La escuela pública Txomin Aresti de Leioa (Bizkaia) y el centro de día de Leioa-Estartetxe, perteneciente a la red de infraestructuras sociales de la Diputación Foral de Bizkaia y gestionado por IMQ Igurco, han puesto en marcha un programa de intercambio generacional en el que participan escolares de 4º curso de Enseñanza Primaria y personas mayores, de entre 70 y 90 años, usuarias del centro de día.
En el marco del programa, un nutrido grupo de niños y niñas de la escuela han visitado esta a las personas mayores del centro de día con el fin de desarrollar una actividad conjunta, centrada en esta ocasión en la importancia del juego, abordando tanto los juegos tradicionales vascos como los actuales, ligados a las nuevas tecnologías.

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Alumnos de la escuela Txomin Aresti y mayores del centro de día de Leioa-Estartetxe han participado en un programa de intercambio generacional

 
Se trata de un programa elaborado de manera conjunta por los profesionales sociosanitarios del centro de día y por los profesores y profesoras, “diseñado para el beneficio mutuo de ambos colectivos, mediante un trabajo conjunto y estructurado”, explica Susana Vidaurrazaga, psicóloga de IMQ Igurco.
Este proyecto Intergeneracional “surge de la necesidad de sensibilizar a la sociedad de la importancia en la interacción, cooperación e intercambio de conocimientos y valores entre mayores y jóvenes. Con esta experiencia tan enriquecedora tanto para mayores como para jóvenes sentamos las bases de una futura sociedad más inclusiva y respetuosa, destaca esta experta.
En este sentido, para Jaione Elguezabal, profesora del colegio Txomin Aresti, “son muchos los objetivos que buscamos en los niños y niñas participantes con este programa intergeneracional, como el aumento de la confianza en sí mismos, de su responsabilidad social, la mejora de la convivencia con sus compañeros y familiares, el apoyo en las decisiones que tendrán que tomar en el futuro sobre su trayectoria académica, desarrollar sus habilidades prácticas con personas mayores y, sobre todo, propiciar en todo el colectivo escolar un cambio de valores con respecto a los mayores.
“La persona mayor instruye al niño en una vida, en una historia de muchas décadas y llena de elementos afectivos. El niño ofrece aceptación, interés y esperanza, apunta la profesora.
Por su parte, Susana Vidaurrazaga destaca algunos de los beneficios que este programa intergeneracional proporciona a los usuarios del centro de día: “el contacto con los escolares y el trasvase de conocimientos y valores hace de ésta una iniciativa con un claro valor terapéutico. A través de las distintas actividades programadas, se constata en los mayores una mejora anímica, mayor vitalidad, un incremento de la autoestima y una disminución del sentimiento de aislamiento y soledad, algo muy importante para ellos”.