Un artículo de Grupo Ballesol

El Alzheimer avanza tan rápido como la imaginación para intentar retrasarlo o prevenirlo.  A sus 94 años Gregoria ha encontrado la terapia que la hace sonreír ante esta enfermedad. Su hijo Javier, aficionado al saxofón, se acerca todos los días a la residencia de Ballesol Mirasierra donde vive desde hace 3 años. Acompañado de un pequeño atril, un altavoz y numerosas partituras comienza “la sesión de saxoterapia.

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Todos los días Javier acude a la residencia de ancianos donde está su madre Gregoria para tocar durante horas sus melodías favoritas

Las melodías escogidas forman parte de la historia de vida de Gregoria, “Dos gardenias” de Antonio Machín o “Bésame mucho” de Lucho Gatica.  Con sus dos boleros preferidos Javier ejercita la memoria de su madre. “El sonido del saxofón, tararear la letra, el movimiento corporal, la expresión verbal…”, todas estas técnicas estimulantes generan en ella beneficios que el Alzheimer no ha conseguido borrar.

“Cuando todavía hablaba llegaba a tararear las canciones, ahora y pese al Alzheimer sigue sonriendo con la mirada, se le ilumina la cara cuando escucha el saxofón. Incluso te responde con un beso”. Reconoce también  Javier que “la capacidad de exteriorizar las sensaciones que percibe son cada vez más complejas aunque con constancia está más espabilada”, asumiendo que el tiempo que le quede “sea el más feliz y placentero posible”.

Melodías, ansiedad y agitación

Alba San José es la psicóloga de la residencia Ballesol Mirasierra donde reside Gregoria. La musicoterapia es una de la herramientas de trabajo que utiliza con las personas con enfermedad de Alzheimer. “Se ha comprobado que la estimulación musical disminuye la sintomatología relacionada con la ansiedad y la agitación, lo cual puede ser útil en personas con alteraciones conductuales”, aporta.

«También podría compensar ciertas alteraciones del lenguaje producidas por daños cerebrales al tener, el Lenguaje y la Música, aspectos en común como la prosodia y la sintaxis a través de la música conseguimos la estimulación de funciones cognitivas superiores como pueden ser la atención y el nivel de concentración, la memoria y el lenguaje. Otros aspectos que también se ven favorecidos son la interacción social, la movilidad y, por supuesto, todo ello tiene un impacto positivo en la calidad de vida de las personas con Alzheimer».

Técnicas de intervención en musicoterapia

TÉCNICAS EXPRESIVAS

Son aquellas en que el paciente o usuario es «creador activo» (expresivo) de la música. Muchas de las técnicas expresivas se basan en el canto como terapia y en la improvisación a nivel instrumental, vocal y corporal (pero no debemos pensar en dicha improvisación desde la música profesional y los patrones de composición, sino desde la libre expresión del paciente).

Alguno de los beneficios que ofrecen estas técnicas son los siguientes:

  • Aumento de la autoestima y motivación
  • Aumento de la creatividad y la expresividad
  • Autoconocimiento de uno mismo
  • Conocimiento del entorno y respeto hacia los demás

TÉCNICAS RECEPTIVAS

Son aquellas técnicas en las que el paciente no es autor de la música y su implicación es sobretodo interna. La música utilizada puede ser grabada o en vivo. Los objetivos generales que se buscan mediante las técnicas receptivas serán los siguientes (según Poch,S. en Compendio de musicoterapia, p. 132):

  • Provocar recuerdos, sentimientos inconscientes
  • Provocar cambios en las emociones
  • Provocar cambios en el estado de ánimo
  • Sugerir imágenes y fantasías
  • Facilitar la expresión verbal de los sentimientos
  • Facilitar el mundo inconsciente del paciente