Con el objetivo de prevenir el delirium y la pérdida de autonomía en pacientes mayores hospitalizados, el Servicio de Geriatría del Hospital Gregorio Marañón implementa un proyecto de humanización en Geriatría basado en el arte y la movilidad activa.

La hospitalización de personas de edad avanzada conlleva riesgos críticos que van más allá de la patología aguda. Conscientes de ello, el Servicio de Geriatría del Hospital General Universitario Gregorio Marañón ha puesto en marcha un programa estratégico de humanización en Geriatría que fomenta la movilización activa, la orientación espacio-temporal y la conexión emocional a través del arte.

Esta iniciativa transforma el entorno hospitalario en un espacio terapéutico diseñado para combatir el deterioro funcional y el delirium, dos de las complicaciones más frecuentes en pacientes ingresados.

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Este proyecto de humanización del Hospital Gregorio Marañón estimula, conecta y acompaña a través del arte


El reto de evitar el deterioro funcional y el delirium

El deterioro funcional afecta a casi la mitad de los mayores hospitalizados en el mundo. Según explica el Dr. José Antonio Serra, jefe del Servicio de Geriatría del centro madrileño, la inactividad prolongada provoca que muchos pacientes reciban el alta con una capacidad menor para valerse por sí mismos, lo que eleva el riesgo de mortalidad y reingresos.

Por otro lado, el delirium —un estado de confusión aguda provocado por el estrés del entorno hospitalario— puede generar cuadros de agitación o desorientación que complican gravemente el pronóstico clínico. Para mitigar estos efectos, el hospital ya aplica medidas de orientación como:

  • Uso de calendarios visibles en las habitaciones
  • Adaptación de horarios de medicación
  • Reducción de interrupciones nocturnas para garantizar el descanso

El arte como motor de movilización activa

Una de las novedades más destacadas de este plan de humanización en Geriatría es la integración de reproducciones artísticas y fotografías icónicas en los pasillos de la planta. En colaboración con el Museo del Prado, se han instalado copias de obras maestras que incluyen códigos QR para ofrecer información interactiva a pacientes y familias.

Además, el entorno se ha «madrileñizado» con imágenes de la Puerta de Alcalá, la Plaza de Cibeles o el Templo de Debod. Este itinerario visual tiene un objetivo clínico: incentivar el paseo. El pasillo cuenta con marcas de distancia en el suelo que culminan en un «Km 0» simbólico junto a la imagen del Oso y el Madroño, retando a los pacientes a cumplir metas de movilidad diarias.

Un enfoque multidisciplinar en la atención sociosanitaria

Considerando que un paciente mayor suele pasar hasta 18 horas al día encamado, la implicación de todo el equipo —médicos, enfermería, auxiliares y residentes— es fundamental. Este proyecto no solo busca la mejora clínica, sino también el bienestar emocional y la conexión con el entorno, transformando la experiencia del ingreso en un proceso más amable y estimulante.

La dirección del Hospital Gregorio Marañón refuerza así su compromiso con un modelo de cuidados centrado en la persona, donde el entorno físico se convierte en una herramienta más para la recuperación de la salud y la preservación de la autonomía.