El Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) considera el envejecimiento activo de las personas con discapacidad una cuestión estratégica en un documento sobre envejecimiento activo de las personas con discapacidad, en el que CERMI recuerda que las personas mayores representan hoy en España 8 millones de personas, un 17% de la población, y se estima que la población mayor de 65 años aumentará en nuestro país a 15 millones de personas (31%) en el año 2049.

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CERMI exige que se garanticen los recursos necesarios para favorecer el envejecimiento satisfactorio de las personas con discapacidad

A esto hay que añadir que en que en el caso las personas con discapacidad, y según datos de la Encuesta sobre Discapacidades, Autonomía personal y situaciones de Dependencia elaborada por el INE en 2008, de los 3,85 millones de personas con discapacidad residentes en hogares, aproximadamente 2,23 millones (es decir, el 56%) tienen más de 65 años.
En este sentido, el umbral de vida de las personas con discapacidad aumenta al igual que el del resto de los ciudadanos y a lo largo del proceso de envejecimiento, explica el CERMI, y las personas con discapacidad se enfrentan a los mismos problemas que afectan al resto de la población por razón de edad pero también tienen que hacer frente a problemas concretos, como por ejemplo, un deterioro más temprano en las habilidades personales que el que presenta cualquier persona mayor y una doble discriminación.
Es por ello que, en el actual contexto de recortes en prestaciones sociales, CERMI exige que se garanticen los recursos necesarios para favorecer el envejecimiento satisfactorio de las personas con discapacidad e insiste en “la obligación de garantizar estabilidad económica y no retroceso en los derechos adquiridos, ante la limitación de derechos que supone la situación actual y la ausencia de recursos para darles respuesta”.
Por ello, se pide que las políticas públicas incidan en la prevención de la aparición y/o del agravamiento de las discapacidades y del deterioro en las edades avanzadas e invertir en políticas de envejecimiento activo, lo que redundará en la optimización de los sistemas existentes. Por ello, desde CERMI se subraya que “es preciso prevenir situaciones de riesgo que provoquen o aumenten situaciones de discapacidad/dependencia en la vejez”.
Es fundamental, según recoge el documento, el desarrollo y adopción de modelos de intervención eficaces relacionados con los estilos de vida, así como la detección precoz de posibles riesgos y mejoras en la calidad de vida, “concienciando a los profesionales de la salud, de la educación y de los servicios sociales en su responsabilidad en el desarrollo de estas medidas de manera coordinada”.