Un estudio de la Universidad Francisco de Vitoria confirma que el uso de la plataforma NeuronUP durante un mes, mediante un protocolo de entrenamiento domiciliario autoadministrado, reduce la lentitud de movimiento en pacientes en fases leves o moderadas de Parkinson
La enfermedad de Parkinson afecta actualmente a más de 10 millones de personas en todo el mundo, manifestándose a través de la rigidez, la pérdida de equilibrio y, especialmente, la bradicinesia o lentitud en los movimientos. Ante este escenario, un equipo de investigadores de la Universidad Francisco de Vitoria ha explorado una vía innovadora: entrenar el cerebro para mejorar el movimiento, sin necesidad de salir de casa.

El estudio, publicado en la revista científica NeuroRehabilitation, demuestra que un programa de estimulación cognitiva digital auto-administrado logró reducir significativamente algunos síntomas motores del párkinson en personas en fases leves o moderadas.
El estudio, liderado por el neurólogo Dr. Juan Pablo Romero y la neuropsicóloga Dra. Aída Arroyo-Ferrer, contó con la participación de 39 personas diagnosticadas de Parkinson sin deterioro cognitivo. Durante cuatro semanas, el grupo experimental realizó sesiones de 30 minutos, tres veces por semana, utilizando la herramienta de estimulación neuropsicológica NeuronUP, desde su hogar y sin necesidad de asistencia presencial.
Durante un mes, la mitad de los participantes realizó un entrenamiento cognitivo a través de NeuronUP, una plataforma digital de estimulación neuropsicológica que ofrece ejercicios interactivos diseñados para mejorar funciones como la atención sostenida y la velocidad de procesamiento mental. La otra mitad no recibió rehabilitación cognitiva.
“Diseñamos un protocolo centrado en las funciones cognitivas más relacionadas con el control del movimiento, como la atención y la rapidez mental”, explica la Dra. Arroyo-Ferrer.
Una terapia completamente domiciliaria
Uno de los aspectos más innovadores de la intervención fue su formato completamente domiciliario. Cada participante completó sesiones de 30 minutos, tres veces por semana, desde su hogar y sin necesidad de asistencia presencial. “La gran ventaja es que puede realizarse desde casa, sin barreras físicas ni logísticas, lo que la hace especialmente accesible para personas mayores o con movilidad reducida”, señala Arroyo-Ferrer.
La plataforma adaptaba automáticamente la dificultad de los ejercicios según el rendimiento del usuario, mientras el equipo investigador realizaba un seguimiento remoto del progreso. El diseño permitió integrar la intervención en la rutina diaria del paciente sin desplazamientos ni equipamiento específico.
Mejora significativa en la movilidad
Los pacientes que habían realizado el programa de entrenamiento cognitivo a través de NeuronUP mostraron una mejora significativa en su movilidad, especialmente en la bradicinesia, uno de los síntomas más característicos del Parkinson, que se manifiesta como lentitud y dificultad para iniciar los movimientos. “El hallazgo más relevante fue comprobar que, sin actividad física adicional, los pacientes que entrenaron su mente lograron mejorar la fluidez de sus movimientos”, destaca el Dr. Romero.
Según el investigador, este resultado sugiere que al estimular determinadas funciones cognitivas se activan también circuitos neuronales implicados en la ejecución motora. “No significa que el ejercicio físico deje de ser importante, sino que puede complementarse con intervenciones cognitivas específicas para potenciar sus efectos”, señala.
Aunque no se observaron mejoras en el equilibrio ni en pruebas cognitivas tradicionales, el avance en movilidad representa un resultado clínicamente relevante en fases iniciales de la enfermedad.
Los investigadores de la Universidad Francisco de Vitoria subrayan que este tipo de intervenciones no sustituyen los tratamientos convencionales, pero sí pueden reforzarlos al estimular funciones cognitivas que influyen directamente en la movilidad y la autonomía.
“Este estudio demuestra que entrenar la mente también puede tener efectos en el cuerpo y que la tecnología de rehabilitación remota puede ser una gran aliada frente a enfermedades crónicas como el parkinson”. “El siguiente paso será ampliar la muestra y explorar combinaciones de rehabilitación física y cognitiva”, concluye el Dr. Romero.