuticos promueven la ingesta, reducen las pérdidas de peso y mejoran la calidad de vida de los residentes.

4. Intervención integral frente a la desnutrición

Un protocolo integral combina cribado, diagnóstico y tratamiento, adaptado a necesidades individuales. Los pasos estratégicos recomendados son:

  1. Cribado nutricional periódico (MNA-SF + observación clínica).
  2. Confirmación diagnóstica mediante criterios GLIM y valoración funcional.
  3. Plan nutricional adaptado: La optimización de la dieta basal (fortificación energética y proteica), la adaptación de texturas según disfagia o tolerancia, los suplementos nutricionales orales cuando estén indicados y la monitorización de peso, ingesta y parámetros funcionales con la frecuencia que determine el profesional.

Siguiendo los pasos para una intervención integral frente a la desnutrición, los resultados clínicos esperados son la reducción de infecciones respiratorias y urinarias la menor incidencia y mejor evolución de úlceras por presión la preservación de masa muscular y funcionalidad la disminución de reingresos hospitalarios y una mejora en la calidad de vida percibida.

La intervención nutricional temprana reduce complicaciones y costes derivados, elevando los estándares de calidad del centro. Esto resalta la importancia de la figura del dietista-nutricionista en residencias geriátricas.

5. Nutrición: un enfoque multidisciplinar

La excelencia en cuidado nutricional no depende únicamente del equipo médico o de enfermería; requiere una cultura organizativa transversal, donde dirección, cocina, auxiliares y dietistas-nutricionistas trabajen de manera coordinada. La nutrición debe considerarse un eje estratégico del modelo asistencial, integrando protocolos, seguimiento y formación continua.

En Colisée, el tratamiento multidisciplinar de la gestión alimentaria nos ha llevado a recibir la certificación Be Healthia, respaldada por la Academia Española de Nutrición y Dietética y validada por Bureau Veritas. Esta distinción reafirma nuestro objetivo por ofrecer una alimentación saludable, equilibrada y adaptada a las necesidades individuales de cada residente.

Elementos clave de un enfoque multidisciplinar:

  • Protocolos estandarizados: cribado sistemático, diagnóstico con criterios GLIM, valoración funcional y planes individualizados.
  • Indicadores de calidad y seguimiento: frecuencia de cribado, evolución ponderal, ingesta diaria y cumplimiento de planes nutricionales.
  • Formación continua del personal: nutrición geriátrica, estrategias de apoyo a la ingesta, texturas adaptadas, disfagia, estimulación sensorial y dinámicas de comedor terapéutico.
  • Coordinación interdepartamental: dirección, enfermería, cocina y auxiliares colaboran para asegurar la implementación efectiva de políticas nutricionales.

Evidencia reciente muestra que la implementación sistemática de protocolos nutricionales puede reducir la prevalencia de desnutrición hasta en un 30%. La combinación de cribado mediante MNA-SF, criterios GLIM y valoración funcional permite intervenciones precisas y efectivas, preservando la masa muscular y la funcionalidad. La sostenibilidad de estas estrategias depende de la implicación activa de todo el equipo y de la integración de la nutrición en los objetivos estratégicos del centro.

Un modelo multidisciplinar basado en evidencia mejora la salud clínica y funcional de los residentes, potencia su bienestar emocional y consolida la nutrición como un pilar central de la excelencia asistencial y humanización de los cuidados geriátricos.

Desde Colisée, fomentamos una nutrición geriátrica eficaz para mejorar indicadores clínicos y reducir hospitalizaciones, dignificar la atención, preservar la autonomía y potenciar la calidad de vida de las personas mayores. Incorporar la nutrición como eje estratégico institucional representa, hoy más que nunca, un compromiso ético y clínico con la salud y el bienestar de la población institucionalizada.

Bibliografía: