Se deben reforzar las medidas de protección frente al cambio climático, poniendo especial atención en las personas mayores, uno de los colectivos más vulnerables ante fenómenos extremos, tal y como relama la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA) con motivo del Día Internacional de la Tierra.

El presidente de CEOMA, José Luis Fernández Santillana, realiza este llamamiento a las administraciones públicas y a la sociedad en general ante el aumento de las temperaturas, las olas de calor, los incendios forestales y otros desastres naturales asociados al cambio climático, como la DANA, que están teniendo un impacto creciente en la salud, la autonomía y la calidad de vida de las personas mayores. En este contexto, destaca la necesidad de incorporar de manera transversal el enfoque de envejecimiento en las políticas climáticas.

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Las personas mayores presentan una mayor vulnerabilidad ante situaciones de calor extremo


En este sentido, Eduardo Rovira, miembro de la Comisión internacional ‘Envejecimiento, calor extremo y emergencia climática’ de CEOMA, advierte que el cambio climático “es una realidad ante la que las personas mayores deben estar empoderadas, en especial aquellos que no cuentan con recursos como el aire acondicionado en sus domicilios”.

Por ello, considera “indispensable” contar con termómetros que indiquen “cuáles son las habitaciones más frescas para hacer frente a los días más calurosos del verano, donde las noches tórridas se convierten en un gran riesgo”.

Las personas mayores presentan una mayor vulnerabilidad ante situaciones de calor extremo debido a factores como enfermedades crónicas, menor capacidad de termorregulación o situaciones de soledad no deseada. Asimismo, muchas viven en viviendas con escasa adaptación climática o con limitaciones en el acceso a recursos digitales que faciliten la información y prevención.

Por ello, el presidente de CEOMA recalca en que esta realidad requiere respuestas específicas y coordinadas, que vayan más allá de medidas puntuales y se integren en estrategias estructurales de protección social y sanitaria.

Así, esta organización plantea como medidas prioritarias:

  • Refuerzo de los sistemas de alerta temprana, accesibles y adaptados a las personas mayores.
  • Adaptación de viviendas y entornos urbanos, promoviendo espacios más frescos, accesibles y seguros.
  • Programas comunitarios de acompañamiento, especialmente en situaciones de emergencia climática.
  • Integración del enfoque de edad en las políticas climáticas, a nivel estatal, autonómico y local.

En concreto, Rovira incide en la necesidad de “crear zonas públicas de enfriamiento en las ciudades, donde los mayores, y en general toda la ciudadanía pueda refugiarse del calor, sobre todo en los momentos de mayor riesgo, como son las horas a partir de las 12:00 del mediodía”.

Además, recuerda que,“ante síntomas de debilitamiento o malestar, se deben tomar todas las precauciones necesarias y llamar de forma inmediata a los servicios de emergencia para que ofrezcan una respuesta lo más rápida posible”.

Desde CEOMA, que ya cuenta con una oficina de Acción Climática, se subraya la importancia de impulsar entornos amigables con las personas mayores, en línea con iniciativas internacionales como la red de ciudades y comunidades amigables impulsada por la Organización Mundial de la Salud. Estos entornos no solo mejoran la calidad de vida, sino que también refuerzan la capacidad de respuesta ante crisis climáticas.

Esta entidad reclama incorporar una perspectiva intergeneracional y de derechos en la lucha contra el cambio climático, garantizando que nadie quede atrás. «Proteger a las personas mayores no solo es una cuestión de justicia social, sino también una condición imprescindible para construir sociedades más resilientes y sostenibles«, concluye.