La retinopatía diabética es la complicación ocular más habitual de la diabetes y una de las principales causas de pérdida de visión en adultos en edad laboral. En el tratamiento integral de la diabetes, y para evitar daños irreversibles, es fundamental la necesidad de reforzar la prevención y el seguimiento oftalmológico regular, señalan desde el grupo de oftalmología Miranza.
Uno de los mayores desafíos en el abordaje de la retinopatía diabética sigue siendo la detección precoz, ya que, en las etapas iniciales, la enfermedad no suele presentar síntomas, lo que lleva a que muchos pacientes posterguen sus controles visuales, a menudo por la carga médica asociada a su patología (endocrinología, nutrición, cardiología), relegando la visita al oftalmólogo incluso cuando ya existen signos de deterioro que solo pueden detectarse a través de una revisión especializada.

En este sentido, los especialistas de Miranza recomiendan que los pacientes con diabetes tipo 1 realicen su primer examen ocular entre los 3 y 5 años después del diagnóstico, con controles anuales a partir de entonces. En el caso de la diabetes tipo 2, el examen debe realizarse desde el momento del diagnóstico, también con seguimiento anual.
Tal y como apunta el Dr. Jorge Ruiz Moreno, oftalmólogo del Departamento de Retina y Vítreo de IMO Grupo Miranza Madrid, no basta con actualizar la graduación de las gafas: “es indispensable revisar el fondo del ojo de la persona afectada. Durante la pandemia, muchos pacientes, por miedo al contagio, evitaron sus controles. Esto hizo que, en muchos casos, la enfermedad progresara sin ser tratada y, aún hoy, vemos las consecuencias en las consultas”.
Por su parte, el Dr. Ruiz Medrano, especialista también en la clínica madrileña, incide en que “en estos últimos años hemos visto empeoramientos severos, y en algunos casos ya no hay forma de recuperar la visión. Por eso insistimos en que vengan a la consulta. Las inyecciones intravítreas que administramos en oftalmología pueden frenar el progreso de enfermedades como la retinopatía diabética”.
Evolución notable en los tratamientos
El tratamiento de esta complicación ha experimentado una evolución notable. Hoy, muchas formas leves pueden abordarse con terapias mínimamente invasivas, como el láser o las inyecciones intraoculares, que actualmente ofrecen efectos más duraderos y permiten espaciar las aplicaciones. Esto representa una mejora importante en la calidad de vida del paciente y en la adherencia al tratamiento.
“La inyección de fármacos dentro del ojo es una maniobra sencilla y segura en manos de un oftalmólogo con experiencia, y ha sido clave en la lucha contra enfermedades como la degeneración macular, obstrucciones venosas o el edema macular diabético”, señala el Dr. Iñigo Corcóstegui, especialista en retina y director médico en el centro bilbaíno Miranza Clínica Begoña.
En los casos más avanzados, la cirugía sigue siendo una herramienta imprescindible. Especialmente en pacientes jóvenes con diabetes tipo 1, donde se está apostando por intervenciones más tempranas que permiten mejores resultados funcionales y recuperación visual.
Una de las principales complicaciones vinculadas a la diabetes
Aunque la retinopatía diabética una patología crónica y no tiene cura, sí puede mantenerse bajo control. Mediante un diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado, su progresión puede evitarse en la mayoría de los casos.
Esta enfermedad, que afecta la retina, una estructura ocular altamente sensible y vascularizada, vulnerable a los cambios de glucemia y presión, es una de las principales complicaciones oculares vinculadas a la diabetes. Puede conducir a la ceguera si no se tratan a tiempo. Tanto las personas con diabetes tipo 1, como con diabetes tipo 2 están en riesgo de padecer retinopatía diabética, siendo cuatro veces más frecuente en los diabéticos tipo 1.
En la actualidad tan sólo alrededor del 25% de las personas diabéticas se somete a una revisión anual de retina para detectar enfermedades visuales vinculadas a esta enfermedad. De hecho, más del 50% de las personas con ceguera por diabetes nunca había acudido al oftalmólogo.
Como señalan desde Miranza, en la actualidad, preservar la visión de las personas con diabetes es una meta más alcanzable que nunca, siempre que se priorice la revisión oftalmológica regular y se actúe a tiempo. La suma de avances clínicos, conciencia preventiva y atención especializada abre una nueva etapa en la gestión de esta complicación.