Un artículo de de la Dra. Diana Marcela Matiz Perdomo,
médico del área de Personas Mayores de Fundación Hospitalarias Palencia

España presenta una pirámide poblacional en 2026, donde se evidencia que las personas mayores suponen más del 20% de la población, por ello las caídas representan uno de los problemas más importantes dentro de la patología geriátrica, constituyendo uno de los llamados grandes síndromes geriátricos.

Así pues, las caídas instituyen uno de los mayores problemas epidemiológicos que afectan a las personas mayores, siendo este un generador de múltiples consecuencias, físicas, mentales, funcionales y socio-económicas, que amenazan su independencia y requieren, para su prevención y tratamiento, el abordaje por parte de los profesionales del ámbito sociosanitario y de la familia. En efecto, este sería un ejemplo de lo que debe constituir el trabajo interdisciplinar propio de la atención integral al mayor.

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Las caídas instituyen uno de los mayores problemas epidemiológicos que afectan a las personas mayores


Los datos hablan por sí mismos:

  • el 25% de los mayores de 65 años que viven en la comunidad recuerdan una caída en el último año, cifra que asciende al 50% en los mayores de 80 años
  • el 50% de los mayores ingresados en residencias asistidas sufrirá una o más caídas al año, y más del 60% de las personas mayores que viven en una residencia tienen historia de caídas en el año previo
  • el 80% de las caídas se producen en el domicilio
  • un 30% serán consideradas por la persona mayor o el observador como inexplicables
  • la mayoría de las caídas producen algún tipo de lesión, sobre todo de tejidos blandos, como cortes, abrasiones y contusiones
  • no obstante, en un 3-10% se van a producir fracturas, dentro de ellas la fractura de cadera que precisa una atención inmediata
  • la mitad de las caídas que requieren hospitalización producen un deterioro funcional en la realización de las actividades básicas de la vida diaria, que puede generar largas estancias hospitalarias o un ingreso residencial
  • la mitad de los ancianos que se caen no pueden levantarse solos, lo que ocasiona mayor riesgo de que se produzca un deterioro funcional o el fallecimiento

Las causas de las caídas en las personas mayores suelen ser multifactoriales y se asocian con factores intrínsecos y extrínsecos, afectando al equilibrio y la marcha. Entre los factores intrínsecos asociados al envejecimiento están la reducción de la agudeza visual y auditiva, la pérdida de sensibilidad en las extremidades inferiores, el deterioro cognitivo, las enfermedades crónicas neurológicas, óseas, musculares y articulares y la mayor sensibilidad a los medicamentos que actúan sobre el sistema nervioso.

Al valorar los factores extrínsecos que influyen en las caídas hay que tener en cuenta la tipología de la persona mayor; si es vigoroso/a se cae realizando actividades más peligrosas con mayor influencia de factores ambientales, mientras que en el anciano frágil las caídas dependen del equilibrio y alteraciones de la marcha, generalmente estas tienen lugar durante el desarrollo de sus actividades de autocuidado, lo mismo que ocurre en mayores institucionalizados.

Las consecuencias de las caídas pueden ser físicas, que comprenden las inmediatas (ejemplo: la fractura de muñeca al poner la mano, de rodilla al perder estabilidad…) y las tardías por permanecer en el suelo un tiempo prolongado por no poder levantarse. Psicológicamente es importante el miedo que se produce tras una caída, que puede generar restricción voluntaria de la movilidad, mayor dependencia, ansiedad y depresión. Los accidentes, tanto en el domicilio como en centros residenciales, constituyen una causa importante de mortalidad en el grupo de mayores, aumentando con la edad y con las complicaciones secundarias.

Las consecuencias socioeconómicas son importantes, ya que a los costes directos (lesiones físicas, fármacos, hospitalización, cirugía, material ortopédico, rehabilitación) hay que sumar los costes indirectos (acondicionamiento del domicilio, pago a cuidadores, ingreso en residencia, etc.).

Los principales esfuerzos para abordar este problema se deben realizar desde la prevención, especialmente en domicilio, en la comunidad y en centros asistenciales de personas mayores. En este sentido, las principales recomendaciones para las personas mayores sanas son la práctica del ejercicio físico adecuado a su edad, uso de calzado adecuado y cómodo, áreas adecuadas en su domicilio (ayudas técnicas, suelos antideslizantes, buena iluminación, espacios libres de obstáculos).

En personas muy mayores o dependientes, se le deben dar consejos a su cuidador principal para reducir el riesgo de caídas, como son la práctica de ejercicio moderado y uso adecuado de las ayudas técnicas para la movilización, así como la fuerza ejercida en cada movimiento por parte del cuidador, la reducción de los riesgos ambientales y el control periódico de la medicación.

En ancianos frágiles o en los que ya hayan sufrido una o varias caídas, se recomienda una intervención individualizada de un equipo interdisciplinar que incluya consejo sobre el ejercicio físico, valoración de los factores de riesgo y de las circunstancias de cada caída, control periódico del estado de salud y de la medicación, y revisión del entorno habitual, así como posibles ayudas ortopédicas y medidas de rehabilitación.

La promoción del cuidado de nuestros mayores y la prevención de las caídas, así como la concienciación de los cuidadores y profesionales su importancia, harán que mejore la situación de las personas mayores de hoy y las de mañana.