El 66,1% de los cuidadores familiares padece estrés, el 69,8% fatiga y el 53,8% ve deterioradas sus relaciones sociales, a pesar de que un 88% manifiesta sentirse satisfecho con su labor. Son datos del II Estudio del Observatorio Cinfa, que cuenta con el aval científico de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG).

El II Estudio del Observatorio Cinfa, titulado «Radiografía de los cuidados familiares en la sociedad española», aborda el impacto de la labor de cuidados en la salud física y mental y las relaciones sociales de quienes la llevan a cabo, revelando que seis de cada diez familiares cuidadores (62,8%) afirman que la responsabilidad de atender a un familiar mayor ha afectado negativamente a su salud física o mental.

El informe, que cuenta con el aval científico de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) y se ha realizado con una muestra representativa de más de 3.200 personas en nuestro país, ofrece un riguroso desglose sobre los costes somáticos y emocionales que afrontan quienes asumen la atención directa de los adultos mayores, evidenciando cómo la falta de apoyos públicos adecuados convierte el cuidado en un factor de fragilidad para la persona cuidadora.

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Sobre el objetivo de esta investigación, que se enmarca en el movimiento de Cinfa por los cuidados -la compañía lleva años impulsando para acompañar y apoyar a los pacientes y a los familiares que les cuidan-, la Dra. Alicia López de Ocáriz, directora médica de Grupo Cinfa y presidenta del Observatorio, señala que “deseamos saber, desde la empatía y con un enfoque inclusivo, cómo se sienten a todos los niveles y hasta qué grado la experiencia de cuidado ha afectado a su vida cotidiana y salud”.

Estrés, fatiga y aislamiento: el peaje somático y relacional del cuidado

El estudio identifica una alta prevalencia de sintomatología ansioso-depresiva y molestias físicas entre los cuidadores afectados:

  • Salud mental
    El estrés es la alteración principal (sufrido por el 66,1%), seguido de la ansiedad (51,7%), la irritabilidad y cambios de humor (39,3%), la tristeza o depresión (35,2%) y la dificultad para concentrarse (24,7%).
  • Salud física
    El cansancio o fatiga crónica encabeza los problemas somáticos (69,8%), seguido de los trastornos del sueño (50,1%), los dolores musculares y articulares (36,7%) y el abandono del autocuidado estético (27,9%).
  • Relaciones sociales y tiempo libre
    Un 53,8% ve afectada su vida social. De ellos, el 88,9% dispone de menos ocio, el 30,8% sufre aislamiento o ruptura de vínculos familiares y el 20,9% experimenta pérdida de identidad y autonomía.
  • Uso de servicios sanitarios
    El 57,1% de los cuidadores afectados ha consultado o ha valorado consultar a un profesional sanitario sobre su estado (un 27,7% ha acudido a consulta, principalmente médica o psicológica).

Para aliviar el impacto de la responsabilidad de cuidar a su familiar mayor, una de cada tres personas cuidadoras (35%) desconecta viendo la televisión, leyendo, navegando por Internet o con las redes sociales. Tres de cada diez (31,1%) dedican tiempo a sus familiares y amistades o practican ejercicio o algún tipo de deporte (30,9%). Por último, el 28,3% intenta reservar tiempo para su cuidado personal y un porcentaje similar (28,1%) trata de llevar a cabo planes fuera de casa.

A pesar del incuestionable peaje en su salud y vida personal, el 88% de los cuidadores familiares declara sentirse satisfecho con el desempeño de su rol, al percibir el cuidado como un acto de afecto y compromiso ético hacia sus seres queridos.

Tal y como advierte la Dra. López de Ocáriz, “hablar sobre los cuidados familiares es esencial para reconocer una realidad invisibilizada y profundamente humana. Además, compartir sus vivencias permite generar empatía y conciencia social y, en muchos casos, tal y como nos han transmitido las personas cuidadoras, expresar lo vivido transforma la experiencia del cuidado”.

Por su parte, el Dr. Francisco José Tarazona Santabalbina, presidente de la SEGG, enfatiza la urgencia de dotar de recursos al colectivo, incidiendo en que “la responsabilidad de atender a un familiar mayor que necesita cuidados lleva a la persona que los presta, en ocasiones, a necesitarlos ella misma. Ello debería hacernos reflexionar sobre el importante papel que asumen, sobre el reconocimiento que merecen y sobre los recursos que la sociedad debería poner a su alcance”.

Pueden descargar aquí el II Estudio del Observatorio Cinfa.