Un total de 84 personas mayores en situación de fragilidad social o relacional participan durante julio y agosto en «Uda On», una iniciativa que se desarrolla en el Centro de Personas Mayores de Abando nacida de las propias demandas de los usuarios dentro del Plan de Amigabilidad de la villa, que busca consolidar vínculos y prevenir el aislamiento cuando las rutinas habituales decaen por las vacaciones.

El verano suele asociarse al ocio, los viajes y la desconexión familiar; sin embargo, para una parte significativa de la población mayor, el periodo estival se traduce en:

  • una drástica reducción de sus rutinas habituales
  • el cierre temporal de sus espacios habituales de relación
  • la dispersión de sus redes de apoyo cotidiano
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«Uda On» pretende combatir las situaciones de aislamiento, soledad y fragilidad relacional durante la época estival


Consciente de esta realidad, el Área de Acción Social del Ayuntamiento de Bilbao ha puesto en marcha «Uda On» (‘Buen Verano’ en euskera), una experiencia piloto de encuentros y actividades comunitarias diseñada específicamente para contrarrestar la fragilidad relacional y el aislamiento durante los meses de julio y agosto.

Esta iniciativa piloto acoge a un total de 84 personas mayores empadronadas en la villa que, aun conservando su plena autonomía funcional y no tener reconocido un grado de dependencia, se encuentran en una situación de especial vulnerabilidad relacional o baja participación social.

El programa se estructura en dos grupos de participación que se reúnen dos días a la semana (lunes y jueves) en sesiones de dos horas y media diarias en las instalaciones del Centro de Personas Mayores de Abando, complementando de manera coordinada otras redes municipales existentes como «Mirada Activa Berria».

El valor del vínculo social sobre el contenido asistencial

Desde la dirección técnica de la iniciativa destacan que el verdadero valor de «Uda On» no radica estrictamente en la naturaleza de las dinámicas que se llevan a cabo, sino en el potencial relacional que estas desencadenan.

Las actividades —que abarcan desde sesiones de movimiento suave, música y talleres de bienestar hasta paseos saludables, tertulias literarias, juegos de mesa y propuestas intergeneracionales— funcionan como meras herramientas facilitadoras para generar confianza mutua, sentido de pertenencia y redes de apoyo informal que puedan perdurar más allá del verano.

Este enfoque preventivo y de promoción de la autonomía aleja este recurso de los esquemas puramente asistenciales. Se busca estimular a las personas participantes para que salgan de sus domicilios, recuperen o adquieran hábitos diarios saludables y refuercen de forma activa su bienestar emocional y su implicación directa con la vida del barrio y de la comunidad.

Una iniciativa nacida de la propia base asociativa

A diferencia de otros planes diseñados de forma vertical por equipos técnicos institucionales, esta iniciativa posee un arraigo netamente participativo: surge directamente del Equipo Motor de Personas Mayores de Bilbao Ciudad Amigable.

Fueron los propios representantes del colectivo senior integrados en el Plan de Amigabilidad de la ciudad quienes, en sus sesiones de trabajo sectorial, identificaron el vacío relacional que sufrían muchos de sus iguales durante el verano y plantearon la urgencia de estructurar este canal de socialización activa.