El CRE Alzheimer ha puesto en marcha la XI edición del Servicio Integral de Intervención Ambulatoria (SIIA), un proyecto que pretende desarrollar e implementar un programa para 14 personas con deterioro cognitivo leve o demencias en fases iniciales y sus familias que permita a los participantes mantener o mejorar su calidad de vida.

Tal y como indican desde el CRE Alzheimer, aunque hay numerosas terapias no farmacológicas, las revisiones sistemáticas demuestran que los programas de intervención multicomponente, es decir, aquellos que combinan elementos de varias terapias, pueden dar mejores resultados tanto para las personas con demencia como para sus familiares cuidadores.

geriatricarea CRE Alzheimer SIIA
El CRE Alzheimer ha puesto en marcha una nueva edición del programa SIIA

La XI edición del programa Servicio Integral de Intervención Ambulatoria (SIIA), cuya duración es de 12 meses, está dividido en cinco fases:

  • captación y selección de personas usuarias
  • valoración y diseño de tratamiento
  • intervención
  • evaluación
  • análisis de resultados

Durante la fase de intervención, que concluirá en junio, se pondrán en marcha tres tipos de terapias dirigidas a personas con demencia: estimulación cognitiva, entrenamiento en Actividades de la Vida Diaria (AVD) y asesoramiento individual para cada participante y su familia. Además, se llevará a cabo un programa socio-educativo para personas cuidadoras.

Las terapias no farmacológicas que se van a llevar a cabo durante el SIIA se han seleccionado en función de la evidencia disponible que muestra sus efectos sobre personas con demencia y sus cuidadores.

Este tipo de programas resultan interesantes por sus múltiples beneficios. Diferentes estudios han mostrado resultados positivos sobre la cognición, la capacidad funcional y el comportamiento, el estado de ánimo y la depresión, la autoestima, así como el estado físico y el equilibrio.

En relación a los efectos en los cuidadores, desde CRE Alzheimer se señala que las intervenciones multicomponente basadas en la educación al cuidador también han demostrado eficacia para mejorar la calidad de vida de la persona con demencia y su cuidador, el estado de ánimo y bienestar psicológico, entre otros.