Las compañías Accenture y Philips han desarrollado una aplicación piloto que podría dar más independencia a pacientes con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y otras enfermedades neurodegenerativas al tener más control de sus vidas a través de órdenes de su cerebro, voz y vista.
Esto es posible gracias a Accenture y Philips han desarrollado un software que hace posible la integración y la interacción entre Emotiv Insight Brainware y un dispositivo wearable que permite a los usuarios enviar órdenes.
Cuando un wearable y el Emotiv Insight Brainware, que analiza las ondas cerebrales EEG, están conectados a una tableta, los usuarios pueden emitir comandos a través de su cerebro para controlar los productos de Philips, incluyendo el Servicio de Alerta Médica Philips Lifeline, Philips SmartTV (con TP Vision) y el sistema de iluminación personal inalámbrica Philips Hue.
La tablet también permite el control de estos productos usando comandos de ojos y voz. En ambos casos, una persona puede comunicar mensajes preconfigurados, solicitar asistencia médica, y controlar el televisor y la iluminación. Accenture y Philips han desarrollado el software que permite la integración y la interacción entre estas múltiples tecnologías.
«Esta prueba de concepto es un ejemplo de cómo se pueden aunar personas, dispositivos, datos y tecnología en una conexión que va más allá de las paredes del hospital de manera que puedan ayudar potencialmente a mejorar la calidad de vida de los pacientes, sea cual sea su situación», dijo Jeroen Tas, CEO de Soluciones y Servicios de informática Sanitaria de Philips. «Philips continuará colaborando con empresas tecnológicas innovadoras como Accenture para explorar nuevas soluciones wearable y sensores que cambien la vida de las personas y creen un futuro más saludable.»
Para Paul Daugherty, Chief Technology Officer de Accenture, “esta prueba demuestra el potencial de la tecnología wearable de una manera nueva y contundente, ayudando a las personas con enfermedades graves y problemas de movilidad a recuperar cierto control de sus vidas a través de la innovación digital».
La ELA, también conocida como enfermedad de Lou Gehrig, afecta a más de 400.000 personas al año, que ven disminuir gradualmente la acción muscular voluntaria. Los pacientes en etapas avanzadas se quedan a menudo totalmente paralizados aunque conservando las funciones cerebrales.