Con el objetivo de mejorar la calidad de vida y la seguridad alimentaria de las personas con disfagia, ASPAYM Castilla y León y Fondation Auchan han desarrollado el proyecto Nutrictia 3D, una iniciativa pionera basada en la impresión 3D a alimentos.
El proyecto Nutrictia, que cuenta con una financiación superior a los 39.000 euros de la Fondation Auchan, trata de dar una respuesta innovadora a una necesidad poco visible, permitiendo la elaboración de alimentos con texturas adaptadas y apariencia atractiva, ajustadas a las necesidades individuales de cada persona con disfagia.

Esta iniciativa ha puesto de relieve las posibilidades que ofrece tecnología de impresión 3D para mejorar tanto la seguridad en la ingesta como la dignidad y el disfrute de la alimentación, mitigando os efectos de la disfagia, un trastorno que dificulta la deglución de alimentos, líquidos o saliva y que afecta a más de 2,5 millones de personas en España, de los cuales el 90% no tienen diagnóstico ni tratamiento específico.
Tal y como destaca Fran Sardón, director ejecutivo de ASPAYM Castilla y León, “con Nutrictia 3D hemos dado un paso más allá de la atención tradicional: hemos demostrado que la innovación también es una forma de garantizar derechos. Comer con seguridad no debería ser un privilegio, sino una realidad accesible para todas las personas con disfagia”.
“Este proyecto tiene un enorme potencial no solo en el ámbito sanitario y sociosanitario, sino también para el sector de la alimentación y la hostelería, al abrir nuevas posibilidades para ofrecer menús adaptados, seguros y de calidad, incorporando innovación tecnológica a un reto que afecta a miles de personas cada día”, señala.
Por su parte, Carmen Odilón, directora de Alcampo Burgos, hipermercado donde se ha presentado el proyecto, indica que Nutrictia 3D, uno de los cinco proyectos españoles seleccionados en la convocatoria internacional 2025 de la Fondation Auchan, gracias a su calidad y solidez técnica, así como su profundo impacto social, recalca que esta iniciativa ofrece “una respuesta concreta a una realidad invisible que afecta a millones de personas en algo tan básico como comer” y “ofrece seguridad, dignidad y placer a la mesa, y eso es profundamente transformador”.
La logopeda de ASPAYM CyL, Raquel Vicente, incide en que “la disfagia condiciona algo tan básico como comer. Con Nutrictia 3D hemos comprobado que es posible adaptar las texturas de los alimentos sin renunciar a la seguridad, al valor nutricional ni a la experiencia de la comida”.
Desde el punto de vista técnico, “el proceso parte de la elaboración de recetas adaptadas, con ingredientes de uso habitual que se trituran y preparan hasta obtener una textura homogénea y segura”, indica la logopeda. El siguiente paso es “introducir las mezclas en la impresora 3D, que permite controlar con precisión la forma, la consistencia y la textura final del alimento, ajustándolas a las necesidades de cada persona con disfagia y con una presentación atractiva”.
El proyecto Nutrictia 3D es una muestra del potencial de la impresión 3D de alimentos como una herramienta con aplicación real en el ámbito sanitario, sociosanitario y alimentario, abriendo nuevas posibilidades para mejorar la atención a las personas con disfagia y para avanzar hacia modelos de alimentación más accesibles, seguros e inclusivos, con capacidad de implantarse en distintos recursos y territorios.