Seguir una dieta mediterránea no solo beneficia al corazón o al metabolismo, sino que también podría ayudar a preservar la función cognitiva a medida que el envejecimiento avanza, tal y como indica una investigación liderada por la Universitat Rovira i Virgili (URV), el Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili (IISPV) y el CIBEROBN.

Este estudio indica que la dieta mediterránea se asocia a una microbiota intestinal más saludable y a un deterioro cognitivo más lento en personas mayores con sobrepeso u obesidad y síndrome metabólico. Los resultados indican que las personas que seguían de manera más fiel este patrón alimentario presentaban una microbiota intestinal más favorable y una evolución cognitiva más positiva.

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La dieta mediterránea se asocia a una microbiota intestinal saludable y un deterioro cognitivo más lento en personas mayores


Uno de los aspectos más innovadores del trabajo es la identificación de una “huella microbiana” propia de la dieta mediterránea. Este nuevo biomarcador, basado en la presencia y la abundancia de determinadas bacterias intestinales asociadas a este tipo de alimentación, también se relaciona con un deterioro cognitivo más lento.

Según los autores, este hallazgo aporta nuevas pistas sobre los mecanismos biológicos que explican los beneficios de la dieta mediterránea sobre el cerebro.

Microbiota intestinal, pieza clave en los beneficios cognitivos

La función cognitiva incluye capacidades como la memoria, la atención, el aprendizaje, el lenguaje o la toma de decisiones, esenciales para mantener la autonomía en la vida cotidiana. En paralelo, la microbiota intestinal está formada por billones de bacterias que intervienen en procesos clave como la digestión, la inmunidad o la producción de sustancias que influyen en el funcionamiento del organismo.

Este estudio demuestra que la microbiota intestinal es una pieza clave en los beneficios cognitivos de la dieta mediterránea”, explica Jiaqi Ni, primera autora del trabajo e investigadora predoctoral de la URV. “Nuestros resultados sugieren que algunas bacterias intestinales asociadas a una mayor adherencia a este patrón alimentario podrían proteger frente al deterioro cognitivo”.

En este sentido, el catedrático de la URV Jordi Salas-Salvadó, director del estudio, destaca que “identificar una huella microbiana asociada a la dieta mediterránea abre nuevas oportunidades para diseñar intervenciones nutricionales o microbianas orientadas a promover un envejecimiento cognitivo saludable”.

Las investigadoras del Departamento de Bioquímica y Biotecnología de la URV Nancy Babio y Stephanie K. Nishi subrayan la relevancia de los resultados en un contexto de envejecimiento poblacional y aumento de la prevalencia de la demencia, y apuntan que mejorar la calidad de la dieta es una estrategia sencilla y accesible con beneficios reales para la salud cerebral.

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En la imagen, Stephanie K. Nishi, Jiaqi Ni, Jordi Salas Salvadó y Nancy Babio


Este trabajo ha sido liderado por la investigadora predoctoral Jiaqi Ni y dirigido por Jordi Salas-Salvadó, Nancy Babio y Stephanie K. Nishi, miembros de la Unidad de Nutrición Humana del Departamento de Bioquímica y Biotecnología de la URV, con la colaboración de investigadores del consorcio PREDIMED-Plus.

El estudio se enmarca en una investigación multicéntrica que contribuye a profundizar en la relación entre alimentación, microbiota intestinal y salud cerebral a lo largo del envejecimiento.

Las personas interesadas pueden acceder aquí al estudio ‘Mediterranean diet, gut microbiota, and cognitive decline in older adults with obesity/overweight and metabolic syndrome: a prospective cohort study’, publicado en Springer Nature.