Geriatricarea Congreso Intersectorial Envejecimiento y Dependencia
Más de 400 personas participaron en este encuentro organizado por la Fundación Ageing Lab en el que se dieron cita expertos de reconocido prestigio a nivel internacional

Las políticas de envejecimiento deben ir encaminadas a mantener la salud y la autonomía funcional de los mayores, promoviendo la independencia y la participación activa en la sociedad. Esta es una de las principales conclusiones que se extraen de la intervención la experta finlandesa en Gerontología y Salud Pública Sari Ranta en el marco del I Congreso Intersectorial Envejecimiento y Dependencia celebrado recientemente en Jaén.
Tal y como manifestó esta experta “las políticas ponen especial énfasis en facilitar la capacidad de los mayores para vivir en sus propios hogares incluso en edades muy avanzadas, independientemente de las carencias funcionales o fragilidades”. En su opinión, una manera de promover el bienestar en edades avanzadas es desarrollar la formación en esas personas que trabajan en el campo del envejecimiento. “En Finlandia tenemos una licenciatura específica que combina las áreas de cuidados sanitarios y servicios sociales. Esta carrera es ofrecida en 6 universidades de ciencias aplicadas en Finlandia.  La nuestra (Kymenlaakso UAS) ha añadido un componente más: el ejercicio físico. Así los estudiantes que cursen esta carrera como Profesionales de Cuidados al Envejecimiento, pueden utilizar no sólo métodos de cuidados sanitarios o servicios sociales sino también deportes o entrenamiento físico”.
El programa, tal y como expreso esta experta, ha resultado ser un éxito. “Provee una completa nueva perspectiva del envejecimiento y las maneras de mejorar la calidad de vida de los mayores.  Ha causado un cambio radical en la manera en que los estudiantes ven la vejez y los cuidados de envejecimiento. La cantidad de solicitudes para cursar esta carrera ha crecido y el reporte de los servicios de cuidados y de la administración han sido muy positivos y alentadores”.
En el I Congreso Intersectorial Envejecimiento y Dependencia también intervino Jean Carles March, director de la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP) y Sebastiá Santaeugènia, director de Programa de Prevención y Atención a la Cronicidad del Departamento de Salud de la Generalitat de Cataluña. El primero de ellos recalcó “la dignidad, generosidad, afectividad, complejidad, hiperconectividad, volatilidad, incertidumbre, globalización y cambio social que supone la promoción de la salud”. Para Jean Carles March el poder de conocimiento “no es de los profesionales, nace de cualquier sitio”, destacando la importancia de la participación e insistiendo en la importancia deser activo, de la necesidad de tener mayor calidad relacional. Los pacientes, también los mayores, son un recurso infrautilizado con un potencial tremendo porque pueden aportar mucho, hay que hacerlos partícipes”.
Por su parte, Sebastiá Santaeugènia destacó la importancia de que las personas mayores tengan la máxima salud posible durante el máximo tiempo posible y que las enfermedades aparezcan lo más tarde posible. Y para ello insistió en que hay que trabajar desde la prevención y también desde la atención. A su juicio, “hay que reorientar los sistemas sanitarios, que tienen larga experiencia en atender personas más jóvenes y enfermedades de tipo agudo, con lo cual hay que atender a personas mayores con enfermedades crónicas, es todo un reto para el sistema”. Si no se hace esto, advierte que “el sistema está en situación de riesgo porque no se orienta a la realidad y al futuro ya que bajamos a duplicar el porcentaje de personas mayores de 65 años”.
Por su parte, Gustavo García Herrero, coordinador y ponente del Informe del estado social de la nación y director del Albergue de transeúntes de Zaragoza, analizó en el marco de este Congreso la situación del sistema de dependencia en el contexto actual, insistiendo en que “si se atendiese a las 360.000 personas que están con derecho reconocido pero sin atender, tendría un coste muy bajo para la Administración del Estado, que es quien debería pagarlo, no llegaría a los 2.000 millones de euros anuales”. Y es que, tal y como aseguró este experto “hay unos retornos importantes vía impuestos y se generarían casi 100.000 empleos directos en todo el territorio español, un dato nada despreciable”.
