A partir de su experiencia en Reino Unido, el estudio de arquitectura y diseño Borgos Pieper plantea modelos residenciales para personas mayores modulares y sostenibles que superan la lógica asistencial tradicional para garantizar autonomía, bienestar y vida en comunidad.

Ante la profunda transformación demográfica que afronta España, Borgos Pieper propone repensar la vivienda para personas mayores desde una mirada arquitectónica, residencial y contemporánea. A partir de proyectos desarrollados en Reino Unido —donde el senior living es una tipología consolidada—, el estudio plantea modelos que integran autonomía, bienestar, sostenibilidad, comunidad y cuidado sin recurrir a la lógica asistencial tradicional.

Y es que, tal y como apuntan desde este estudio de arquitectura y diseño, el senior living no debe entenderse como una versión amable de la residencia tradicional ni como una respuesta puramente sanitaria, sino como una nueva categoría residencial: entornos concebidos para sostener la longevidad con dignidad, privacidad y proximidad de servicios.

geriatricarea Borgos Pieper arquitectura residencial
Borgos Pieper plantea modelos de senior living que integran autonomía, bienestar, sostenibilidad, comunidad y cuidado


Vivienda senior sostenible y modular

Desde estas premisas, el proyectoVivienda senior sostenible y modular’ de Borgos Pieper permite explicar una de las claves de esta aproximación: la vivienda para mayores no tiene por qué ser rígida, institucional ni homogénea: puede concebirse como un sistema adaptable, capaz de responder a distintos grados de autonomía, diferentes modelos de convivencia y necesidades cambiantes a lo largo del tiempo.

En este concepto de vivienda la modularidad es una herramienta arquitectónica para crear entornos senior escalables, eficientes y sostenibles. El sistema permite:

  • ordenar unidades residenciales de calidad
  • incorporar espacios comunes
  • optimizar la construcción
  • facilitar futuras adaptaciones sin perder calidez doméstica

En este proyecto, la sostenibilidad se entiende de forma amplia: eficiencia constructiva, reducción de impacto, uso racional de recursos, confort ambiental y capacidad de mantenimiento a largo plazo. La vivienda no se plantea como un espacio de retirada, sino como un lugar desde el que seguir viviendo con independencia, relación y bienestar.

Integrar el cuidado de manera natural

La segunda referencia,Vivienda sostenible asistida tercera edad, introduce la dimensión del cuidado, pero sin desplazar el proyecto hacia un imaginario sanitario o asistencial. Su interés está precisamente en demostrar que la arquitectura puede integrar apoyo, servicios y acompañamiento sin renunciar a la condición residencial.

Se trata de una escala intermedia entre la vivienda independiente y la residencia tradicional; una arquitectura donde la privacidad convive con espacios comunes, donde el cuidado se incorpora de manera natural y donde la calidad de vida depende tanto de los servicios como de la luz, la orientación, los recorridos, la relación con el exterior y la posibilidad de mantener vínculos cotidianos.

La asistencia no se entiende como una condición que reduce la autonomía, sino como una infraestructura discreta que la prolonga. Ahí está una de las claves del senior living contemporáneo: diseñar entornos que permitan graduar privacidad, acompañamiento, servicios y comunidad según las necesidades reales de cada persona.

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La vivienda senior debe ser deseable, habitable, adaptable y capaz de generar comunidad


Seguir viviendo con autonomía, relación, cuidado y calidad

Como apuntan desde este estudio de arquitectura y diseño, el reto para España no radica en copiar el modelo británico, sino en traducirlo a su realidad climática, urbana y cultural, potenciando el uso de patios, terrazas, jardines y la vida de barrio.

Para Borgos Pieper, esta línea conecta con una forma de entender el proyecto donde viabilidad, diseño, sostenibilidad, experiencia y valor a largo plazo deben pensarse conjuntamente. La vivienda senior no solo debe ser funcional; debe ser deseable, habitable, adaptable y capaz de generar comunidad.

«Diseñar para una sociedad longeva no significa proyectar espacios de retirada, sino lugares donde
seguir viviendo con autonomía, relación, cuidado y calidad arquitectónica. Esa es la oportunidad del
senior living: construir una nueva idea de vivienda para una etapa de la vida que ya no puede
resolverse desde modelos del pasado»
, indican.