La microcirculación capilar puede suponer un nuevo paradigma diagnóstico y terapéutico en abordaje de las enfermedades oculares degenerativas como la isquemia relativa tisular crónica (IRTC), tal y como señala el oftalmólogo Dr. Adolfo Vivar Badia, especialista en patologías oculares degenerativas del Instituto Oftalmológico Vivar Badia.
Parte del deterioro visual que hoy se considera inevitable puede explicarse -y tratarse- desde un origen microvascular, indica el Dr. Vivar Badia, como es el caso de la isquemia relativa tisular crónica (IRTC). Esta patología ocular degenerativa describe una situación de aporte insuficiente de oxígeno y nutrientes a los tejidos, no lo bastante grave como para causar necrosis, pero sí capaz de generar un déficit energético crónico que deteriora progresivamente las neuronas y estructuras visuales.

“La hipoxia relativa no mata de inmediato a las células, pero las obliga a funcionar en déficit. Ese sufrimiento celular sostenido es el prolegómeno de muchos procesos degenerativos”, explica el Dr. Vivar Badia.
A diferencia de otros enfoques centrados en los grandes vasos o en la sintomatología final, la propuesta del especialista en patologías oculares degenerativas del Instituto Oftalmológico Vivar Badia se apoya en la microcirculación capilar, en especial en las redes que nutren la retina, la coroides y el nervio óptico. Los capilares son el verdadero punto de intercambio de oxígeno y nutrientes, y cuando su luz se estrecha —por estrés o por toxicidad alimentaria— el tejido entra en un estado de hipoxia relativa que compromete su normal funcionamiento.
“Cuando falla la oxigenación, la nutrición y la eliminación de toxinas, el tejido no puede mantener su equilibrio. Esa triada de fracaso es el origen silencioso de muchas enfermedades degenerativas, también en el ojo”, advierte el especialista.
Cuando se produce un cierre capilar, el hematíe no pasa por el mismo. Sin embargo el tejido sigue recibiendo el plasma con un 5% de saturación de oxígeno, que le permite no entrar en necrosis, aunque es insuficiente para cubrir sus necesidades metabólicas. El Dr. Vivar Badia denomina a esta situación hipoxia relativa.
La experiencia del Instituto Oftalmológico Vivar Badía de Barcelona sugiere que la IRTC y los problemas de perfusión capilar están implicados en la Epigenética de forma directa o indirecta, en diversas patologías oculares degenerativas:
- Degeneración macular asociada a la edad (DMAE)
- Retinopatía diabética y tromboembólica
- Retinosis pigmentaria y distrofias hereditarias
- Neuropatías ópticas isquémicas (agudas y crónicas)
- Neuritis óptica autoinmune o asociada a esclerosis múltiple
Abordaje integral que combina diagnóstico, seguimiento y terapia
El valor diferencial del modelo del Dr. Vivar Badia radica en un abordaje integral que combina diagnóstico, seguimiento y terapias no farmacológicas centradas en la perfusión y regeneración tisular:
- Diagnóstico avanzado: interpretación funcional y vascular de pruebas como CVC específicas, OCT y Angio-OCT de última generación, que permiten medir y monitorizar la perfusión retiniana y coroidea.
- Seguimiento continuo: evaluación periódica de la agudeza visual, los campos visuales y la perfusión capilar.
- Tratamientos no farmacológicos: nutracéuticos, especialmente DHA con mínima concentración de ácido fitánico, por su acción neuroprotectora y regenerativa del endotelio vascular.
- Terapias físicas, como el biofeedback auditivo, que entrena al paciente para controlar voluntariamente la perfusión coroidea, y la terapia BEMER, basada en campos electromagnéticos que mejoran el paso de hematíes por los capilares.
“Nuestro objetivo no es sólo frenar el daño, sino recuperar parte de la función visual perdida cuando aún existe tejido viable. Es de vital importancia para nosotros el estudio de pacientes aparentemente sanos, a los cuales al realizarles una angio-oct, podemos ver déficits en la perfusión de retina y coriocapilar; de esta manera en todos aquellos en los cuales se detecte una disminución de la misma, se les hará un tratamiento profilactico activo, para así evitar el desarrollo de una DMAE en el futuro próximo”, afirma el doctor.