Investigadores del Hospital del Mar y del Instituto Catalán de Oncología-ICO l’Hospitalet han desarrollado una herramienta que permite cuantificar la calidad de las grasas de la dieta para predecir el riesgo de sufrir ictus isquémico, la forma más habitual de accidente cerebrovascular.

Este estudio, centrado en prevenir el ictus y liderado por investigadores del Instituto de Investigación del Hospital del Mar y del Instituto Catalán de Oncología-ICO l’Hospitalet, con la participación de personal investigador de las áreas de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición del CIBEROBN y de Epidemiología y Salud Pública del CIBERESP), ha analizado la presencia de ácidos grasos en sangre para crear un índice que facilita descubrir la calidad de los elementos de la dieta que están relacionados con las grasas.

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En la imagen, los investigadores del Hospital del Mar Research Institute Iolanda Lázaro y Aleix Sala Vila


Durante muchos años, los investigadores han tenido que confiar en los datos facilitados por las personas que participan en los estudios, que pueden estar sujetas a error. Por eso, «más allá de mirar relaciones individuales de los ácidos grasos que aporta un alimento concreto, los combinamos para crear un índice que captura el global. El siguiente paso fue investigar si esto se asociaba con el riesgo de ictus isquémico», destaca Iolanda Lázaro, investigadora del Grupo de Investigación en Riesgo Cardiovascular y Nutrición del Hospital del Mar Research Institute y del CIBEROBN.

Para realizar este estudio, se seleccionaron nueve tipos de grasas presentes en la sangre en función de la dieta:

  • Seis relacionados con una alimentación saludable y proceden de la ingesta de frutos secos, aceites de semillas, pescado azul y lácteos
  • Otros tres relacionados con alimentos ultraprocesados, azúcares y consumo de alcohol, que aportan un exceso de energía al cuerpo y no tienen efectos positivos

Se utilizaron datos procedentes de la cohorte EPIC para determinar el impacto de la presencia de estas grasas en el riesgo de sufrir un ictus isquémico. De entre tres de las cohortes que forman parte del proyecto (Granada, Navarra y Murcia), se seleccionaron las 438 personas que habían sufrido un ictus isquémico a lo largo de los años, y se compararon con otros 438 participantes de características similares, pero que no lo habían sufrido.

El resultado, después de analizar las muestras de sangre, es claro. Las personas con una puntuación más alta en el índice de grasas en sangre, hecho que indica una mejor alimentación, presentaban un riesgo un 14% menor de sufrir este tipo de accidente cerebrovascular.

Para certificar las bondades del índice, se buscó una segunda cohorte con una población de base diferente para validar estos resultados. En este caso, la cohorte Framingham Offspring Study, de los Estados Unidos. Se estudiaron los 121 casos que habían sufrido un ictus de entre los más de 2.800 participantes, y se pudo comprobar que la nueve herramienta también es válida en otros tipos de poblaciones. En este caso, el riesgo entre las personas con una mejor alimentación era un 17% inferior.

A raíz de estos resultados, Dra. Lázaro recalca que «a menos presencia en sangre de grasas negativas y más de positivas, procedentes de una dieta equilibrada, se reduce el riesgo de ictus isquémico». Con este nuevo índice, «con un análisis de sangre podemos determinar si realmente se come bien, como mínimo en lo que respecta a algunos aspectos de la dieta», señala la investigadora.

De hecho, la translación de los resultados a la práctica clínica puede ser relativamente fácil, ya que la determinación de estas grasas en sangre se puede hacer con una única gota de sangre. A este respecto, Aleix Sala Vila, también investigador del Grupo de Investigación en Riesgo Cardiovascular y Nutrición del Hospital del Mar Research Institute y del CIBEROBN, apunta que «entendemos que puede ser una herramienta que permite ver el estado en un momento determinado y qué cosas se pueden modificar para reducir el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular y, en concreto, un ictus isquémico».

Pueden acceder aquí a los resultados del estudio ‘Development of a blood-based lipidomic fat quality score for the risk of ischemic stroke’, publicados la revista European Stroke Journal. El estudio ha sido financiado La Marató de 3Cat del año 2016, centrada en el ictus y las lesiones medulares y cerebrales traumáticas.