La actividad lectora y el uso habitual de más de un idioma se asocia con una mayor reserva cognitiva, una mejor eficiencia en las redes cerebrales y un retraso en la aparición de síntomas de deterioro cognitivo, tal y como comenta Estela Lladó – Carbó, especialista en neurofisiología clínica en Monarka Clinic.

La lectura es un hábito relevante para la salud cerebral, ya contribuye a conservar la salud cerebral y retrasar el deterioro cognitivo al introducir un tipo de atención sostenida que contrasta con la hiperestimulación habitual del entorno digital y permite al cerebro trabajar de forma más profunda y organizada.

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La lectura y el uso habitual de más de un idioma se asocia con el retraso en la aparición de síntomas de deterioro cognitivo

Leer activa de forma simultánea la memoria, la atención, el lenguaje y la imaginación, y favorece la capacidad del cerebro para generar y reorganizar conexiones neuronales a lo largo de la vida, un proceso que resulta clave para mantener la agilidad mental con el paso del tiempo.

En este sentido, Estela Lladó-Carbó recalca que “cada vez que leemos estamos entrenando el cerebro, porque obligamos a distintas áreas cognitivas a trabajar de forma coordinada, y con ello reforzamos su capacidad de adaptación y de respuesta ante nuevos aprendizajes y situaciones”.

Además, la lectura hace que las personas sean más cultas, desarrollen su lenguaje y ortografía y potencien la capacidad de observación, de atención y de concentración, así como la capacidad de exponer las ideas propias.

Leer se relaciona directamente con la reserva cognitiva, un factor que contribuye a proteger frente al deterioro asociado al envejecimiento y que se construye a partir de la actividad mental continuada a lo largo de los años.



El uso de más de una lengua potencia las redes cerebrales

El efecto de la lectura se intensifica cuando se realiza en varios idiomas, ya que el uso habitual de más de una lengua se asocia a una mayor eficiencia de las redes cerebrales implicadas en:

  • la atención
  • el control ejecutivo
  • la flexibilidad cognitiva

Esto permite al cerebro gestionar mejor la información y adaptarse a distintos contextos. “Utilizar más de un idioma de forma habitual hace que el cerebro sea más flexible, ya que obliga a activar y alternar distintas redes cognitivas de forma constante, y esto favorece una mayor capacidad de adaptación y de compensación frente al deterioro asociado a la edad”, señala la especialista en neurofisiología clínica en Monarka Clinic.

De hecho, según un estudio de la Universidad de York (Canadá), las personas bilingües pueden presentar los síntomas de demencia entre cuatro y cinco años más tarde que las monolingües.

Además de sus efectos cognitivos, la lectura también contribuye a reducir el estrés y mejorar la concentración, ya que obliga al cerebro a salir del estado de alerta constante que genera la sobreexposición a estímulos digitales y facilita una regulación emocional más estable.

Leer obliga al cerebro a desacelerar y a salir del estado de alerta constante en el que suele funcionar por la sobreexposición a estímulos digitales, lo que favorece una mayor concentración y una mejor regulación de la atención”, concluye Estela Lladó-Carbó.