Con el objetivo de dar visibilizar las situaciones de desamparo y abandono que se producen en algunos centros residenciales para personas mayores en situación de dependencia, y coincidiendo con la reciente celebración del Día mundial de la toma de conciencia contra el abuso y maltrato en la vejez, desde Matia Fundazioa se presenta el vídeo “El Parking”.

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Este vídeo de Matia Fundazioa muestra situaciones de no buen trato con las que en ocasiones conviven las personas mayores

 
Y es que recientes sucesos han puesto de manifiesto los graves problemas de atención y trato en algunos centros geriátricos, una realidad que tal y como indican desde Matia Fundazioa genera un profundo malestar y desconfianza en nuestro entorno sobre el funcionamiento de los sistemas de atención dirigidos a la población mayor más vulnerable, y que siembra un sentimiento de decepción e impotencia entre las personas afectadas, sus familias, expertos y profesionales que observan escasos avances para que la defensa de los derechos humanos básicos sea preservada.
En este sentido, este vídeo, que forma parte de la serie «Ponte en mi lugar« con la que se aborda la prevención de situaciones de maltrato a personas mayores, recrea una situación que se produce en los centros con relativa frecuencia, mostrando el desamparo y posible abandono en que se encuentran muchas personas que viven en este tipo de recursos asistenciales. «Es la viva imagen de la soledad social, cuando la persona se siente aislada viviendo rodeada de otras personas», denuncian desde Matia Fundazioa.
Los interesados pueden ver el vídeo aquí:

 
Estas situaciones se producen también en los entornos domésticos, con matizaciones y contextos cotidianos diferentes: cuidadoras familiares o profesionales excesivamente cansadas, presionadas, con sentimientos de aislamiento y abandono frecuentes, falta de conocimiento sobre los cuidados que deben realizar, ambientes carenciales de todo tipo, barreras arquitectónicas que dificultan o impiden el cuidado y un sinfín de circunstancias que promueven un trato seguramente no deseado por las mismas personas que lo realizan y que se perciben culpables y cautivas de una perversa espiral de la que a veces es muy difícil salir.
«Son los poderes públicos en primer lugar los que pueden y deben asegurar unas condiciones adecuadas para el cuidado que garanticen la seguridad y el bienestar de todas las personas implicadas en este proceso. Entre ellas, unas condiciones laborales dignas y un modelo de producción que haga posible conciliar la vida laboral y familiar», recalcan desde Matia Fundazioa.
Esta entidad destaca que «el mundo de la vejez, circunscrito en este caso a personas muy mayores en su mayoría y que necesitan ayuda en su vida cotidiana, necesita afrontar de una vez por todas ese deseado cambio cultural que sitúa en el lugar que le corresponde la dignidad de estas personas, su proyecto de vida, sus deseos y preferencias y su seguridad. Para avanzar en este proceso reivindicamos la importancia de trabajar desde la perspectiva del buen trato, de la mejora de nuestro acercamiento cotidiano, profesional y personal a personas que sufren».
Y en esta línea se aboga por la cultura del buen trato que puede inspirar y dirigir acciones individuales de personalización permanente en el marco de un mundo de relaciones colectivas que se generan especialmente en centros residenciales. «Sin duda es un proceso complejo, lento, que conlleva reflexión personal y colectiva de carácter ético, que requiere acompañamiento para avanzar en otra forma de acercarnos a personas con escasa capacidad de comunicación y decisión desde el respeto a la singularidad, a la historia personal y a su dignidad».
En definitiva, Matia Fundazioa advierte que este cambio cultural hacia un modelo de relación centrado en las personas (mayores, familias, profesionales) requiere un sólido y decidido compromiso personal, social, ciudadano y público que «ayude a eliminar esta gran lacra que debería avergonzarnos como sociedad. Y es que no se puede tolerar ni un día más la vulneración de los derechos básicos de las personas, cualquiera que sea su edad».