Un artículo de Candela García García, dietista-nutricionista, Mónica Llaca Ruisánchez, Diplomada en Enfermería, y el Dr. Eloy Ortiz Cachero, médico, de la Residencia Sierra del Cuera
“El placer de la mesa es de todas las edades, de todas las condiciones, de todos los países y de todos los días. Puede asociarse a todos los demás placeres y se mantiene el último para consolarnos de la pérdida de los otros”
Brillat Savarín
Uno de los aspectos más importantes en las personas con demencia es la repercusión que tienen los problemas nutricionales y del comportamiento alimentario en el enfermo y en su entorno. Cuando en diciembre de 1905, Konrad Maurer rescató de los archivos del departamento de psiquiatría de la Universidad de Frankfurt, la historia de Auguste D., pudo leer en las anotaciones realizadas por Alois Alzheimer, entre otros, el siguiente comentario: “…lenta, pero progresiva pérdida de peso…”. Lo cierto es que el riesgo de malnutrición y los desafíos del comportamiento relacionados con la hora de las comidas, representan un importante problema, sin duda difícil de resolver.

Es indudable que nutrirse bien es una condición esencial no solo para conservar la salud, sino también para recuperarla. Pero es que además, la alimentación es uno de los “mayores placeres del ser humano”. Por ello, se nos plantea un reto difícil de conseguir: que la persona tenga cubiertas todas sus necesidades nutricionales, sin menoscabar el placer de comer.
Tras estas consideraciones preliminares, es nuestra pretensión desarrollar a continuación aquellas estrategias que consideramos necesarias para tratar de mitigar los efectos que esta enfermedad origina en el estado nutricional y conductual de quienes la padecen: el enfermo y su entorno de cuidados. Para ello, intentaremos ir dando respuesta ordenadamente a las diferentes cuestiones utilizando el Modelo de las nueve cuestiones: ¿por qué?, ¿qué?, ¿para qué?, ¿a quién?, ¿cómo?, ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿con quién? y ¿con qué?
POR QUÉ
Los estados de malnutrición y los desafíos conductuales alcanzan en la persona con demencia una prevalecía aproximada del 60%. Los enfermos en estadio moderado-severo, presentan un elevado riesgo de malnutrición calórico-proteica y de déficits vitamínicos y minerales, lo cual está directamente relacionado con un mayor riesgo global de enfermedades intercurrentes y la subsiguiente pérdida de calidad de vida. Pero es que además, a la enfermedad la acompañan conductas relacionadas con el acto de comer que generan una gran carga de malestar en la persona y sus cuidadores.
QUÉ
Considerando el “mal estado nutricional” como un factor de riesgo inherente en la persona con demencia, entendemos que se hace preciso desarrollar un plan de intervención para tratar de mitigar los efectos indeseados que este evento origina en el enfermo y en sus cuidadores.
Hemos de considerar no obstante, que cada persona es distinta a las demás, con sus peculiaridades que la hacen diferente de los otros. Por ello, nuestro plan de actuación no debe implicar que nuestras actuaciones sean rígidas y encorsetadas, sino todo lo contrario, se deben caracterizar por la flexibilidad, para realizar todas las variaciones oportunas en función de la variabilidad individual.
PARA QUÉ
Teniendo en cuenta la importancia del problema planteado, se hace inexcusable determinar toda una serie de acciones encaminadas a evidenciar que seremos capaces de dar el soporte necesario al enfermo y a su familia. Se tratarán de establecer aquellas estrategias necesarias para mitigar los efectos negativos y potenciar los positivos.
El objetivo instrumental será transformar el modelo de atención con la finalidad de ofrecer respuesta a los cuidados nutricionales y conductuales presentes en la persona con demencia. Como objetivos específicos:
- a) puesta en marcha de un equipo de trabajo en alimentación y nutrición en la Persona con demencia
- b) potenciar mecanismos de participación activa
- c) implementación de un modelo de técnicas y habilidades de comunicación
- d) formación en trastornos de la conducta alimentaria
A QUIÉN
Las intervenciones irán dirigidas a la persona con demencia, a su familia y a los/as profesionales.
CÓMO
Se deciden las actividades a realizar y la organización para llevarlas a cabo. Sabemos que en la mayoría de las ocasiones, el problema es afrontado en “silencio” por el llamado cuidador informal: ese familiar que en no pocas ocasiones renunciando a “todo” o “casi todo” se entrega en cuerpo y alma a la labor más noble que puede tener el ser humano, que no es otra que, el cuidado de otro ser humano.
Pero, pese a ese encomiable trabajo, nos preguntamos: ¿puede ser capaz de afrontar una única persona un proceso que requiere de tantas y variadas intervenciones? Sin duda, la respuesta es no.
Desde nuestro punto de vista, debe ser necesario desarrollar una metodología de trabajo que teniendo como principio fundamental el planteamiento personalizado de la atención, sea capaz de poner en marcha desde el primer instante toda una serie de actividades y tareas que concatenadas sean capaces de dar respuestas adecuadas a las demandas planteadas.
De ello se deduce, la necesidad de un equipo interdisciplinar que aborde de manera integral el problema planteado. Pero, para que un equipo funcione es necesario asegurarse de que todos los miembros trabajen en armonía para maximizar la efectividad de la intervención.
Como atinadamente afirma Zimmermann, “una buena organización, protocolización y coordinación por parte del equipo, mejora el nivel de calidad asistencial”. Entendemos que las acciones necesarias son las que se describen a continuación: por una parte, comunicar, motivar y hacer partícipes del proyecto; en segundo lugar: conocer, registrar y medir lo que se hace, y finalmente: comparar, evaluar y corregir.
En definitiva, la meta será implementar un control continuo que se alimenta de los resultados anteriores, identificando las áreas problema y aportando las soluciones más adecuadas.
CUÁNDO
Desde el momento en el que se detecte la enfermedad. Las actuaciones han de ser ininterrumpidas durante todo el proceso de la misma.
DÓNDE
El ámbito de alcance será la residencia en la que viva la persona.
CON QUIÉN
Tendremos que determinar los recursos humanos de los que disponemos, la relación entre ellos, así como la distribución de responsabilidades. Al hablar de recursos humanos, nos estamos refiriendo al equipo interdisciplinar. Pensamos, que los principios por los que se debe regir un equipo son: las decisiones se toman en equipo, espíritu crítico y “apertura de miras”, será requisito imprescindible contar con la participación real (y no para salvar la cara) de la familia.
Ante un problema tan complejo y multidimensional, no es posible ofrecer soluciones monodisciplinares, que sin ningún género de duda, van a ser reduccionistas y obviamente insuficientes. El filósofo y escritor francés Edgar Morin dice: “lo complejo es aquello que no puede ser simple, aquello que presenta distintas facetas que no pueden ser reducidas a una sola”.
Es pues manifiesto, que la simplificación del conocimiento va a conducirnos inexorablemente al “pozo de la incompetencia”. La suma de esfuerzos, conocimientos y actitudes es lo único que nos puede llevar a una atención integral y personalizada. Porque además, “nadie sabe tanto como todos juntos”.
CON QUÉ
Recursos materiales y económicos. Se establecerán los que son necesarios y de los que se dispone.
Con esta exposición hemos tratado de plasmar un programa teórico en la atención a los problemas alimentarios y nutricionales, así como a las conductas que en relación a ellos nos desafían en la personas con demencia. En otra ocasión, tendremos la oportunidad de desarrollar la manera de resolver los interrogantes planteados.