Un artículo de Rubén Darío Martínez Jurado (Coordinador Psicología en Residencias Savia), Claudia Balaguer Mengual y Karla Daniela González Saldaña, Doctorandos Universidad de Valencia (de1º-3º año), del Grupo de Investigación BestAGING
y Judit Llopis Barca y Jorge Espinosa Parra, Estudiantes Máster

Actualmente, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE, 2024), 316.369 personas disponen de una plaza en una residencia para adultos mayores. Quienes viven en estos centros mantienen una trayectoria vital llena de experiencias y recuerdos que constituyen un valioso legado personal y emocional. Preservar esta memoria y favorecer su bienestar global constituye uno de los principales retos en el ámbito de la atención gerontológica.

En este contexto, las terapias no farmacológicas (TNF) se han consolidado como una herramienta fundamental para acompañar a las personas mayores, especialmente a aquellas que conviven con enfermedades neurodegenerativas. Las intervenciones no farmacológicas permiten frenar, en la medida de lo posible, la pérdida de capacidades, reforzar la identidad y promover emociones positivas, ofreciendo alternativas de atención que van más allá del abordaje estrictamente médico.

En este artículo se aborda la utilidad, fundamentos y evolución de las TNF, con especial atención a su aplicación en entornos residenciales y a su contribución al bienestar integral de las personas mayores.


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Las terapias no farmacológicas se han consolidado como una herramienta fundamental para acompañar a las personas mayores

1. ¿Qué son las terapias no farmacológicas?

Cada vez más autores defienden la importancia de abordar las enfermedades neurodegenerativas desde un enfoque multidisciplinar y no farmacológico, centrado en el buen trato y la dignidad de las personas. Desde la comunidad científica se aboga por incorporar TNF en las rutinas de cuidado y estimulación.

Estas intervenciones comprenden un amplio conjunto de estrategias no químicas, teóricamente sustentadas y basadas en la evidencia científica, cuyo objetivo es, entre otros, manejar los síntomas psicológicos y conductuales de la demencia (SPCD), proporcionar bienestar y mejorar la calidad de vida tanto de las personas que viven con demencia como de quienes las cuidan.

Las TNF deben orientarse a las necesidades específicas de la persona con enfermedad neurodegenerativa y de su entorno cuidador, abordando dimensiones cognitivas, sensoriales, físicas y sociales (Cho et al., 2024; Ballard et al., 2020; Pedrinolla et al., 2019; Maseda et al., 2018).

En el caso de personas con demencia moderada o grave, las TNF han adquirido mayor relevancia, haciéndose más específicas en función de las necesidades de estimulación. De hecho, se recomiendan como primera opción para el manejo de los SPCD, incluso por delante de las intervenciones farmacológicas, por su capacidad para mejorar la calidad de vida, promover emociones positivas y estimular experiencias significativas mediante recuerdos, música, olores familiares, contacto con animales o el uso de robots y tecnología (Martínez-Contreras & Moreno-Fergusson, 2023; Martín-García et al., 2022; Bessey & Walaszek, 2019).

En las investigaciones que actualmente desarrollamos en el marco de las tesis doctorales del Grupo de Investigación BestAGING dirigido por la Dra. Pinazo-Hernandis, se está profundizando en el uso de TNF desde un modelo de atención centrado en la persona. Este enfoque permite adaptar las intervenciones a las necesidades, preferencias, historia de vida y ritmo de cada individuo, garantizando que las TNF no solo actúen como herramientas terapéuticas sino también como medios para fortalecer la autonomía, la identidad y el bienestar subjetivo.

Las líneas de trabajo del grupo se orientan, por tanto, hacia la implementación de prácticas basadas en la evidencia que promuevan un cuidado integral, respetuoso y coherente con los principios de la atención centrada en la persona.

2. Las terapias no farmacológicas como herramienta de cambio

Las TNF han evolucionado en las últimas décadas hasta convertirse en una herramienta fundamental para mejorar la calidad de vida y preservar las capacidades cognitivas de las personas mayores o con deterioro cognitivo. Su desarrollo se apoya en la evidencia de que el cerebro conserva la capacidad de aprender y fortalecer conexiones neuronales gracias a la neuroplasticidad y a la estimulación estructurada y significativa (Yates et al., 2017).

Asimismo, surgieron como respuesta a la necesidad de ofrecer alternativas complementarias a los tratamientos farmacológicos, especialmente cuando estos no eran suficientes para mantener la autonomía o ralentizar el deterioro.

