El riesgo de padecer eventos cardiovasculares aumenta un 30% en aquellas personas con síndrome metabólico que sufren depresión o ansiedad, tal y como pone de relieve el Proyecto StreX, una investigación de la Dra. Yolanda Ortega, médico de familia del ICS en Salou y vocal de formación y docencia de la Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria (CAMFiC).
Esto tiene una especial relevancia en el caso de las personas mayores ya que, aunque envejecer no es motivo ni causa para sufrir depresión, si que el deterioro natural de las capacidades físicas y psíquicas propio del proceso de envejecimiento puede llegar a provocar esta patología. Además, la depresión en las personas mayores puede ser difícil de detectar ya que, en muchas ocasiones, se confunde con los síntomas propios de la edad.

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La depresión y la ansiedad influyen sobre el peor pronóstico de los pacientes con síndrome metabólico, aumentando un 30% el riesgo de padecer eventos cardiovasculares

Para realizar esta investigación la Dra. Ortega ha realizado seguimiento durante 5 años a 401.000 pacientes, de entre 33 y 75 años, en el ámbito de la Atención Primaria, con objetivo de evaluar el impacto de la depresión y la ansiedad en personas con síndrome metabólico (SM) como elementos que precipitan la aparición de algunos eventos cardiovasculares.
La principal conclusión del Estudio StreX es que la depresión y la ansiedad influyen sobre el peor pronóstico de los pacientes con síndrome metabólico, aumentando un 30% el riesgo de padecer eventos cardiovasculares. Así, la Dr. Ortega advierte que «las personas con síndrome metabólico y alteraciones del ánimo, como una depresión, necesitan atención y que se haga una intervención para reducir su riesgo de sufrir un incidente cardiovascular, como es un infarto«.
El síndrome metabólico, que afecta a un 20% de las personas mayores de 45 años en el caso de Cataluña, se caracteriza por agrupar varios factores de riesgo, por lo que una misma persona puede tener presión arterial elevada, colesterol alto, obesidad y exceso de triglicéridos y anomalías del azúcar en sangre (glucemia).
El trabajo también valora otras características de los pacientes, como el aspecto socioeconómico y las relaciona con los otros criterios. Desde este punto de vista, las áreas de población con un nivel socioeconómico más alto y las zonas más deprimidas socialmente coinciden en que hay más índice de ansiedad y depresión y en el aumento de los eventos cardiovasculares. No obstante, en las áreas más ricas predominan los infartos de miocardio y en las más pobres los ictus -en datos referidos a pacientes con síndrome metabólico.
En todas las áreas de población estudiadas, los criterios de síndrome metabólico que predominan son similares: hipertensión, colesterol ‘bueno’ bajo y glucemia alterada. En cambio, la obesidad no aparece como mayoritario en estos pacientes, en comparación con el único estudio comparable realizado en Alemania donde la obesidad es un criterio general.
A destacar también que en aquellas áreas que comparten los criterios de síndrome metabólico la mortalidad es mayor en el área rural, y que el único rasgo diferencial del área rural es que hay más fumadores.
Sin embargo, entre los pacientes con síndrome metabólico no fumadores hay tantos infartos como en los fumadores, por lo que el tabaco no es el factor determinante en estos pacientes a la hora de sufrir eventos cardiovasculares, pero, teniendo en cuenta el rasgo diferencial de las áreas rurales, la Dra. Ortega afirma que «sí podría ser determinante para agravar estos eventos cardiovasculares en este tipo de pacientes».
El estudio de estos pacientes -analizados entre 2009 y 2014- forma parte de la tesis doctoral de la Dr. Yolanda Ortega, tutelada por los doctores Juan José Cabré y José Luis Piñol, y con la colaboración del Dr. Enric Aragonés.