Más allá de su conocido papel como aislante eléctrico, la mielina también actúa como una reserva energética, una función que se ve deteriorada con la edad y en enfermedades como el Alzheimer o la esclerosis múltiple, tal y como revela un estudio liderado por el área de Enfermedades Neurodegenerativas del CIBER (CIBERNED), la Universidad del País Vasco y Biobizkaia.

Según este estudio, la mielina podría tener un papel aún más crucial del que se pensaba, ya que estructura rica en lípidos que recubre las fibras nerviosas también actúa como una fuente de energía alternativa para el cerebro, especialmente en situaciones de escasez de glucosa, su principal combustible.

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En la imagen, el equipo de investigadores de este estudio


El equipo de investigación, liderado por Carlos Matute (CIBERNED, Universidad del País Vasco y Biobizkaia) junto con Alexei Verkhratsky (CIBERNED, Universidad del País Vasco, Biobizkaia y Universidad de Mánchester), propone que la mielina se comporta como un reservorio dinámico de ácidos grasos que las células del sistema nervioso pueden movilizar cuando la glucosa no es suficiente. Este mecanismo, que se activa en situaciones de estrés metabólico, podría explicar parte del deterioro que experimenta el cerebro con la edad.

Y es que, a medida que se envejece, la mielina comienza a perder integridad, y el sistema que permite aprovechar su función energética también se ve afectado. Este deterioro puede favorecer:

  • el enlentecimiento de las señales nerviosas
  • el déficit en la transmisión de energía a las neuronas
  • el declive cognitivo propio de la edad.

Además, los autores plantean que esta pérdida de capacidad energética también puede jugar un papel en enfermedades neurodegenerativas. “En el caso de la esclerosis múltiple, donde el daño a la mielina es evidente, este nuevo enfoque sugiere que la falta de soporte energético también podría estar implicada en la progresión de la enfermedad. En el Alzheimer, se observa un deterioro de la mielina incluso antes de la aparición de síntomas, lo que podría favorecer la desconexión entre regiones cerebrales y la acumulación de beta-amiloide», señalan los investigadores.

El trabajo se basa en una revisión crítica de los hallazgos más recientes en neurobiología, metabolismo cerebral y enfermedades neurodegenerativas. A partir de esta revisión, los autores proponen un cambio de paradigma en la forma de entender el envejecimiento cerebral, abriendo nuevas vías para el desarrollo de estrategias terapéuticas dirigidas a reforzar el metabolismo de la mielina.

“Intervenciones como el ejercicio físico o determinadas dietas podrían tener un efecto protector, preservando la función energética de la mielina y, con ello, la salud del cerebro”, concluye el equipo de investigación del CIBERNED.

El estudio, publicado en la revista Trends in Endocrinology and Metabolism, ha contado con financiación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, el Gobierno Vasco, CIBERNED y el Instituto de Salud Carlos III, y puede consultarse en este enlace.