/p>En nuestro país sigue existiendo un infradiagnóstico muy elevado de los casos de Enfermedad de Alzheimer, sobre todo en aquellos que aún son leves, tal y como se apunta desde la Sociedad Española de Neurología (SEN), que estima estima que aproximadamente entre un 30 y 40% de los casos podrían estar sin diagnosticar y que solo están identificados un 20% de los casos leves.
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Uno de los aspectos en los que más se ha avanzado es en el diagnóstico precoz de la Enfermedad de Alzheimer

Y eso a pesar de que el 18,5% de los pacientes que acuden a una consulta de Neurología lo hacen por alteraciones de memoria o sospecha de deterioro cognitivo y que es la primera causa de consulta neurológica en mayores de 65 años (el 35% de las consultas).
Por ello, en los últimos años uno de los aspectos en los que más se ha avanzado es en el diagnóstico precoz de la Enfermedad de Alzheimer para abordar lo antes posible tratamientos que ralenticen el deterioro cognitivo y controlen los trastornos conductuales, tanto farmacológicos como no farmacológicos.
En este sentido la Dra. Sagrario Manzano, Coordinadora del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la SEN destaca que “desde el punto de vista de la atención médica, una de las mayores prioridades es mejorar la precisión diagnóstica y la rapidez del proceso diagnóstico. Debemos reducir el número de personas a las que se diagnostica esta enfermedad en fases avanzadas porque el diagnóstico precoz ha demostrado claramente una reducción de la repercusión social y del impacto económico de la enfermedad.
Esta experta hace especial hincapié en sensibilización social, “sobre todo a que se entienda que si una persona comienza a tener pérdida de facultades y de capacidad de hacer cosas no es por envejecimiento y que debe ser evaluada. Este es otro aspecto prioritario para mejorar el diagnóstico de esta enfermedad.
Desde a SEN se destaca que en estos últimos años se ha aumentado el conocimiento de aquellos factores que influyen o modifican la expresión de la enfermedad. Y en este sentido, medidas como mejorar la salud cardiovascular  (prevenir y tratar adecuadamente la diabetes mellitus, la hipertensión o dejar de fumar, hacer ejercicio, realizar una dieta sana) y potenciar lo que se conoce como reserva cognitiva, es decir, mejorar el nivel educativo general de la población, y potenciar actividades que impliquen actividad intelectual y social como aficiones, lectura, aprendizaje de idiomas o tocar instrumentos musicales, podrían conseguir reducir y/o retrasar el momento demencia de la Enfermedad de Alzheimer a nivel poblacional.
“Si bien la prevalencia de la enfermedad está aumentando mucho porque está aumentando el número de personas mayores, en realidad, si no tuviéramos en cuenta el factor de envejecimiento de la población, tendríamos menos casos de demencia que hace unos 30 ó 40 años. Y esto es debido a que cada vez hay un mayor control y una mayor concienciación de la población para controlar los factores de riesgo: el control de la tensión arterial y el tabaquismo, principalmente”, explica la Dra. Sagrario Manzano. “Por lo tanto, apostar por medidas que nos permitan tener un envejecimiento saludable desde las edades medias de la vida, está impactando en la edad de inicio de los síntomas“.
La Enfermedad de Alzheimer es la patología neurodegenerativa más frecuente y también la causa más habitual de demencia en mayores de 65 años. La Sociedad Española de Neurología calcula que actualmente en España pueden existir unas 800.000 personas con esta enfermedad, que es la principal causa de discapacidad en personas mayores y la patología que genera uno de los mayores gastos sociales.
Y es que España ya es uno de los países del mundo con mayor proporción de enfermos de demencia entre las personas de más de 60 años, debido principalmente al aumento de la esperanza de vida y al envejecimiento progresivo de su población. Por ello, el número de casos seguirá aumentando en los próximos años: se estima que en 2050 se duplicarán las cifras actuales.
“La enfermedad está muy ligada al envejecimiento y el envejecimiento es el principal factor de riesgo. Debido al aumento de la esperanza de vida de la población española, su prevalencia ha aumentado mucho en los últimos años.  Además, en las personas mayores, la prevalencia de la enfermedad aumenta significativamente a medida de que se van cumpliendo años, hasta el punto de que el 40% de las personas mayores de 90 años la padecen”, señala la Dra. Sagrario Manzano.
Por ello esta experta advierte que “estamos ante una enfermedad a la que es necesario intentar poner freno, y en este sentido intentar mejorar los tiempos de diagnóstico de la enfermedad para abordarla en sus primeras fases y que la población se consciente de la importancia de tomar medidas para tener un envejecimiento saludable son, actualmente, nuestras mejores armas”.