La Fundación Edad & Vida ha presentado el informe final del ‘Estudio de necesidades formativas de las personas cuidadoras profesionales y perfiles de atención directa sociosanitaria en el ámbito de la dependencia en España’, un proyecto financiado por el Instituto de Mayores y Servicios Sociales (IMSERSO) y desarrollado a lo largo de 2025.
Este estudio de la Fundación Edad & Vida tiene como objetivo mejorar la calidad y pertinencia de los contenidos formativos dirigidos a personas cuidadoras profesionales y generar evidencias que permitan formular recomendaciones concretas a las administraciones públicas sobre cómo reforzar la formación, la financiación y el reconocimiento del sector de los cuidados.

Parte de una premisa central: la formación no es un requisito accesorio, sino un componente estructural del sistema de cuidados porque incide simultáneamente en:
- la calidad y seguridad del cuidado
- en la protección y sostenibilidad del trabajo (salud laboral, riesgos físicos y psicosociales)
- en las posibilidades reales de profesionalización y reconocimiento de un oficio históricamente infravalorado
Entre los principales resultados del estudio se constata que, si bien la formación es altamente valorada por las personas cuidadoras, persisten importantes desigualdades en el acceso, especialmente relacionadas con el tiempo disponible, el coste, la conciliación y el acompañamiento.
Asimismo, se identifican carencias formativas en ámbitos clave como la atención a personas con demencia, la gestión emocional, el marco de derechos, la coordinación sociosanitaria y los trámites administrativos, aspectos con un impacto directo en la calidad del cuidado y en el bienestar laboral.
El informe pone de relieve también que el impacto de la formación en el reconocimiento profesional y en la mejora de las condiciones laborales sigue siendo limitado, lo que evidencia la necesidad de articular itinerarios formativos vinculados a una mayor valorización institucional y a trayectorias profesionales más claras.
El informe final recoge además un conjunto de recomendaciones dirigidas a las administraciones públicas, entidades formativas y organizaciones empleadoras, orientadas a garantizar el acceso efectivo a la formación continua, mejorar su pertinencia y profundidad, fortalecer los mecanismos de acreditación de competencias profesionales y avanzar en la profesionalización y dignificación del sector.
Itinerario de aprendizaje organizado en competencias clave
Como resultado del análisis, el proyecto ha desarrollado un módulo formativo estructurado (que puede descargarse aquí), compuesto por diez secciones formativas y dos bloques aplicados:
- Trato digno y Atención Integral Centrada en la Persona (AICP)
- Manejo de demencias y deterioro cognitivo (incluye alteraciones conductuales)
- Comunicación profesional y relación de ayuda
- Habilidades emocionales y sostenibilidad del cuidado
- Seguridad clínica básica en el cuidado cotidiano
- Primeros auxilios y respuesta ante emergencias
- Movilidad, transferencias, ergonomía y ayudas técnicas
- Prevención de riesgos laborales y autocuidado físico
- Marco ético-legal, derechos y “límites del rol”
- Trámites administrativos y documentación del cuidado
- Bloque aplicado – Ámbito domiciliario (trabajo en soledad, hogares diversos y mayor exposición a riesgos)
- Bloque aplicado – Ámbito residencial (trabajo en equipo, protocolos y comunicación interprofesional)
El objetivo de este módulo es dar respuesta directa a las demandas detectadas, construyendo una propuesta de aprendizaje que no se limita a “añadir contenidos”, sino que transforma los hallazgos en un itinerario de aprendizaje organizado en competencias clave.