En 2030 podremos alcanzar una sociedad comprometida con el gran reto global de la demencia si se apuesta decididamente por una atención sanitaria centrada en las personas. Así al menos lo creen los expertos que se dieron cita en la jornada Comprometidos con la demencia organizada por la Universidad Pompeu Fabra (UPF) y Sanitas.

Geriatricarea Graham Stokes demencia
Para Graham Stokes el reto de la demencia, por sus profundas consecuencias sociales y económicas, necesita la respuesta de todos los agentes implicados

En su intervención en este foro Graham Stokes, director global de Demencia de Bupa, matriz de Sanitas, incidió en el complejo escenario que plantea la demencia para la sociedad en la actualidad y en el futuro: en el mundo hay 46,8 millones de personas que padecen demencia en la actualidad, y se estima que esta cifra casi se triplique para el año 2050. En España cerca de 1,2 millones personas tienen Alzheimer, cifra que también crecerá exponencialmente en los próximos años.
Esto supone “un incremento dramático de la prevalencia cuyo impacto es aún mayor en países con ingresos bajos y medios donde la familia asume el cuidado del 94% de las personas con demencia”, afirma Stokes.
No obstante, y pese a este panorama, este experto lanza un mensaje positivo ya que vivimos “como un momento de grandes oportunidades para cambiar la narrativa a través del fomento de la responsabilidad personal y civil: personal para ser conscientes de los riesgos y reducir el potencial número de personas afectadas en el futuro, y civil para que todos seamos consciente de la demencia y permitamos vivir mejor a la personas que la padecen”.
Y buena nuestra de ello es la iniciativa “Dementia Friends”, una experiencia internacional llevada a cabo en Reino Unido y Japón gracias a la que se ha conseguido una gran implicación social, con uno y cuatro millones, respectivamente.
A juicio del director global de Demencia de Bupa, estas experiencias ejemplifican cómo el reto de la demencia, por sus profundas consecuencias sociales y económicas, necesita la respuesta de todos los agentes implicados: organismos públicos, instituciones, empresas, investigadores, profesionales sanitarios, afectados y familiares y, en general, de todos los ciudadanos.
Y entre estos agentes, el papel de la familia es clave en el abordaje de la enfermedad. “El cuidado familiar es, hoy por hoy, el mejor aliado que tiene nuestra sociedad para intentar hacer frente a los devastadores efectos de la enfermedad, y lo seguirá siendo en el futuro complementando, y supliendo muchas veces, los esfuerzos inversores de los sistemas sanitarios y sociales hoy disponibles”, afirma Cheles Cantabrana, presidenta de CEAFA.
Los datos preliminares presentados durante la jornada del estudio El Cuidador en España elaborado por la Confederación y la Fundación Sanitas, corroboran esta situación, ya que según este informe uno de cada cuatro hogares en España se ve afectado por un familiar con Alzheimer, por lo que el cuidador familiar debe ser objeto de atención preferente en las políticas de protección que, de manera específica, han de dictarse para afrontar el problema sociosanitario que representa el Alzheimer.
Todos los miembros de la unidad familiar participan de la enfermedad en sus diferentes fases de evolución, lo que les genera predisposición a padecer alteraciones físicas, psicológicas y sociales. De acuerdo con las previsiones de CEAFA y Sanitas, cerca de dos millones de cuidadores, el 50%, pueden sufrir estos efectos.
Otro de los informes presentados en la jornada ha sido el estudio Retirada de Sujeciones elaborado por la Fundación María Wolf junto a Sanitas. Las conclusiones de la investigación, realizada en 41 hogares españoles a lo largo de tres años, arroja conclusiones positivas sobre los beneficios, tanto físicos como psicológicos, que sobre el mayor tiene la implementación de un cuidado libre de sujeciones“La reducción de ataduras y la disminución de fármacos sedantes redunda en el bienestar del mayor. Para desarrollar esta estrategia es esencial la formación a todos los niveles de la organización”, afirma Rubén Muñiz, presidente de la Fundación Maria Wolff.
Los expertos participantes en este encuentro coinciden en señalar que, dado que no se conocen las causas de la enfermedad, es fundamental concienciar para tratar de reducir los factores de riesgo que se asocian a la aparición de las demencias. Así, el fomento de un envejecimiento activo y saludable puede contribuir a prevenir y también a mejorar la calidad de vida de las personas con demencia. Cuidar el corazón, practicar actividad física, seguir una dieta saludable, activar el cerebro y disfrutar de la vida social son algunos de los consejos para reducir el riesgo.