IMQ Igurco y la Asociación Argibe pusieron en marcha hace varios meses una iniciativa de voluntariado frente a la soledad no deseada y para el acompañamiento de las personas mayores de las residencias de este grupo sociosanitario. El resultado es una notable reducción el sentimiento de soledad y, con ello, del estrés y la ansiedad.
«El programa se inició, a modo de experiencia piloto, en el centro sociosanitario IMQ Igurco Unbe, residencia de personas mayores ubicada en Erandio, Bizkaia. Hoy, un total de 14 personas componen el voluntariado del centro, con los más diversos perfiles. Igualmente, durante el verano se ha contado con más voluntariado estudiantil, habiendo alcanzando más de 20 voluntarios. La experiencia está yendo tan bien que nuestra intención es ampliarla a más centros en 2026«, explica la Dra. Naiara Fernández, directora Asistencial de IMQ Igurco.

Durante las visitas del voluntariado se realizan diferentes actividades, como talleres de cocina o juegos de mesa, dan paseos, mantienen conversaciones, etcétera. Sofía, estudiante de Psicología, se animó a solicitar su participación y señala su interés por llevar la teoría de sus estudios a la práctica.
Según reconoce, uno de los momentos que más le ha marcado ocurrió al mantener una conversación en profundidad con una de las residentes. «Ella me contó muchas cosas de su vida personal y pudimos establecer un vínculo más emocional y eso me gustó mucho. A aquellas personas que piensan en hacer voluntariado, les recomendaría que no duden e inicien esta experiencia, porque les va a aportar muchos beneficios, tanto desde el punto de vista personal, como del emocional».
Por su parte, el residente Carlos Sáez muestra desde su silla de ruedas su alegría por el programa de voluntariado. «Aquí tenemos voluntarios para todo. Por ejemplo, tenemos voluntarios para rezar el Rosario y la persona que viene lo hace con todo el corazón, que yo soy muy devoto y me encanta. Otras señoras que vienen a la residencia nos acompañan para hacer gimnasia«.
Beneficios para las personas residentes y voluntarias
«El voluntariado con personas mayores en centros residenciales reduce el sentimiento de soledad y, con ello, el estrés y la ansiedad, al proporcionar sensación de apoyo y seguridad emocional. También mejora el bienestar emocional, ya que estas relaciones proporcionan apoyo emocional y reducen la sensación de soledad y aislamiento social, lo que a su vez puede tener un efecto positivo en el bienestar emocional y la calidad de vida de los adultos mayores», explica la Dra. Naiara Fernández.
Además de lo anterior, la geriatra añade que el voluntariado «aumenta la autoestima, al generar nuevos vínculos afectivos que hacen sentirse valorado; mejora la salud física, al tener un impacto positivo en la tensión arterial, el sistema inmunológico y otros aspectos de la salud física; y aumenta el sentido de pertenencia, puesto que mantener relaciones sociales satisfactorias contribuye a sentirse parte de una comunidad. Esto puede aportar un sentido de propósito y significado de vida».
Soledad no deseada en Euskadi
La soledad no deseada es una realidad que viven miles de personas mayores en Euskadi. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el 24% de las personas mayores de 65 años en Euskadi viven solas y la cifra aumenta al 40% entre quienes superan los 85 años.
Las personas que estén interesadas en esta iniciativa, pensada para responder al problema de la soledad en los mayores a través del voluntariado, se pueden poner en contacto con los responsables de la iniciativa de la residencia IMQ Igurco Unbe y la Asociación Argibe en cualquiera de estas direcciones de correo electrónico: voluntariadoimq@nulligurco.es o proyectosargibe@nullgmail.com.