“En el ámbito de la medicina no existen instrumentos validados de manera científica que sean capaces de estimar el riesgo cardiovascular en personas mayores de 75 años, cuando las enfermedades del sistema circulatorio son, de manera destacada, la principal causa de muerte en mayores”, tal y como afirmó la doctora especialista en Geriatría, Naiara Fernández, en el marco de la III Jornada IMQ-Igurco de Medicina Familiar y Geriatría.

Geriatricarea estatinas Naiara Fernández
Los geriatras cuestionan la conveniencia de la prescripción de estatinas (fármacos contra el colesterol) a personas mayores porque no reducen la mortalidad y por sus efectos secundarios

En su intervención la geriatra de Igurco cuestionó, tomando también como base un caso clínico, la prescripción adecuada de estatinas (fármacos que se emplean, entre otros aspectos, para reducir los niveles de colesterol «malo» en la sangre) en los pacientes mayores.
Y es que, “no hay evidencia científica, ni en ensayos clínicos ni en revisiones sistemáticas, del efecto del tratamiento hipolipemiante (fármacos para reducir los niveles de lípidos en sangre) sobre la mortalidad total en personas mayores de 80 años”. Esta especialista apunta que “algunos estudios realizados en personas mayores, como PROSPER, AFCAPS y JUPITER, muestran escasos beneficios derivados de su uso en relación a eventos cardiovasculares, pero en ningún caso se percibe una disminución significativa de la mortalidad”.
La geriatra de Igurco Servicios Sociosanitarios destaca algunos de los efectos secundarios que presentan las estatinas y que han de tenerse en cuenta de cara al paciente mayor: “con las estatinas se da un aumento de incidencia de trastornos del ánimo y cognitivos asociados a hipocolesterolemia (bajos niveles de colesterol); también existe un riesgo de miopatía (afectación muscular) y mayor dependencia funcional, sobre todo en los pacientes más frágiles”. En su opinión, debido a estos argumentos desde la medicina se debería considerar el no iniciar el tratamiento con estatinas en pacientes con un índice de masa corporal menor que 18 kg/m2.
Además, “desde el punto de vista científico, no se ha podido constatar que se produzca un aumento de mortalidad por causa cardiovascular tras la retirada de estatinas a pacientes mayores”, indicó la Dra. Fernández.
Esta especialista hizo especial hincapié en que la reducción del riesgo cardiovascular por el control de otros factores relacionados con los estilos de vida tiene mayor peso que la prescripción de estatinas, es decir, “actuando sobre la dieta, la actividad física, el consumo de tabaco y alcohol, el control de la hipertensión arterial y la diabetes en personas mayores, se obtienen más beneficios en la disminución de eventos vasculares”.
Otro de los aspectos abordados por la Dra. Fernández fue la constatación, en la literatura científica, de “la asociación entre bajas concentraciones de colesterol y el aumento de mortalidad total en población muy mayor. Así, se aprecia un aumento del riesgo de mortalidad asociado a un descenso del colesterol total. Y este riesgo de mortalidad disminuye con un nivel normal de lípidos en sangre y vuelve a aumentar cuando estos niveles se ven incrementados en el organismo (curva en forma de J)”.