El papel de la parentalidad, la profesión y el autocuidado emocional

Un artículo de Gabriela Musterova,
doctoranda en Psicogerontología por la Universitat de València

La generatividad es uno de los pilares psicológicos del desarrollo adulto y del envejecimiento saludable. Se refiere a la preocupación por contribuir al bienestar de otras personas, transmitir conocimientos, dejar un legado y sentirse útil más allá del propio beneficio. En contextos geriátricos, la generatividad se asocia con mayor bienestar emocional, sentido vital y participación social, mientras que su ausencia se vincula con estancamiento, apatía y mayor riesgo de malestar psicológico.

En un contexto de envejecimiento poblacional acelerado, comprender qué factores favorecen la generatividad resulta clave para diseñar intervenciones preventivas y programas de envejecimiento activo centrados en la persona.

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La generatividad es un factor central del envejecimiento saludable


¿Qué es la generatividad y por qué importa en geriatría?

Desde la psicología del ciclo vital, la generatividad describe la orientación hacia el cuidado, la transmisión y la contribución social. Tradicionalmente se ha vinculado a la adultez media, pero investigaciones recientes muestran que sigue siendo relevante en edades avanzadas, especialmente como factor protector frente a la soledad, la depresión y la pérdida de sentido.

La generatividad no es un rasgo único, sino un constructo multidimensional que incluye, entre otros aspectos:

  • La transmisión de conocimientos y experiencias.
  • La contribución comunitaria.
  • El deseo de dejar un legado.
  • La creatividad y la productividad.
  • La responsabilidad hacia otras personas.

Estas dimensiones pueden expresarse de múltiples formas en la vejez, como el voluntariado, la mentoría intergeneracional, el cuidado informal, la participación comunitaria o la elaboración narrativa de la propia historia vital.

El estudio: generatividad en adultos españoles

Con el objetivo de analizar cómo distintos factores contextuales influyen en la generatividad, se llevó a cabo un estudio con 715 adultos residentes en España, de edades comprendidas entre los 18 y los 82 años. Se evaluaron conductas generativas mediante un instrumento validado y se analizaron variables como la parentalidad, la orientación profesional, la edad y el nivel educativo.

El enfoque del estudio fue especialmente relevante para geriatría y psicogerontología, al permitir identificar perfiles con mayor o menor potencial generativo y áreas clave para la intervención preventiva.

Principales resultados

  • Parentalidad y generatividad

Las personas con hijos mostraron niveles más altos de generatividad global que aquellas sin hijos, especialmente en las dimensiones relacionadas con la contribución comunitaria, la responsabilidad hacia otros y el deseo de dejar un legado. Esto sugiere que la experiencia de crianza puede ampliar la preocupación generativa más allá del ámbito familiar y favorecer conductas prosociales duraderas.

En términos geriátricos, este hallazgo indica que las trayectorias parentales pueden constituir un recurso valioso para programas de voluntariado, mentoría y participación social en la vejez.

  • Profesión y oportunidades generativas

Las profesiones orientadas a personas, como educación, sanidad o intervención social, se asociaron con mayores niveles de transmisión de conocimiento y generatividad total en comparación con profesiones centradas en tareas técnicas. Esto apunta a que los contextos laborales actúan como estructuras de oportunidad para el desarrollo generativo.

En personas jubiladas, este hallazgo respalda la importancia de crear espacios donde puedan seguir transmitiendo conocimientos y experiencia acumulada, especialmente en perfiles técnicos que, durante su vida laboral, tuvieron menos oportunidades explícitas de cuidado o enseñanza.

  • Edad, educación y legado

La generatividad aumentó de forma moderada con la edad, siendo especialmente relevante la dimensión “dejar un legado” en adultos mayores. Asimismo, un mayor nivel educativo se asoció con mayores niveles de generatividad, lo que podría relacionarse con un mayor capital cultural y narrativo para reinterpretar la propia vida como valiosa y transmisible.

Estos resultados refuerzan la idea de que la vejez no es una etapa de cierre pasivo, sino un periodo con alto potencial generativo si se ofrecen los apoyos adecuados.

Creatividad, transmisión y autocuidado: claves para la intervención

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio fue que las dimensiones de creatividad productiva y transmisión de conocimiento fueron los principales predictores de la generatividad global. Esto tiene importantes implicaciones prácticas.

Desde una perspectiva aplicada, intervenciones centradas en talleres de creatividad, elaboración narrativa, conciencia corporal y autocuidado emocional pueden potenciar la generatividad en adultos y personas mayores. Estas prácticas permiten integrar la experiencia vital, regular las emociones y transformar el recorrido personal en algo significativo y transmisible.

En este sentido, los recursos psicoeducativos que trabajan la relación con el cuerpo, la gestión emocional y la narrativa personal pueden entenderse como formas prácticas de generatividad, especialmente relevantes en contextos geriátricos y comunitarios.

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La creatividad productiva y transmisión de conocimiento son los principales predictores de la generatividad global


Implicaciones para la geriatría y el envejecimiento activo

Los resultados de este estudio tienen varias implicaciones clave:

  • La generatividad debe evaluarse como un indicador relevante de bienestar psicológico en la adultez y la vejez.
  • Las personas mayores con trayectoria parental o profesiones orientadas a personas constituyen un recurso intergeneracional de alto valor.
  • Programas de envejecimiento activo deberían incorporar espacios de transmisión, creatividad y autocuidado emocional.
  • La prevención del estancamiento psicológico pasa por ofrecer oportunidades reales de contribución y sentido.

Promover la generatividad no solo mejora el bienestar individual, sino que fortalece el tejido social y la cohesión intergeneracional.

Conclusión

La generatividad es un factor central del envejecimiento saludable, influido por la historia vital, la profesión, la educación y las oportunidades de contribución social. Identificar y potenciar este potencial generativo en adultos y personas mayores permite diseñar intervenciones más humanas, preventivas y centradas en el sentido de vida.

En un contexto de envejecimiento poblacional, apostar por la generatividad es apostar por una vejez activa, digna y socialmente valiosa.