La Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad y de sus Enfermedades Metabólicas (SECO) cifra en 5.000 el número de operaciones de obesidad que se realizan en nuestro país anualmente, una cantidad que a su juicio debería incrementarse hasta llegar a las 20.000.
Y es que, aunque la cirugía es el último recurso a emplear con un paciente obeso, en miles de casos es la única opción posible para tratar la obesidad mórbida y proteger y mejorar la vida de la persona.

cirugía de la obesidad
La SECO subraya que existen múltiples estudios nacionales e internacionales que demuestran que la cirugía de la obesidad es coste-efectiva frente al tratamiento médico o conservador de sus complicaciones

Cada día vemos en nuestras consultas pacientes obesos que, además, padecen diabetes, hipertensión, colesterol elevado, etc., y que son tratados con un arsenal de medicamentos que toman cada día para intentar frenar los efectos adversos de la obesidad, pero sin tratar la obesidad que es la causa y origen de todas esas patologías”, explica el doctor José Antonio Ramírez Felipe, presidente de la SECO.
Además, “actualmente, y gracias al esfuerzo de sociedades científicas como la nuestra, se ha mejorado enormemente la formación en cirugía de la obesidad, en la anestesia del paciente obeso y en el manejo del pre y postoperatorio, consiguiendo unos niveles de seguridad hasta ahora nunca conseguidos”, asegura el doctor Ramírez Felipe.
En este sentido, subraya que, en las Unidades Cualificadas y Experimentadas en Cirugía de la Obesidad, la posible mortalidad de una operación de obesidad es igual a la de una operación de vesícula biliar (< 0,25%).
Asimismo, según el presidente de la SECO, esta intervención aporta un beneficio enorme a los pacientes: “La pérdida de peso que conlleva una operación de obesidad no sólo hace feliz al paciente, que recupera una vida activa y más plena, sino que mejora, cura y previene el desarrollo de muchas patologías que pueden acabar con la vida del paciente (diabetes del adulto, hipertensión, aumento de colesterol y/o triglicéridos, osteoartritis, infarto de miocardio, accidente cerebral vascular, cáncer de colon y/o mama…)”. Enfermedades todas ellas, que consumen una gran cantidad de recursos sanitarios, muy costosos para todos, además de un menor rendimiento laboral de la persona, cuando no una exclusión social.