Las primeras intervenciones en estimulación cognitiva se caracterizaban por actividades sencillas y homogéneas, generalmente ejercicios escritos u orales centrados en cálculos simples, orientación temporal, memorización, repetición de historias o tareas de lenguaje. Con el tiempo, estas intervenciones evolucionaron hacia formatos más complejos, personalizados y funcionales.

En la actualidad, la estimulación cognitiva se diseña según el nivel de capacidad, intereses, historia de vida y objetivos terapéuticos de cada persona. Además, se apoya en recursos tecnológicos, materiales multisensoriales y enfoques interdisciplinarios. Se ha pasado de actividades realizadas de manera autónoma a intervenciones dirigidas por profesionales de la psicología, la terapia ocupacional o la educación social, lo que permite definir objetivos, evaluar progresos y adaptar los ejercicios para asegurar una estimulación eficaz.

En los centros residenciales, las TNF se implementan mediante sesiones estructuradas, individuales o grupales, con planificación y metodología basadas en evidencia. Se integran en la vida cotidiana junto con actividades orientadas al bienestar físico, emocional y social (Tardif & Simard, 2011).

La relevancia de estas terapias se reafirma frente a los enfoques tradicionales más centrados en los síntomas y en un modelo reactivo. Por ello, resulta necesario continuar perfeccionando los métodos de estimulación cognitiva en un contexto social en constante cambio y con un avance tecnológico sostenido.

El modelo actual prioriza la definición precisa de objetivos terapéuticos y perfiles de intervención. La disponibilidad de tecnologías y aplicaciones especializadas permite optimizar la preparación de las sesiones, ahorrar tiempo y adaptar las actividades a las características individuales de las personas mayores.

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El avance tecnológico impulsa el desarrollo de robots de compañía diseñados para asistir a personas

3. Terapias no farmacológicas y sus efectos en las personas mayores

Las TNF han mostrado eficacia en la mejora de la calidad de vida en las personas mayores, especialmente en aspectos como la reducción de la soledad, la disminución de la agitación o la recuperación del sentido vital (Bevilacqua et al., 2023).

El avance tecnológico reciente ha impulsado el desarrollo de robots de compañía diseñados para asistir a personas mayores (Broekens et al., 2009; Bevilacqua et al., 2023). La literatura científica, incluida la de revisiones sistemáticas, indica que la terapia asistida por robots puede resultar especialmente beneficiosa en el ámbito de la demencia, contribuyendo a mejorar el estado de ánimo, fomentar la interacción social, aumentar la comunicación, favorecer actividades diarias, mejorar el bienestar general y reducir la carga de los cuidadores (Bemelmans et al., 2012; Kachouie et al., 2024). Es el caso del robot Nuka que estamos usando en el marco del proyecto MyRobot (en colaboración con Universitat Rovira i Virgili).

En personas con demencia, estos beneficios se observan de forma consistente: reducción de la agitación, incremento de la interacción social y, en algunos casos, mejoras relacionadas con dolor o sueño (Hsieh et al., 2023; Fan et al., 2025; López-Durán et al., 2025). También se ha constatado un aumento de emociones positivas como la relajación o el interés, así como conductas de cuidado, atención y expresión verbal (Nichol et al., 2024), lo que subraya la importancia de una atención integral que contemple la esfera emocional.

Incluso en personas mayores sin demencia o con deterioro leve se han observado beneficios, especialmente en el ámbito social. Los robots de compañía actúan como estímulos que facilitan la socialización grupal, evocando recuerdos y promoviendo conversaciones vinculadas a experiencias personales significativas.

4. Conclusiones

En síntesis, las TNF buscan mejorar el bienestar y la calidad de vida de las personas mayores, abordando los síntomas psicológicos y conductuales asociados a la demencia. Estas intervenciones han pasado de actividades simples y homogéneas a enfoques personalizados, adaptados a las capacidades e intereses individuales.

La incorporación de robots de compañía y de herramientas tecnológicas como mesas interactivas ha mostrado resultados prometedores: mejora del estado de ánimo, aumento de la interacción social y la comunicación, apoyo en las actividades diarias y reducción de la carga del cuidador.

Los beneficios se observan tanto en personas con demencia, con reducciones de agitación y mejoras en dolor y sueño, como en personas mayores con deterioro leve o sin deterioro, consolidando las TNF como herramientas eficaces para promover la participación y el bienestar integral.

No obstante, su implementación presenta limitaciones. Al tratarse de tecnologías relativamente recientes, muchos profesionales aún no cuentan con la formación necesaria para utilizarlas de manera óptima. Además, los costos asociados a su adquisición y mantenimiento dificultan su integración generalizada en los centros de atención a personas mayores.