Geriatricarea Alexandre Kalache
Alexandre Kalache durante su intervención en este Congreso

Muy interesante resultó la intervención de Alexandre Kalache, presidente del Centro Internacional de Longevidade (CIL) en Río de Janeiro y padre del concepto “envejecimiento activo”, que hizo hincapié en que “envejecer es bueno, lo que no nos cabe es la muerte precoz”. Así, en su opinión “el envejecimiento es un reto muy grande para la sociedad actual, más cuando vemos que los países en vías de desarrollo están envejeciendo más rápido que países desarrollados, incluido España”.
Kalache define el concepto de  filosofía del “envejecimiento activo” como “un proceso a lo largo de la vida para poder optimizar las oportunidades de cuatro cosas que son fundamentales para ejercer bien: la salud, el conocimiento, relaciones personales y la financiación”. No obstante, el padre del concepto “envejecimiento activo” ha reconocido que es muy difícil alcanzar este objetivo “con la crisis económica tan fuerte que hemos tenido”.
En opinión de este expertono hay un modelo ideal para atender a las personas mayores, sino que hay que tener en cuenta el lugar en el que se vive y los medios existentes”. De hecho, “es el desafío para un país como España, que es el que más va a envejecer en Europa en los próximos 15-20 años”. Cómo adaptarse a esto subrayó, “exigirá de toda la sociedad enfrentarse a algo que no hay modelos existentes porque nunca ha pasado. España está envejeciendo muy rápido pero sin los recursos que existen en otros lugares como Japón o Canadá, por poner algunos ejemplos”.
La solución para Alexandre Kalache, desde el punto de vista de la sanidad, pasa por “hacer hincapié en la promoción de la salud para evitar que la gente siga envejeciendo con enfermedades y también la atención primaria a la salud, de manera que se aborden los problemas a nivel de la comunidad donde la gente vive”.
Los procesos de innovación y los nuevos avances tecnológicos tuvieron un especial protagonismo en esta primera edición del Congreso Intersectorial Envejecimiento y Dependencia. El director general de MACROSAD, Andrés Rodríguez, abordó la ‘Inteligencia colaborativa’ en el marco del envejecimiento y la dependenciao, advirtiendo de la importancia de distinguir entre lo que significa innovación, creatividad e investigación porque son cosas distintas, aunque existe relación entre los tres” y de la importancia de “utilizar los mecanismos de innovación para generar valor en las personas”.
El director general de MACROSAD ha reconocido que el término innovación “está un poco manido, especialmente cuando se utiliza en sectores como el tecnológico, pero es muy desconocido en otros ámbitos, no tanto en la salud y la dependencia, pero sí en la educación o cuidados sociales, donde está aún en fase embrionaria”. Por ello es fundamental “saber cómo articular los mecanismos que hoy por hoy nos permiten la relación entre personas, porque la clave es construir equipos e intentar democratizar la innovación.
Esto significa“que llegue a todos los estados y a todas las capas y que todos los agentes que intervienen en la cadena de valor, ya sea a nivel horizontal o vertical, puedan participar”. En este sentido “se tienen que dar varios elementos para que haya una innovación: que haya tiempo, que haya diversidad y que exista una conversación y eso significa trabajar con los equipos de las personas y con los líderes”.
Por su parte Miguel Ángel Valero, director del Centro Estatal de Autonomía Personal y Ayudas Técnicas, insistió en su intervención en que la tecnología tiene que ser práctica, útil y valiosa para las personas a las que va dirigida”, lo que pasa porque esas personas participen también en el proceso de diseño y creación. Para este experto un envejecimiento saludable pasa por “la participación social de las personas y, ante las limitaciones funcionales asociadas al envejecimiento, hay muchas tecnologías relacionadas con la vida diaria que pueden facilitar esa mayor capacidad funciona”.
En este sentido, el director del Centro Estatal de Autonomía Personal y Ayudas Técnicas recalcó que “hay tecnologías de bajo coste, otras más caras, más sencillas, más complejas, pero lo importante es que sea valiosa para la funcionalidad que la persona desea y espera. Y todo ello desde la premisa de que “el foco siempre es la persona mayor que desea un envejecimiento feliz y para la cual la tecnología debe ser un aliado y nunca una barrera”. Formación, sensibilización, diseño, validación, verificación de accesibilidad es lo que, a su juicio, hace falta, además de “trabajar todos en equipo desde un enfoque muy multidisciplinar” para conseguir que la tecnología sea un verdadero aliado en el proceso de envejecimiento.