La Junta de Castilla y León ha puesto en marcha el programa ‘Viviendas en red’ que tiene como objetivo para facilitar a personas mayores vulnerables o en situación de dependencia y personas con discapacidad que deseen vivir en el medio rural un hogar accesible, seguro y confortable en el que reciban los apoyos para seguir viviendo de forma autónoma.

Las personas que pueden vivir en estas ‘Viviendas en red’ son aquellas que no dispongan de vivienda en el municipio —pero deseen ser atendidas en el entorno donde han nacido o vivido— o no puedan adaptar el suyo propio por tener barreras arquitectónicas no subsanables y así no verse obligadas a acudir a un centro residencial si no es su deseo.

Isabel Blanco ha visitado cuatro ‘Viviendas en red’ ubicadas en la localidad de Medina de Rioseco

Los apoyos que incluyen las ‘Viviendas en red’ son ofrecidos a través del programa de la Junta de Castilla y León A gusto en casapara realizar sus actividades cotidianas, cuidado de la salud, participación en la comunidad y, en general, todas aquellas actividades significativas que den sentido a su vida.

Para trasformar los hogares en riesgo en hogares seguros con esta nueva forma de atender a las personas, se determina el nivel de riesgo y el perfil de necesidad de la persona y se planifican las actuaciones necesarias como los denominados paquetes flexibles de servicios ‘a la carta’ adaptados a sus necesidades y expectativas.

Este programa se lleva cabo en colaboración con los ayuntamientos del medio rural, que son quienes ceden los inmuebles. Tal y como señala la vicepresidenta y consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, Isabel Blanco, que ha visitado cuatro de esas viviendas ubicadas en la localidad vallisoletana de Medina de Rioseco, esta alternativa habitacional, facilitada a través de la rehabilitación de viviendas, presta los mismos apoyos que y cuidados que en el programaA gusto en casa —un requisito es, precisamente, ser usuario de esta iniciativa—, con el objetivo de que estas personas mayores, dependientes o con discapacidad puedan continuar con sus actividades cotidianas mientras reciben los cuidados que precisan.

Otra de las condiciones de acceso es tener arraigo con el municipio o tener reconocida la necesidad de vivienda en su plan de apoyos como parte del desarrollo de su proyecto de vida. Por otra parte, se exige a los beneficiarios una duración de un año —prorrogable anualmente siempre que el usuario siga cumpliendo los requisitos—, en el que los gastos de la vivienda, incluyendo tributos y obras de reparación, son asumidos por el Ayuntamiento, y se establece que la renta del arrendamiento es reducida, por lo que su importe no puede implicar la exclusión de ningún posible usuario por razones de renta.

El número total de viviendas que la Junta pone a disposición de estas personas asciende a 31, distribuidas en 13 municipios de Ávila, Burgos, Salamanca, Valladolid y Zamora. La rehabilitación de las mismas ha sido posible gracias a la línea de subvenciones aprobada por la Consejería de Familia, con cargo a los fondos europeos procedentes del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia financiado por la Unión Europea-Next Generation EU.

En total, se han concedido más de 3,6 millones de euros -1,5 de ellos propios y 2,1 procedentes de fondos Next Generation- en subvenciones a los 13 municipios de la Comunidad que han participado en el programa, que han dado lugar a estas 31 viviendas, todas finalizadas y de las cuales ocho ya están ocupadas.

Se trata de un proyecto creado para prestar los cuidados de larga duración que necesitan las personas mayores en su propio entorno, con la tecnología como aliada, con acciones y servicios profesionales de calidad que a través de la prevención y la intervención proactiva hacen posible la permanencia en su domicilio, transformando su hogar en un hogar seguro. Se garantiza así los cuidados de quienes quieran continuar viviendo en sus hogares, ya sea en una vivienda de su propiedad o en una adaptada.