Un artículo de Essity, compañía especializada en productos y soluciones para la higiene y la salud

La piel es el órgano más extenso del cuerpo humano: su superficie alcanza dos metros cuadrados y pesa 5 kilogramos, aproximadamente. Su espesor varía según las zonas y puede ser fino, 2 mm en los párpados y zonas genitales, o grueso, 4 mm en la zona labial, plantar y palmar.

La piel es un sistema vivo en continua regeneración que protege los órganos. Desechamos de 30 a 40.000 células diarias por lo que, para favorecer dicha regeneración, es esencial realizar un buen cuidado de la piel. La piel se divide en tres capas, cada una con una función diferente

  • La epidermis constituye la barrera externa que nos protege de las agresiones. Mantiene el nivel adecuado de los líquidos internos, permitiendo mediante su permeabilidad, que algunos de ellos puedan salir al exterior. El espesor de la epidermis es, en general, muy delgado, aunque existen zonas con diferente grosor (0,04 a 1,5 ml).
  • La dermis está constituida por una red de colágeno y de fibras elásticas, capilares sanguíneos, fibras nerviosas, lóbulos grasos, la base de los folículos pilosos y de las glándulas sudoríparas.
  • Tejidos subcutáneos. La hipodermis es la capa adiposa del cuerpo. Representa la reserva energética más importante del organismo gracias al almacenamiento y la liberación de ácidos grasos. Según su forma, nuestra silueta es más o menos armoniosa.
La piel es un sistema vivo compuesto por tres capas en continua regeneración que protege los órganos

La piel nos protege contra el frío, el calor y las radiaciones ultravioletas y elimina, a través del sudor, los productos de desecho (sales inorgánicas, urea, ácido úrico y creatinina). Además interviene en la síntesis de la Vitamina D y en la secreción de sustancias como grasa y queratina, como protección y repelente del agua. La piel tiene múltiples terminaciones nerviosas que detectan el frío, el calor, la presión, el tacto y el dolor. También ayuda en la regulación de la temperatura corporal y en el mantenimiento del equilibrio del agua.

¿Cómo influye el pH en la piel?

El pH es el grado de acidez o alcalinidad que tiene una solución y es diferente dependiendo de la zona del cuerpo y de las personas. En la zona íntima, el pH de la piel es ligeramente ácido, entre 4 y 6. Un pH bajo en la superficie de la piel es favorable para los procesos cutáneos, así como para la microflora cutánea. El pH de la piel se ve afectado por varios factores, como la humedad, el sudor, el sebo, la zona anatómica, etc. Los cambios en el pH pueden jugar un papel dentro de las enfermedades cutáneas, como dermatitis de contacto irritante, dermatitis atópica, etc.

La piel de las personas mayores experimenta una serie de cambios estructurales y funcionales que comprometen su salud. La piel pierde elasticidad y firmeza, la epidermis adelgaza por lo que se vuelve más frágil y se produce un aumento de la sequedad cutánea por la reducción de la cantidad de sudoración y de sebo como consecuencia de la atrofia de las glándulas que lo producen. Además, la red vascular se deteriora por lo que la regeneración es menor y aparecen alteraciones en la pigmentación, debido a los depósitos de melanina (manchas en piel).

Las personas mayores experimentan una serie de cambios estructurales y funcionales que comprometen la salud de su piel

A consecuencia de estos cambios estructurales, la piel disminuye su respuesta inmune y vascular, la renovación celular y el restablecimiento después de un traumatismo. También se produce una disminución del sebo y la producción de sudor, la termorregulación, la elasticidad y la producción de vitamina D.

Cuando somos independientes y gozamos de buena salud cuidamos de nuestra higiene diaria de forma autónoma pero en diversas ocasiones, las personas mayores, no lo consiguen y tienen que depender de sus cuidadores. A la piel fina, frágil y seca, de las personas mayores, debido a los cambios estructurales y funcionales, se añade la presión y humedad. Estas situaciones pueden desembocar fácilmente en el deterioro de la piel provocando irritaciones, picores o infecciones.

La prevención es fundamental para cuidar la piel de las personas mayores

Es importante garantizar y prevenir el buen estado de la piel. Para cuidar la piel de las personas mayores, lo principal es reducir la exposición a la humedad utilizando productos para la incontinencia enteramente transpirables, además de evitar el contacto de la piel con las heces. También es importante reducir la fricción, cizallamiento (ropa interior, absorbentes, etc), mantener sana la barrera protectora de la piel (FHN) y garantizar la hidratación y la nutrición adecuada.

Los tres principios más importantes para mantener la salud natural de la piel son: mantener la piel seca, limpia y protegida. Existen en el mercado productos de alta calidad especialmente diseñados para garantizar el control de la humedad, la limpieza y protección de la piel, con el objetivo de satisfacer las necesidades individuales de los pacientes para conseguir una piel sana. En este sentido, Tena y Orlys Pants presentan la nueva gama ProSkin que permite mantener una piel sin humedad, limpia y protegida.