Un artículo de Aiudo,
empresa especializa en servicios de cuidado personalizado
Nacer desde una experiencia difícil, incluso traumática, te vuelve más fuerte. Sufrir en tus propias carnes la dificultad de seleccionar una cuidadora para una madre con cáncer y una diplomatura en Trabajo Social fue toda la gasolina que necesitó Daniel Ibiza para fundar en 2016 ‘Aiudo, cuidadores a domicilio’.
Diez años después, la compañía ha pasado de ser una startup con recursos limitados a ser líderes en impacto social en el sector consolidando un modelo de atención domiciliaria con presencia en toda España, una plantilla de 180 trabajadores y una facturación de 4,2 millones de euros en 2026.

De una necesidad familiar a una startup
Pero Aiudo no nació siendo esto. Como muchas empresas cuyo origen proviene de las ideas innovadoras comenzó siendo una startup cuyos primeros pasos se basaron en la necesidad de adaptar una propuesta a un mercado que todavía tenía mucho camino por recorrer. La digitalización del proceso de contratación, la búsqueda de profesionales y la organización de los servicios fueron algunos de los retos iniciales.
«Como no teníamos capital, constituimos Aiudo con 3.000 euros; debíamos hacerlo todo nosotros solos», recuerda el CEO de Aiudo, Daniel Ibiza, sobre aquellos modestos comienzos. Con apenas seis meses de actividad y cerca de 50 clientes, los dos fundadores asumían directamente buena parte de las tareas administrativas, laborales y tecnológicas. Daniel tuvo que estudiar la normativa salarial de las empleadas de hogar, mientras su socio, Ignacio Guarinos, trabajaba en las modificaciones del software de nóminas.
La supervivencia de la empresa exigía aprender sobre la marcha. También obligaba a entender un sector en el que la tecnología podía facilitar los procesos, pero en el que la calidad del servicio dependía, sobre todo, de las personas. La propuesta de Aiudo fue tomando forma alrededor de dos objetivos: hacer más accesible la contratación de cuidadores y contribuir a mejorar sus condiciones laborales.
Aquella etapa exigió combinar la capacidad de improvisación con una visión clara de lo que querían construir. La apuesta por ofrecer servicio en todo el territorio nacional, incluso desde una única sede, parecía entonces difícil de ejecutar. Sin embargo, ambos fundadores defendieron que la cobertura geográfica no debía limitarse a las grandes ciudades. «Fue un acierto ser valientes y dar servicio en todo el territorio nacional», han explicado al recordar una de las decisiones que marcaron el desarrollo de la compañía.

El desafío de crecer
El crecimiento llegó acompañado de nuevos desafíos. La expansión territorial, el aumento de la estructura y la necesidad de mantener unos estándares de calidad llevaron a la compañía a revisar su estrategia. En 2023, Aiudo optó por reforzar sus procesos internos, ganar control sobre los servicios y orientar su desarrollo hacia una estructura más sólida.
Ese cambio de rumbo ha contribuido a consolidar una etapa de rentabilidad. La empresa quiere seguir creciendo, pero con una evolución acompasada a su capacidad operativa y sin renunciar a la atención personalizada que ha definido su propuesta desde el principio.

La tecnología al servicio de las personas
La experiencia acumulada también ha reforzado la convicción de que cuidar no consiste únicamente en cubrir unas horas de asistencia. Encontrar a la persona adecuada, comprender las necesidades de cada familia y generar una relación de confianza son factores que condicionan el resultado del servicio.
Una década después, el reto de Aiudo es seguir profesionalizando los cuidados a domicilio y extender un modelo que combina tecnología, empleo y atención centrada en la persona.
La empresa mira al futuro desde una posición distinta a la de sus primeros meses, aunque con una premisa similar a la que motivó su nacimiento: facilitar a las familias una solución para cuidar mejor.