Un informe elaborado por Unión de Entidades y ACRA revela que Cataluña registra 38.335 personas en listas de espera de dependencia, con un tiempo medio de tramitación de 276 días, y urge a duplicar la inversión para alcanzar el 2% del PIB ante el envejecimiento poblacional.
Cataluña necesita reforzar con urgencia el sistema de atención a las personas en situación de dependencia para dar respuesta tanto a las necesidades actuales como al incremento de demanda previsto para los próximos años. Así se desprende del Estudio Socioeconómico de la Atención para Personas en Situación de Dependencia en España, elaborado por Unión de Entidades con el apoyo de ACRA, la Associació Catalana de Recursos Assistencials, que ofrecer una radiografía la situación económica y social del sector.

El informe detalla que 38.335 personas están pendientes de recibir una prestación pese a tener un grado reconocido, situando al territorio catalán al frente del Estado en listas de espera y casi triplicando los datos de Andalucía. Asimismo, el tiempo medio entre la solicitud y la resolución se eleva hasta los 276 días. Ante esta situación, ACRA señala que los recursos existentes, como las 17.065 plazas residenciales privadas y las 8.626 plazas de centros de día disponibles, pueden contribuir a absorber parte de la demanda asistencial.
Prestaciones Económicas Vinculadas y la financiación
Tres de cada diez personas que acceden a una residencia asistida con financiación pública en Cataluña lo hacen mediante Prestaciones Económicas Vinculadas (PEV). En este contexto, ACRA considera especialmente relevante potenciar las PEV incrementando los importes que:
- permiten reducir las listas de espera
- facilitan el acceso a una plaza una vez reconocido el grado de dependencia
- favorecen la atención profesional en el domicilio cuando están adecuadamente dimensionadas
- y, sobre todo, aumentan la capacidad de elección de la persona.
Cinta Pascual, presidenta de ACRA, subraya que “tenemos herramientas que pueden dar una respuesta más rápida a las personas y las debemos utilizar. Las PEV permiten movilizar recursos que ya existen y, al mismo tiempo, respetar un principio fundamental: que cada persona pueda decidir cómo y dónde quiere ser atendida”.
Cataluña necesita doblar la inversión en dependencia y llegar al 2% del PIB. El estudio vuelve a situar la financiación como uno de los grandes retos estructurales del sistema. El gasto del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD) en España representó el 0,83% del PIB en 2025, mientras que en Cataluña se situó en el 0,68%. Un dato que aún parece más bajo cuando se compara con la media de la OCDE del 1,80% del PIB. ACRA y CEAPs, la patronal estatal, reclaman históricamente llegar al 2% del PIB.
Incluso incorporando el incremento de financiación estatal prometido, la proyección sitúa el gasto en el 1,26% del PIB en España y en el 0,88% en Cataluña, aún lejos del nivel de referencia de la OCDE y de las demandas del sector. Por este motivo, ACRA defiende la necesidad de doblar la financiación del sistema de dependencia.
Esta inversión no debe entenderse únicamente como un gasto social. Según los datos del estudio recogidos por ACRA, por cada euro invertido en dependencia se genera un retorno económico de 1,17 euros, hecho que refuerza el papel del sector como generador de actividad económica y empleo.
Invertir en empleo, actividad económica y cohesión social
La presidenta de ACRA explica que “invertir en dependencia es invertir en bienestar, pero también en empleo, actividad económica y cohesión social. No podemos afrontar el envejecimiento de la población con un sistema infrafinanciado. Necesitamos un acuerdo de país que sitúe los cuidados entre las grandes prioridades de los próximos años”.
El doble de mayores de 80 años en los próximos 25 años. El reto es relevante ante la evolución demográfica. Las proyecciones recogidas por ACRA indican que en el año 2050 Cataluña tendrá 988.435 personas mayores de 80 años, prácticamente el doble de las 495.211 actuales. Si se mantuviera la tendencia y el modelo actuales, en 2035 Cataluña necesitaría 81.610 plazas y 25.421 profesionales más para dar respuesta a las necesidades de atención.
Ante este escenario, ACRA plantea tres grandes prioridades: más profesionales, más inversión y nuevos servicios. Entre las medidas necesarias destaca la equiparación salarial de los profesionales, una reivindicación histórica de la entidad que ya ha iniciado su camino y que permitirá la mejora de las condiciones laborales para atraer y retener talento; la entidad también reclama el impulso de nuevas plazas y equipamientos y la evolución hacia plataformas de servicios capaces de adaptar los recursos a las necesidades de cada persona.
Cinta Pascual concluye que “el debate ya no es si necesitaremos más recursos, sino cómo seremos capaces de organizarlos. Hemos de repensar el sistema antes de que la demografía nos obligue a hacerlo con urgencia. El futuro pasa por servicios flexibles, profesionales reconocidos y bien remunerados, y un modelo realmente centrado en las necesidades y las decisiones de cada persona”.
Impulsar una colaboración público-privada
Los datos muestran también el peso determinante de la iniciativa privada y social en el actual sistema de atención. Cataluña dispone de 64.872 plazas residenciales, de las cuales 47.807 tienen financiación pública y 17.065 son íntegramente privadas. Esto significa que casi tres de cada cuatro plazas residenciales disponen de financiación pública, aunque menos del 2% son gestionadas directamente por la Administración.
ACRA considera que esta realidad evidencia la necesidad de impulsar una colaboración público-privada estable, eficiente y orientada a resultados, capaz de aprovechar toda la capacidad disponible y de garantizar la sostenibilidad de la red de servicios.