El cuidado de un familiar dependiente acarrea una serie de cambios emocionales, físicos pero también laborales en quienes se dedican a su cuidados. Las mujeres son las que más afectadas se ven con estos cambios.

Así, el 19% de las cuidadoras no profesionales se han visto obligadas a dejar su trabajo y un 35% reconoce que les ha afectado a su vida laboral. Estos son algunos de los datos que se desprenden de la tercera Encuesta Merck sobre la situación de los cuidadores no profesionales en la sociedad española.

Con el objetivo de concienciar a la sociedad del papel tan importante que juegan quienes atienden de manera no profesional a una persona dependiente, la compañía líder en ciencia y tecnología Merck ha dado a conocer esta encuesta realizada en el marco del programa internacional Embracing Carers de Merck, que se lleva a cabo desde 2017 en colaboración con las principales organizaciones de cuidadores de todo el mundo.

geriatricarea cuidadoras no profesionales
Un 19% de las cuidadoras no profesionales ha tenido que abandonar su
carrera para atender a un familiar dependiente

Según Ana Polanco, directora de Corporate Affairs de Merck en España, «el objetivo de esta iniciativa es hacer visible la importante labor que realizan los cuidadores, engranaje clave de la atención al paciente. Para Merck es vital que se conozca mejor la realidad de estas personas, que no son trabajadores profesionales y anteponen la atención del dependiente a su propia salud«.

El cuidador/a no profesional es una figura de gran relevancia y, en España, hay 2,3 millones de personas dependientes, atendidas en su mayoría (80%) por cuidadores no profesionales. Tras encuestar a 506 cuidadores no profesionales residentes en España, se ha concluido que la asunción del rol de cuidador tiene un impacto desigual en la carrera profesional de hombres y mujeres.

El 35% de ellas frente al 32% de ellos siente que su carrera se ha visto afectada desde que es cuidador no profesional, a pesar de que reducirse la jornada es más frecuente entre los cuidadores que entre las cuidadoras (37% vs 29%).

Son más las mujeres que dejan su trabajo para atender a una persona dependiente (19% vs 15%). Además, el cuidado de un familiar dependiente es una responsabilidad que las mujeres asumen a largo plazo (>10 años: 27,1% mujeres vs 23,5% hombres).

Cuidar de otra persona tiene un impacto negativo en la salud de las mujeres a todos los niveles: físico y psicológico. El 80% de las cuidadoras encuestadas reconoce que su estado físico se ha resentido, frente al 66% de los cuidadores. Ellas reportan más cambios en su peso (72% vs 63%), más cansancio (82% vs 72%) y falta de tiempo para hacer deporte (77% vs 68%), atender su propia higiene (50% vs el 42%) y citas médicas (68% vs 65%).

Más de la mitad (concretamente, el 54%) de las personas cuidadoras señalan que actualmente cuidan de sus padres o suegros. Le sigue el 19% que se ocupa de forma no profesional de sus abuelos, y el 9% que cuida de su cónyuge o pareja. Atendiendo a la edad de la persona a su cargo, el 85% presta ayuda a alguien de más de 50 años y el 76%, a una persona de 65 años o más.

Respecto al estado de salud o la condición que mejor describe a las personas cuidadas, los encuestados afirman cuidar de personas con limitaciones de movilidad asociadas con la edad (46%), con problemas derivados del envejecimiento en general (45%), discapacidad física (29%), afectación neurológica (24%) y condición a largo plazo (20%).

Según los datos de la encuesta realizada a 506 cuidadores no profesionales por Merck, la persona cuidada suele ser:

  • Padre/madre o suegro/suegra
  • Tiene una edad de 50 años o más
  • Su condición viene dada, principalmente, por limitaciones de movilidad asociadas a la edad
  • Requiere, de media, 27 horas semanales de cuidado
Los interesados pueden acceder aquí a la encuesta completa elaborada por Merck.